Política

Si bien Cristina Kirchner es la principal ideóloga de la paulatina destrucción del sistema democrático argentino, son Alberto Fernández y Massa los que tienen las atribuciones administrativas para llevar a cabo lo que ella no podría hacer nunca por sí sola 

La imagen en todos los medios de sindicalistas recorriendo las góndolas con cara de matones fue un mensaje simple y directo, pero dejó una incógnita: ¿a quién iba dirigido? 

El ministro de Economía se lanza a ocupar el centro de la escena. Pero afirma que “el 2023 no es su tiempo”. Hace doce años, Macri decidió aplazar su apuesta y llegó a presidente en 2015 

La estrategia del presidente tiene dos ejes: abrir el Congreso para confrontar con una Corte Suprema que no puede voltear y embestir contra su antecesor para recrear el escenario de 2019. 

En el juicio político contra la Corte, la tríada gobernante no busca el cambio sino el perjuicio. El medio es el mensaje: no persigue un objetivo sino la persecución.  

Empecinada en arruinarles cualquier alegría a los argentinos (campeonato mundial de fútbol, fiestas de fin de año y ahora las vacaciones del estío), la dupla Cristina Kirchner-Alberto Fernández demostró que la profunda polarización de la sociedad argentina no es obra de la política y ni siquiera de la ideología.

Vivimos en una era de hechos extraordinarios; la frase “para el enemigo, ni justicia” resume una dinámica maniquea donde el “vale todo” se impone y elimina cualquier vestigio de cultura democrática 

Axel Kicillof no entiende por qué motivos todas las semanas recibe una estocada, apriete o amenaza por parte de los dirigentes de su propio espacio. 

El Jefe de Gobierno y Morales ensayaron con una foto Abbey Road. Bullrich hará campaña por el interior “a lo Menem”. Y se acerca a un radical mendocino que no es Cornejo: Ernesto Sanz 

“No entiendo bien el interés nacional en condonarle una deuda de 220 mil millones a Edenor y Edesur, las empresas que más ganaron y menos invirtieron durante el macrismo. Voy a investigar, pero en general cuando en economía algo no se entiende bien es que hay gato encerrado...” señaló Juan Grabois esta semana en su cuenta de Twitter. El mensaje es claro, tiene un destinatario: Sergio Massa, cuya relación con los empresarios que adquirieron Edenor, José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti, genera suspicacias. 

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