Política

Una foto desató un escándalo político más profundo que el del vacunatorio vip. Otra vez una imagen vale más que mil palabras, según el viejo aforismo. Después de todo, las personas que fueron privilegiadas para vacunarse estaban inoculándose un inmunizante en medio de la pandemia, no se las sorprendió celebrando nada. Habían transgredido el principio de que la ley debe ser igual para todos, pero no abrieron champagne para hacerlo.

Cristina fue la primera en advertir la naturaleza del escándalo: hace más de una semana, en una visita a su Instituto Patria, confesó el placer que la inundaba regresar al lugar que “más quería, después de un año y medio de encierro”.

Acciones y escándalos imposibles de explicar, anuncios inesperados y promesas de proyectos polémicos o inverosímiles, forman parte del combo que enreda al espacio oficialista

La foto del Presidente y sus amigos celebrando en plena cuarentena, muestra cuán lejos estaban del país en pandemia.

El jefe de Estado aún medita cómo explicará ante la opinión pública porqué avaló una fiesta familiar en la quinta presidencial cuando estaba prohibida por un DNU que había firmado junto a todo su Gabinete

Alberto Fernández se prepara para una semana de frenéticos anuncios de beneficios sociales. La oposición intenta copar el debate público tras la aparición de las fotos de las reuniones en Olivos.

La necesidad de recuperar el voto joven para el Frente de Todos enfrenta a La Cámpora con los movimientos sociales. Un conflicto que revela la dificultad de la formación conducida por Máximo Kirchner para resolver una contradicción en apariencia insalvable: la imposibilidad de traducir en un caudal significativo de votos la trayectoria ascendente en el Estado para transformarse en una burocracia al comando exclusivo de las cajas del Estado vinculadas a la asistencia social.

¿Cómo se hace cuando un colapso productivo convive con un descalabro monetario y fiscal? Es probable que nadie sepa; y tal vez sea por esa razón que la campaña electoral evita esta pregunta y prefiere convertirse en un torneo de chicanas

Si resulta veraz el rumoreo, Cristina y su hijo Máximo tuvieron una disputa. "No, mamá, no. Yo soy La Cámpora", habría respondido Máximo a la pretensión materna de modificar el nombre de la agrupación.

El Gobierno repudió el nombramiento de un acusado de volar la AMIA como funcionario iraní, pero frena el juicio a los acusados de encubrir a ese mismo personaje. 

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