El exsenador nacional por Mendoza y expresidente de la Unión Cívica Radical, Ernesto Sanz, lanzó una dura advertencia sobre el presente y el futuro político de la Argentina tras la dura derrota de La Libertad Avanza en las recientes elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires.
En una extensa entrevista en el programa de la mañana de Infobae en Vivo, Sanz desmenuzó las consecuencias de la caída electoral del oficialismo, criticó la gestión de Javier Milei calificando su gobierno como “de improvisación, amateurismo y mediocridad”, y sostuvo que el país enfrenta un escenario de "debilidad “ que exige la construcción de una alternativa política sólida para las próximas elecciones nacionales.
Por ello brindó un contundente mensaje electoral con respecto a los últimos comicios legislativos: “El domingo a la noche me fui a dormir muy angustiado después de escuchar los dos discursos, el de Milei y el de Kicillof: si estos dos discursos y las figuras que representan van a ser la única opción de la sociedad argentina en el 2027, el sistema democrático está rengo, está débil. O sea, hay que construir otra alternativa“, resumió.
Al comparar la coyuntura actual con la vivida en 2018, cuando él formaba parte de la coalición de Juntos por el Cambio bajo el liderazgo de Mauricio Macri, subrayó los contrastes en el modo de ejercer el poder. “En 2018, existía una verdadera coalición parlamentaria, donde el PRO, el radicalismo y la Coalición Cívica actuaban con unidad de criterio y acción. Esa fortaleza permitía al Poder Ejecutivo negociar y descansar algunas decisiones en el ámbito legislativo”, recordó. A diferencia de esa etapa, describió el presente como un escenario de “presidencialismo aislado”, sin el respaldo de una mayoría propia y sin prácticas de diálogo.

Consideró que la reciente conformación de grupos como Provincias Unidas revela, sobre todo, “un mecanismo de defensa de muchos gobernadores frente al unitarismo fiscal de la Nación”, antes que un proyecto político alternativo. “Hay un cansancio de la imposición y del ninguneo”, dijo.
Los gobernadores y la construcción del diálogo perdido
Profundizando en las transformaciones del mapa político provincial, Sanz señaló: “Los actuales gobernadores han consolidado modelos autónomos en sus distritos, pero no quieren quedar aislados del resto del país. Cuando se juntan Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, más la Patagonia con actores como (Ignacio Torres), se expresa el peso real de la economía argentina. Sin embargo, el Gobierno de Milei no lo percibe, encerrado en su lógica fiscal”.
Y añadió: “Es fundamental entender que todos los gobernadores, sean oficialistas u opositores, vienen de modelos productivos que hoy atraviesan dificultades estructurales como despidos, caída del consumo y empresas en apuros. El gobierno nacional no puede desconocer esta realidad”, agregó.
El dirigente radical consideró que el manejo de las relaciones interjurisdiccionales está “en su punto más bajo” y que “la parálisis institucional bloquea la discusión de temas centrales como la coparticipación”. Además, aludió a la ineficacia de tramitar esos problemas exclusivamente en el Congreso: “Probar sacar una ley hoy sobre coparticipación es un laberinto interminable. Y, si llegás a lograrlo, el Gobierno tiene la facultad de vetarla. El resultado es parálisis”.
Presidente rodeado, funcionarios ausentes y el rol de Guillermo Francos
En la entrevista, Sanz visualizó un Ejecutivo “absolutamente presidencialista, centralizado, con un presidente que parece tomar todas las decisiones incluso en materia económica”. Con ironía, confesó: “Me encantaría ser una mosca en la pared y escuchar las reuniones de Milei con el equipo económico. Mi impresión es que muchas veces él las decide solo y su equipo simplemente asiste”.
Esta centralización es, para Sanz, la semilla de los abusos de instrumentos como los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU): “Ganar tiempo y evitar consensos es lo que está detrás del uso sistemático del DNU”. Y advirtió que el encierro presidencialista genera síntomas de deterioro institucional y aleja las políticas de Estado de una visión colectiva.
Consultado sobre la ausencia de referentes de peso en áreas claves, Sanz opinó que el único funcionario que ha tendido puentes genuinos con las provincias es Guillermo Francos, jefe de Ministros. “En los últimos meses, el Gobierno parece un monograma: todos los caminos conducen a Francos. Eso habla del resto de las dificultades de la gestión política. Francos asume, en la práctica, las tareas de ministro del Interior y de jefe de Gabinete. No tener un verdadero ministro del Interior en Argentina, con 24 provincias, es inentendible e irresponsable, es el que tiene que estar las 24 horas con el teléfono abierto para los gobernadores, buscando aunar criterios, limando asperezas y evitando que avancen las crisis. Sin ese canal, los gobernadores devienen islas y el país se vuelve ingobernable”, explicó.
Sanz también se refirió al peso desproporcionado de figuras sin trayectoria institucional en el entorno presidencial: “Cuando uno observa que las dos personas de confianza del presidente son su hermana Karina Milei, sin experiencia política, y Santiago Caputo, un consultor electoral, lo que salta a la vista es la improvisación, el amateurismo y la mediocridad. Esas son palabras duras, pero necesarias. Un país no se gestiona solo por una burbuja de confianza personal ni por la gestión de redes sociales”.
El exsenador afirmó que el gobierno debe sostenerse sobre equipos robustos y profesionalizados: “Puede haber uno o dos amateurs, pero no pueden ser la base de la gestión. Sin rumbo, compromiso y comunicación efectiva, no hay chances de éxito. El país no resiste más fracasos”.
Además, Sanz aprovechó para plantear la cuestión de fondo: “Más allá del destino electoral de Milei, la Argentina necesita nuevos liderazgos y una tercera vía que supere la polarización. Los discursos de Milei y Axel Kicillof el domingo fueron la muestra de un sistema político empobrecido, de alternativas cerradas que atentan contra la vitalidad del sistema democrático”.
Durante uno de los pasajes más picantes de la entrevista en Infobae en Vivo, el exsenador aludió al comportamiento del peronismo tras la derrota del oficialismo en Buenos Aires: “El domingo mostró su faceta bondadosa, con Kicillof ofreciendo diálogo al presidente como un símbolo de institucionalidad. Pero el peronismo, cuando huele sangre, deja atrás la cordialidad. Es una regla histórica del poder en la Argentina. Lo que empieza a percibirse es un cambio de clima, una tensión que irá escalando de aquí a 2027”.
Y recordó, como antecedente, los días turbulentos tras la elección de medio término de 2017: “Fue buena para Juntos por el Cambio, pero en diciembre, al debatir la reforma previsional en el Congreso, las cosas se salieron de cauce rápidamente. El poder es volátil: se construye con un triunfo electoral y puede derrumbarse en semanas si no hay gestión política”.
Agregó también que los ruidos por denuncias de corrupción y contradicciones dentro de la coalición de gobierno alimentan el recelo y el escepticismo social: “No hay clima de confianza, y en ese contexto una mesa de diálogo será muy difícil”, alertó.
En su repaso, Sanz fue enfático en el diagnóstico: “El Gobierno de Milei no está fuerte, tiene m.uchas internas. Hay una parte de la sociedad que lo votó, que ahora, pareciera, que no está dispuesto a acompañarla y no está fuerte en el sistema institucional ni con los gobernadores ni con el Congreso". Pero aclaró: “Soy uno de los tantos argentinos que lo que quiere es que a este Gobierno no le vaya mal. Yo ya he vivido muchos fracasos y, ojalá, que el Gobierno pueda encontrar el rumbo".
No obstante, Sanz evitó sumarse a quienes consideran que la caída electoral augura un declive imparable del oficialismo: “No creo que el Gobierno vaya a perder todas las semanas de aquí a octubre. Puede haber recuperación, porque las dinámicas provinciales son distintas y el electorado argentino es volátil. Pero el dato central es que el Gobierno muestra debilidad y necesita reinventarse”.
Por último, Sanz instó a los partidos, dirigentes y la sociedad civil a no resignarse a la polarización. “El país necesita un Estado de derecho fuerte y diálogo federal, no un sistema rehén de dos polos extremos. Cada vez que se agota el diálogo, lo que viene es crisis”, vaticinó.


Milei encara la masacre del 7S sin correcciones políticas ni económicas. Renuncia rechazada y ampliación ficticia. Los votos de LLA que se fueron y los que se quedaron en la casa.
Los números desnudos muestran que la derrota de la coalición antiperonista LLA-PRO el domingo pasado tuvo un factor determinante, el ausentismo. Se quedaron en sus casas los votantes antiperonistas, mientras los peronistas iban a votar.
La derrota en la provincia de Buenos Aires no responde únicamente a la estrategia política de su hermana y los Menem; hubo un llamado que interpela el corazón de su proyecto económico.
Los mercados son tan amables en la buena hora como implacables cuando ocurre una destacada derrota
Una suma de serias equivocaciones deja en una situación de mayor fragilidad a la administración del libertario justo en momentos en que necesitaba imperiosamente ser ratificada y fortalecida por el voto popular
La saga del tormento no ha concluido. La grabación clandestina (¡otra más!) de una conversación del ministro de Economía, Luis Caputo, le agregó inquietud a un gobierno ya inquieto. Un periodista que prefirió no difundir ese audio se lo entregó a la Justicia. El audio de Caputo llegó al juez Julián Ercolini y al fiscal Carlos Stornelli en el marco de la causa abierta por la denuncia del Gobierno sobre espionaje ilegal tras la difusión de conversaciones de Karina Milei, grabadas supuestamente en su despacho.
Un mundo atento a lo que esta noche se conozca de las elecciones bonaerenses, inquieto en parte por lo que mañana se produzca en los mercados a partir de los resultados. Nunca el latiguillo “es la economía, estúpido” tuvo más relevancia. ¿Rige o no en esta ocasión? Esa es la pregunta, ya que la porfía parece un limitado e insensato desafío geográfico a la marcha de un proceso económico que, para el Gobierno, es correcto por la disminución del gasto público, el logro del superávit fiscal y la baja inflacionaria.
Si el peronismo llega a perder, aún por poco, el caos interno, las divisiones y los reproches serán ensordecedores. Pero si gana, ese triunfo debilitará al Gobierno, fortalecerá la figura de Kicillof y el clima político del país habrá cambiado, al menos por un rato
El ausentismo, el escándalo de los audios, la economía y la baja tasa de respuesta a las encuestas configuran el escenario de cara a los comicios bonaerenses
Perdió Milei. Extravió la ilusión, un símbolo, cierta pretensión futura. Se le perdió el unicornio azul del 2027: la reelección sin contrincantes, la falta de opositores, la alternativa de 4 años más de gobierno con la que soñaba y se jactaba hasta hace dos meses: la perennidad cultural de La Libertad Avanza.
El presidente convirtió una elección doméstica en un plebiscito. La tirria con Kicillof y dos pasiones sobre LLA: la “traición” de las coimas y el estrés de la economía.
Javier Milei podría jactarse de haber instaurado el colmo de los libertarios como uno de los hitos supuestamente históricos que se atribuye haber logrado. Después de justificar que se viole abusivamente en las redes cualquier regla de decoro político con el fin de derrotar a lo que denomina “la casta”, censuró la difusión de información que podría perjudicar a su gobierno con un amparo dictado por la Justicia. Uno de los símbolos representativos de aquel grupo presuntamente parasitario al que sindica como responsable del atraso y la decadencia argentina.
Los funcionarios deben tolerar, les guste o no, un mayor nivel de escrutinio público; el poder, cualquier poder, no puede decidir qué se puede informar y qué no 