Política

Viaja hoy Javier Milei a una cita repetida para hablar en Naciones Unidas, de rutina anual, que encubre otro propósito: evitar la continuidad de una Puerta Doce —en recuerdo de un trágico amontonamiento en la cancha de River a la salida del estadio— que ha masacrado reservas y elevó el tipo de cambio a niveles inesperados para el gobierno. Se acabó el dólar barato. En parte, al menos. 

Las negociaciones con el Tesoro norteamericano están avanzadas y un eventual préstamo podría rescatar al Gobierno en su peor momento. Un nuevo crédito puede ser una oportunidad para corregir errores o, al contrario, para acentuar los hábitos de siempre 

La sangría de dólares y el caos político libertario coronaron la peor semana del gobierno pero solo un milagro, con remitente desde EEUU, aparece para frenar la caída. Karina, la hermana tóxica. Una foto CFK-Axel. Radiografía del desempleo.

Toda la energía de Milei está puesta en aguantar para llegar al 26 de octubre lo más entero posible, con codos y talones haciendo fuerza para aminorar la velocidad de descenso por un tobogán enjabonado 

El Gobierno reconoce que enfrenta una severa crisis política. Las conversaciones para recrear la alianza que los sostuvo el primer año. 

El presidente perdió la administración de “la calle”, que hasta hace poco controlaba Patricia Bullrich, por convocatorias de colmenas de distintas familias, abejas de la Universidad, de la Salud, de la Educación, de los gremios. Era lo que nunca se debe perder en el gobierno, según el manual del finado Néstor Kirchner.

De la promesa de arrasar el 26 de octubre a llegar a esa fecha con posibilidades ciertas de disputar la elección. El rechazo de los vetos a la ley de financiamiento universitario y la emergencia en el Garrahan confirma la metamorfosis impuesta por la realidad de los hechos al plan de gobierno para mejorar su representación en el Congreso. Vista desde la teoría economicista que juzga a la política por la eficacia de su rendimiento, la conclusión debe ser inquietante para los libertarios. Esta vez les tocó ser víctimas de la lógica implacable del mercado en la que depositan su fe. 

Paliza en Diputados y un mercado desorbitado. La elección nacional como única variable ante la parálisis oficial. Traiciones, vetos y un desierto de 35 días. La pelea en y por el PRO. Caputo (S) a la campaña. 

Hay un sector de la sociedad que protagoniza un repliegue silencioso de la escena pública; le cuesta cada vez más sentirse representado por una alternativa electoral.

El desprecio a las formas era lo que se le reclamaba al Presidente; el sectarismo y el excesivo ideologismo eran, a su vez, los errores de Kicillof 

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