Según el procesamiento, hubo 21 licitaciones “acotadas” que movieron más de $30.337 millones. ¿Quiénes se llevaron la mejor parte? Profarma SA y Génesis SA concentraron el 93,11% de esas adjudicaciones: hablamos de más de $28.247 millones entre julio de 2024 y agosto de 2025.

Por su parte, New Farma SA y Floresta SA también se quedaron con una tajada enorme: El 51,67% de lo adjudicado en 2025 (hasta agosto); y el 50,36% de lo asignado entre septiembre y diciembre de 2024.

Los investigadores hablan de direccionamiento y cartelización. En criollo: contratos que, según la hipótesis judicial, ya tendrían nombre y apellido antes de salir. Durante los allanamientos apareció otro dato llamativo: varias de esas empresas no tenían estructura real para cumplir con contratos de semejante volumen.

En Floresta SA, por ejemplo, la Justicia encontró apenas una heladera vieja, depósitos vacíos y un lugar prácticamente abandonado, sin empleados.

New Farma SA, en tanto, tuvo un crecimiento explosivo vendiéndole a la ANDIS —su principal cliente en el período investigado— pese a que sus instalaciones estaban en condiciones muy precarias.

Para los investigadores, algunas de estas firmas habrían funcionado como simples intermediarias: cobraban, pero no necesariamente tenían la espalda para proveer lo que prometían.

Ahí es donde aparece el nombre de Suizo Argentina. Según TN, la Justicia analiza si esta empresa pudo haber sido la proveedora real de los medicamentos que las droguerías chicas debían entregar. Es una hipótesis que ahora profundizará el fiscal Carlos Picardi.

Desde la compañía lo niegan de plano. Su abogado, Martín Magram, sostuvo que la venta entre droguerías es totalmente legal y que, si existió algún vínculo comercial, no tuvo que ver con las licitaciones bajo sospecha ni con sobreprecios. También remarcó que la firma tiene entre el 20% y el 25% del mercado y que no necesita hacer este tipo de maniobras.

En el expediente aparece mencionado varias veces un apodo: “Helvético”. Los investigadores creen que se trataría de Sebastián Nuner Uner, abogado y directivo vinculado a la empresa.

En escuchas y chats incorporados a la causa, el alias surge en conversaciones entre el exfuncionario de la ANDIS Pablo Atchabahian y el empresario Miguel Ángel Calvete. En un audio del 6 de junio de 2025, Atchabahian le dice a Calvete que el “Helvético” ya estaba al tanto de ciertas decisiones.

Para la Justicia, eso podría mostrar la existencia de una especie de mesa chica donde proveedores y funcionarios coordinaban movimientos. El abogado niega que esas conversaciones lo mencionen explícitamente y rechaza cualquier interpretación en ese sentido.

Según el expediente, el letrado habría tenido influencia en la salida de una directora técnica de la ANDIS que supuestamente entorpecía las contrataciones cuestionadas. En un mensaje se habla de su “visto bueno” para echarla, seguido de una orden directa: “Rajala”. También se menciona su aval para el ingreso de personal afín al grupo empresario.

Por otro lado, el director de Génesis, Andrés Arnaudo, habría borrado todas las conversaciones que mantenía con Uner. Y cuando el escándalo explotó, Calvete le pidió a Patricia Canavesio el contacto del abogado. La Justicia investiga si hubo un nexo directo entre Uner y los exfuncionarios Garbellini y Atchabahian. Desde la empresa, otra vez, lo niegan.

Mientras tanto, la causa cambia de manos. Tras un sorteo en la Cámara Federal, el expediente pasó al juzgado de Ariel Lijo. Hasta ahora estaba a cargo de Casanello, quien antes de apartarse procesó a 19 personas por administración fraudulenta y describió un esquema con adjudicaciones direccionadas, sobreprecios y retornos.

Lijo hereda una causa pesada: procesamientos firmes, millones bajo sospecha y también planteos de nulidad por parte de las defensas, que cuestionan varias pruebas.

Lo que viene en marzo —con la apertura de los dispositivos electrónicos de Suizo Argentina— podría ser clave. Porque si en esos chats, mails o archivos aparece algo comprometedor, el escándalo podría escalar todavía más.