Rogelio Alaniz

La sociedad votó en contra del gobierno peronista, pero no estoy del todo seguro de que le haya otorgado un cheque en blanco a Juntos por el Cambio. Estoy convencido de que más que darle luz verde a la oposición lo que decidió es sancionar al gobierno.

Cristina Fernández y la ambición de ejercer el poder para siempre. Un lema que a nuestros populistas les gusta repetir: "los conductores nacen, no se hacen". Como los reyes.

Desde sus comienzos, los peronistas se jactan de ser el único partido que puede manejar las crisis en el país.

Importa prestar atención a las contradicciones objetivas reales que desgarran a la sociedad

Para la sensibilidad populista el espacio simbólico real de la democracia es la plaza como encarnación del pueblo, una plaza que pretendería presentarse como alternativa a las urnas, pero también que se transforma en territorio de disputa entre las diversas facciones. Preguntaría a los organizadores qué es lo que hay que festejar en esta Argentina con una cifra pavorosa de pobres, más de 117.000 muertos producto de una pandemia mal administrada y en la que dirigentes oficialistas no se privaron de disfrutar de los más refinados privilegios.

Afligidos por la agresividad de las elecciones internas en la provincia de Entre Ríos entre los dirigentes radicales Raúl Uranga y Silvano Santander, un grupo de correligionarios viajó hasta la localidad cordobesa de Villa María para transmitirle su preocupación a don Amadeo Sabattini y solicitarle los consejos del caso, porque confiaban encontrar una respuesta esclarecedora en el célebre Tano considerado en esos años el heredero más genuino de Hipólito Yrigoyen.

El peronismo, más que la encarnación de la movilidad social ascendente es la encarnación de la movilidad social descendente que distingue al país en los últimos años, el partido que cristaliza y reproduce relaciones sociales y de poder injustas.

Se dice que la diplomacia concebida como política exterior de una nación se fundó en el siglo XVII, en los tiempos de la llamada Paz de Westfalia, cuando después de décadas de guerras religiosas se arribó al acuerdo de que las naciones debían respetarse más allá de su fe religiosa o, como diríamos ahora, su fe ideológica.

La Argentina anda mal. Y el desafío que se nos presenta hoy -no mañana- es si vamos a hacer algo para impedir este lento pero seguro naufragio.

El Gobierno debe saber que un hipotético equilibrio electoral no disimulará las urgencias económicas y sociales que agobian a los ciudadanos

Tal como se presentan los hechos, todo parecería indicar que el peronismo será derrotado el 14N, pero a mi criterio lo más grave para el gobierno no es un resultado electoral adverso, sino un futuro político que promete ser algo más que adverso.

No hay salida posible sin un entendimiento entre los grandes protagonistas. Fácil decirlo, difícil hacerlo.

Se llama Hugo Carvajal, pero los amigos y los enemigos lo conocen como "Pollo". Venezolano y chavista de la primera hora. Especialidad: inteligencia, contrainteligencia y suciedades afines. Temas: guerrilla, narcotráfico y corrupción a granel. Lo que se dice una joyita.

Cuando un ministro se trenza en una discusión con un ciudadano no está debatiendo, está cometiendo un abuso de poder.

El fallo judicial sobreseyendo a Cristina y los responsables del Memorándum firmado con Irán no me sorprendió. Desde hace bastante tiempo las operaciones judiciales del kirchnerismo no me sorprenden.

Suponer que lo sucedido en las PASO carece de significado político o se reduce a un rapto de mal humor, es un error.

Si para la democracia representativa la voz del pueblo es la que se expresa en las urnas, para Fernanda Vallejos la voz del pueblo es la de Cristina, es decir, la voz de la líder, la salvadora de la patria, la conductora o la jefa.

El gobierno nacional ha recibido una dura derrota en las urnas. Habrá que evaluar los alcances de este descalabro, pero en el oficialismo la sensación de derrota es indisimulable. ¿Ganó la oposición o perdió el oficialismo? Lo seguro en todos los casos es que una significativa mayoría de ciudadanos expresó su disconformidad con el Gobierno. Dicho de una manera convencional, el pueblo como entidad política reafirmó su condición de soberano.

El 12 de septiembre se inician las escaramuzas preparatorias para noviembre, pero según sean los resultados pueden anticipar el desenlace final.

Convengamos que los dioses nos han permitido atravesar por los rigores de una semana en la que el peronismo pareciera que se propuso hacer todos los esfuerzos imaginables para exhibir uno de los perfiles de un rostro que, si bien se distingue por sus múltiples expresiones, esta vez nos brindó la oportunidad de conocer o reconocer una de sus facetas más genuina.

La Argentina fue grande cuando sus clases medias fueron grandes; y la Argentina empezó a empobrecerse, en toda la dimensión material y espiritual de esa palabra, cuando sus clases medias comenzaron a fragmentarse y se precipitó la movilidad social descendente.

Como dijera Yabrán -que algo sabía de estos temas-, el poder es impunidad, es hacer lo que a uno se le da la gana sin rendir cuentas. El poder se usa y se abusa. Los "vacunatorios VIP" y las jaranas en la residencia de Olivos así lo confirman.

Me preguntan qué pasa en la provincia de Santa Fe. Pasan muchas cosas, no muy diferentes de las que ocurren en el país. Y no es para menos. Vivimos un presente intenso, con la sensación de que estamos transitando por un desfiladero angosto y acechados por presentimientos sombríos. Santa Fe no puede, no podría, estar al margen de estas tribulaciones.

Les decimos PASO, pero quiere decir Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. O sea, elecciones internas. No viene al caso ahora discutir si son o no justas u oportunas. Están, y por lo tanto hay que jugar de acuerdo con las reglas que allí se establecieron, reglas decididas en el Congreso, es decir, no son el resultado del capricho de algún político, aunque algunos caprichitos anduvieron dando vuelta.

El llamado "Mariscal de hierro", Otto von Bismarck, es considerado por los historiadores como el paradigma del estadista decidido a representar el interés nacional si es necesario a través de las virtudes del "hierro y de la sangre".

Alguna vez se dijo de Haití que fue el anticipo virtuoso de las grandes revoluciones latinoamericanas. En efecto, Haití fue en 1804 el primer país en romper con la dominación colonial, movimiento liberador que incluyó la crítica a toda forma de racismo y discriminación.

¿Qué pasó con las promesas redentoras? Hoy el país es uno de los más pobres y corruptos de América Latina
Política argentina: entre las esperanzas de los deseos y los rigores de lo real - Por Rogelio Alaniz

La sociedad está muy enojada con Alberto y con Cristina. Con uno, porque no ejerce el poder; con la otra, porque abusa del poder. Esa sociedad sabe y siente que está más pobre, más insegura, más desprotegida y más enferma.

Alberto Fernández se enoja y nos reta. Un presidente no debe insultar ni siquiera cuando lo asiste la razón porque su investidura le exige mirar más alto, más lejos.

No se trata de "repetir" o "no repetir" de grado con toda la carga emocional que incluye esa palabra, se trata de asumir con responsabilidad las exigencias del proceso educativo.

La desafortunada frase del presidente acerca de los barcos, los indios y la selva no es más que eso, una frase desafortunada que no dice nada nuevo respecto del concepto que ya se ha ganado entre los opositores y tampoco modificará las adhesiones de quienes por una razón o por otra lo sostienen con más o menos entusiasmo.

Caso Chocobar: ¿qué significa “prudencia” cuando hay que decidir en un minuto y medio lo que corresponde hacer con un asesino que huye cuchillo en mano mientras la víctima se desangra?

Funcionarios y operadores con cara de póker juegan sus cartas. Para esos funcionaros Pfizer nunca fue la carta ganadora. Las fichas estaban puestas en otro lado.

Sería un paso importante admitir la legitimidad de los protagonistas, y en ese punto la principal responsabilidad para apagar incendios y no atizar la hoguera es de quien gobierna.

Sería injusto, y sobre todo inexacto, calificar al actual gobierno argentino de autocrático, pero al mismo tiempo sería ingenuo desconocer las tendencias autocráticas que anidan en su interior, tendencias que expresan sus máximos dirigentes.

Soy argentino y además no sabría ser otra cosa. Ni patriotero ni chauvinista, pero hay lazos visibles e invisibles, tradiciones, imágenes, memorias, afectos, y si se quiere frustraciones, que constituyen una identidad. Ser argentino no debería ser un privilegio y tampoco una maldición, sino una manera particular de estar en el mundo.

En contextos de crisis, un gobierno sensato habilita estrategias políticas de acuerdos y consensos, pero a juzgar por los hechos la coalición peronista en el poder pareciera empecinarse en estimular las más diversas modalidades facciosas.

La calidad de vida de la ciudad de Buenos Ares es buena y en algunos puntos muy buena. Lo deseable políticamente sería que las ciudades del país se parezcan a Buenos Aires y no al revés, que Buenos Aires degrade en una suerte de Conurbano.

El poder político lo ejerce el peronismo. Su base territorial es el Conurbano; sus titulares reales tienen su sede en el Instituto Patria.

Las lecciones que la historia brinda no son tranquilizadoras: cuando las clases dirigentes no se ponen de acuerdo para impedir la catástrofe, la catástrofe llega.

“Ser usado para fines innobles es la única tragedia”. La frase pertenece a Bernard Shaw, pero muy bien puedo tomarme la licencia de imaginar que esas palabras tuvo presentes Beatriz Sarlo cuando en un programa televisivo le informó al legislador kirchnerista Mariano Recalde: “Me ofrecieron la vacuna por debajo de la mesa y dije: ‘Jamás, prefiero morirme ahogada en Covid’”.

El balance social es deplorable y el balance institucional es atemorizante. Sin embargo, el país está lo que se dice tranquilo. No hay estallidos sociales, no hay piquetes, no hay asaltos a supermercados. Hay resignación y hay miedo.

Desde que se constituyó la fórmula Alberto-Cristina, siempre se sospechó, se supuso o se conjeturó con buena o mala fe, que el poder real lo ejercería Cristina. Los recelos contrastaban con la esperanza, la ilusión o la certeza de muchos peronistas y muchos no peronistas de que Alberto lograría constituir un espacio propio de poder, algo así como un peronismo republicano que pondría límites razonables a la voracidad de poder de Cristina.

A esta altura del partido al kirchnerismo le importa más demostrar que Mauricio Macri es tan o más ladrón que Cristina que probar la inocencia de su jefa. Si esa hipótesis se pudiera probar se crearían felices condiciones para arribar a una suerte de gran acuerdo nacional.

El presidente habló de más y recurrió a las peores adjetivaciones. Osciló entre el ridículo y la infamia. La imputación más benigna es la del ridículo, pero hay mucho de infame cuando en pandemia se discurre a favor de la viveza criolla. Ginés se fue y se fue no por una intriga de la oposición sino por una intriga interna, intriga que como efecto no querido ponía en evidencia uno de los episodios más desvergonzados e infames de la política criolla.

¿Es posible entender la política a través de los “sentidos”? Tal vez lo sea. Por lo menos en el lenguaje cotidiano se habla del “olfato” político, de la “mirada” política, del “oído” político, del “tacto” político, como recursos en más de un caso decisivos para entender la política o para tomar decisiones. Si esto fuera así, ¿por qué no mencionar también el “gusto” político? El gusto y el disgusto. Preveo las objeciones.

Debemos admitir que la palabra “Derechos humanos” se ha transformado desde hace tiempo en un concepto conflictivo, por lo que no está de más una breve pero precisa mención histórica a las instituciones que se propusieron sostener estos valores: la Liga Argentina de los Derechos del Hombre fundada en 1937 y la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos creada en 1975.

El martes 9 de febrero el país entero debería movilizase alrededor de una exclusiva consigna: "Que se abran las escuelas". Es necesario hacerlo, es justo hacerlo. Si la Argentina nos importa, si nuestros hijos y nuestros nietos nos importan, las escuelas y los colegios deben abrirse.

En su afán por hallar una explicación a la solidaridad del peronismo y del gobierno nacional con su compañero Gildo Insfrán, algunos colegas consideran que ella obedece a estrictos motivos electorales. Con todo respeto, me voy a permitir discrepar.

Fue una gran mujer y los grandes hombres de su tiempo así lo reconocieron. Su desenfado, lucidez y coraje lo pagó con lágrimas y soledad, pero nadie la oyó quejarse o arrepentirse por el camino elegido. No tuvo el linaje de Mariquita Sánchez, ni la belleza de Eduarda Mansilla, ni la sensualidad de Juana Gorriti, pero sin desmerecer a nadie, como dicen las señoras, fue la más atrevida de todas, la que con más consecuencia luchó por lo que creía y la que, por supuesto, pagó el precio más alto por su osadía.

