Economía

El ministro de Economía debe lograr que el oficialismo llegue a la campaña de 2023 sin un estallido económico, pero su tarea no es fácil, porque los límites políticos fijados por Cristina Kirchner estrechan su margen de maniobra 

Massa prometió que conseguirá dólares, pero en su entorno ya avisan que, si quiere lograr que la paz cambiaria de las últimas ruedas se sostenga, será necesario cortar el gasto público más de lo deseado 

El actual escenario económico, social y político de nuestro país es extremadamente complejo y, prácticamente, no tiene parangón en las últimas décadas. En efecto, su característica principal es que se trata de una multicrisis que abarca numerosas áreas desequilibradas que requieren urgente cirugía, entre otras: política, social, económica, financiera, cambiaria, fiscal y comercio exterior.

La gran tensión financiera del mes de julio parece haber abierto la puerta para tratar de reencauzar las variables macroeconómicas hacia las metas acordadas con el FMI. 

Una de las típicas maniobras que suelen hacer los gobiernos argentinos cuando la gente percibe que el tipo de cambio oficial está atrasado es subir el tipo de interés de política monetaria 

Los rumores sobre un posible salto del dólar se frenaron, pero, con el contexto político actual, un salto devaluatorio en el futuro no se puede descartar 

"Se va a empezar a negociar lo del Fondo de Resiliencia, pero no estará disponible al momento de evaluar la meta trimestral de reservas", confirman en Economía

Más allá de la designación de Gabriel Rubinstein como viceministro de Economía, no existe más tiempo que perder: el éxito de la gestión estará dada por la acumulación de divisas en el BCRA. 

A primera vista, pareciera que no. Asumió el Ministerio de Economía de un gobierno con liderazgos cruzados, sin estrategia y sin horizonte temporal. Una papa caliente, con emisión e inflación galopantes, un déficit fiscal crónico y sin financiamiento interno ni externo. Tan frágil es el contexto en que el Gobierno se ha metido, que alcanzaría con que la oposición anticipe que no pagará los futuros de dólar o la deuda en pesos para cortar en seco toda posibilidad de controlar la situación, lo que, a su vez, precipitaría la derrota electoral del oficialismo. 

El ajuste anunciado hasta el momento luce insuficiente dado el desequilibrio original y “obliga” a mantener una tasa de inflación alta para aumentar la recaudación 

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