Economía

Las autoridades están muy lejos de brindar los niveles de confianza que se necesitan y, la negociación con el FMI que es un puntapié inicial clave se encuentra bastante estancada

El gobierno de Cristina, Máximo, Sergio...y digamos, Alberto, decidió maximizar el déficit fiscal. El desdibujado ministro Martín Guzmán quería aprovechar los ingresos extra presupuestarios derivados del agro ($ 240.000 millones más) y del impuesto a la riqueza ($ 225.000 millones) para ahorrar más de un punto del PBI de modo de llegar a un déficit primario de poco más del 3 % del PBI. Era el típico ajuste "indoloro" para el "pueblo" del que se la pasa hablando el ministro, pero no fue posible. A fin de minimizar la pérdida de votos en noviembre, el gobierno decidió maximizar el déficit fiscal.

Martín Guzmán y los responsables del caso argentino en el FMI se verán las caras en la cumbre de Venecia del G-20. Allí se hablará, sin vueltas, de las verdades intenciones mutuas de discutir un acuerdo de Facilidades Extendidas.

Así lo señaló un trabajo de la Fundación Capital. Allí se concluyó que este será el cuarto año de baja real del salario y pidieron reformas para mejorar las perspectivas sociales

En el camino a las elecciones de medio término el gobierno esboza una estrategia económica que pretende influir en el resultado electoral: a) bajar la inflación postergando aumentos de tarifas y de tipo de cambio e interviniendo para reducir la brecha cambiaria, aun cuando ello le haga perder las pocas reservas que ganó el BCRA por la mejora en el precio de la soja, b) forzar una mejora transitoria en los ingresos de jubilados y probablemente asalariados aun cuando el Estado y las empresas no tengan los recursos para hacerles frente, c) apretar controles para lograr una baja en el precio de algunos alimentos, aunque sea efímera y contradictoria con el objetivo de aumentar exportaciones, y d) aumentar todavía más el peso del Estado en la economía aún a pesar de la grotesca ineficiencia que ha caracterizado a la gestión pública.

Prometió Santiago Cafiero al hablar con este diario que no habrá ninguna devaluación, ni antes ni después de las elecciones. Se comprende que un jefe de Gabinete no pueda responder de otra manera esa pregunta; también se sabe que en la Argentina y en todo el mundo generalmente las devaluaciones no se anticipan, menos en un año electoral.

Más que el peligro epidemiológico que acaparó el debate, la vuelta del turismo masivo por el retraso cambiario es un desafío a la disponibilidad de dólares

El Gobierno busca controlar el paralelo porque el aumento de la brecha puede retroalimentar una corrida y complicar el escenario electoral.

Ronald Reagan solía bromear sobre la situación que atravesaba la Unión Soviética poco tiempo antes de su colapso y coleccionaba chistes al respecto. En agosto de 1987, el diario The New York Times publicó varias de esas humoradas. Se los puede ver incluso en YouTube, relatados por el ex presidente norteamericano.

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