Economía

No falta tanto tiempo para saber cómo sigue el derrotero político y económico en la Argentina. Fuera de las consecuencias imprevisibles de la dinámica de la pandemia, aparece una certeza bastante cercana: se votará en las primarias de agosto (si hay), y seguro en las parlamentarias de octubre o noviembre (si atrasan las elecciones).

El organismo que conduce Miguel Pesce ajustó su política y, más allá de los discursos, se alineó con el Ministerio de Economía en un intento de estabilización. 

En línea con la falta de claridad en la información en cuanto a la contratación de vacunas con todos los laboratorios del mundo, algo que el Gobierno no termina de explicar, ayer volvieron a correr como un reguero de pólvora en todo el sistema financiero las consultas sobre la participación o la ausencia en nueva licitación de deuda que hizo ayer el Ministerio de Economía. 

La jueza Loretta Preska, a cargo del tribunal de Nueva York dio lugar a la denuncia del fondo de inversión Aurelius Capital Investment contra el país por haber modificado en 2014 el cálculo del Producto Bruto para evitar pagar un cupón con intereses. 

El miércoles a las 16 horas, el Indec dará a conocer el dato de la pobreza y la indigencia en la Argentina correspondiente al segundo semestre del 2020. Un año antes, ese indicador fue de 35,5%. Ya en la gestión de Alberto Fernández, en el primer semestre del 2020, trepó a 40,9%.

El BCRA optó por “pisar” el tipo de cambio en el año electoral, pero al cerrar el mercado a importadores genera un efecto opuesto al buscado 

Los cortocircuitos en el oficialismo son cada vez más evidentes. Mientras el ministro negociaba con el Fondo, CFK decía que no había plata para pagar. La influencia de Kicillof.

Los últimos indicadores económicos y sociales son los peores en años y la muestra de una decadencia que en muchos sentidos se agudiza.

Martín Guzmán ya tenía una estadía difícil en Washington antes de que todo se le complicara aún más. El ministro de Economía había viajado para negociar un acuerdo clave para el futuro y tenía del otro lado una contraparte que desconfía del país. Sus jefes en Buenos Aires se encargaron de hacer más fangoso el tránsito por el lodazal.

Cristina Kirchner marcó el rumbo y retoma la política de su segundo mandato. Martín Guzmán busca compensar con mejores cifras fiscales y recompra de deuda, siguiendo una receta que recomendada por los bancos de Wall Street

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