Economía

Sea más eficiente o menos decente el Gobierno y qué tarde más o menos tiempo vacunar la población argentina, lo cierto es que es altamente probable que, para mediados del próximo año, la pandemia dejará de ser un problema relevante. Sin embargo, lo que sí será muy relevante serán las secuelas económicas que habrán quedado. Seguramente nos encontraremos con menos empleos menos salarios, menos empresas, menos capital invertido y más impuestos. O sea, quedamos con una sociedad más pobre y un Estado más caro y difícil de sostener.

El déficit fiscal se espiraliza a la suba en el nuevo escenario. Las provincias comienzan a estar en foco de la tormenta sin dinero suficiente por parte de Nación. La suba de la inflación traerá problemas al sector externo.

 

El anuncio de una tablita cambiaria a principios de febrero, cuando el ministro de Economía reafirmó las proyecciones incluidas en el presupuesto respecto de un dólar a $102,5 a fin de año y una inflación anual de 29%, derrumbó las expectativas de devaluación que para entonces aún incorporaban un salto discreto del dólar oficial, en el marco de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que comprimiera la brecha cambiaria. La tasa de devaluación implícita de los futuros en Rofex se derrumbó del 70% anual en enero al 30% actual, con un contrato de dólar a fin de año que cayó de $160 a $122.

Con nuevos picos de inflación resurge la pregunta de qué debe hacer el gobierno. Las respuestas siguen siendo las mismas de siempre: atacar el problema de fondo en lugar de esconderlo detrás de argumentos multicausales. 

La visión sobre la inflación, la recuperación de la economía, los planes del gobierno nacional y el futuro del acuerdo para refinanciar la deuda

Los funcionarios están en alerta por la aceleración de algunos rubros. La herramienta más contundente en el corto plazo es el control cambiario

Sin un cambio político probablemente los activos argentinos seguirán bajando. Noto mucho inversor local intentando encontrar una historia que justifique tener activos argentinos en cartera frente a una coyuntura que, desde la crisis del coronavirus a inicios de 2020, cambió terminantemente toda la geografía de activos financieros en el mundo impactando notablemente en sus valuaciones y abriendo oportunidades de posicionamiento impensadas al 31 de diciembre 2019.

Mientras sigamos queriendo combatir la suba generalizada de precios con los instrumentos equivocados, el problema no hará más que agravarse

Con el explosivo incremento de los contagios por Covid ocurre lo mismo que con la alarmante escalada de la inflación: el gobierno de Alberto Fernández actúa sobre los efectos sin reconocer causas ni errores propios. Sus divergencias internas de diagnóstico acentúan la mala praxis y lo obligan a correr detrás de los acontecimientos con cambios sobre la marcha.

El déficit fiscal se aproximaría a 5% del PBI por la emisión de pesos que se requiere para ayudar a los sectores críticos. Guzmán pasó por Europa sin pena ni gloria y su figura está cada día más opacada

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