Economía

Como lo ilustra el brillante trabajo de FIEL “El control de cambios en la Argentina”, desde 1931 a la fecha, el país ha vivido de cepo en cepo. El contexto que justificó las primeras restricciones del siglo pasado se repetirían una y otra vez; derrumbe de los precios internacionales (en ese caso por la gran depresión del 30), crisis de balance de pagos, fuerte déficit fiscal financiado con expansión del crédito interno, desconfianza sobre la capacidad del gobierno para cumplir sus compromisos y salida de capitales.

"Alberto Fernández destruyó al sector privado y todavía no se dio cuenta", dice el número uno de un laboratorio líder, que el año pasado fue uno de los tantos empresarios que impulsó la candidatura del presidente. La frase es dura, pero expresa el malestar que existe entre muchos hombres y mujeres de negocios, a los que por estos días les cuesta encontrar motivos para ser optimistas.

Estamos en una situación complicada, qué combina la recesión más fuerte de la historia económica argentina con una inflación elevada y un deterioro del valor de la moneda que sólo está frenado por la política insostenible de cepo cambiario.

El desafío es inmenso, pero la economía siempre brinda posibilidades y oportunidades para superar la crisis, aunque también genera espacio para profundizarla

 

En el largo ciclo de stop and go de la década de estanflación por la que atraviesa la Argentina, los años impares, en los cuales se realizan comicios presidenciales o de medio término, se habían caracterizado por anotar una inflación inferior a la de cada año previo.

Martín Guzmán y Alberto Fernández decidieron resistir una devaluación del tipo de cambio oficial. Pero en el corto plazo la consecuencia será un fuerte freno a las importaciones. Una brecha cambiaria superior al 100% refleja los altísimos niveles de desconfianza de los mercados.

El cambio en la percepción del Fondo se produjo tras la misión técnica a Buenos Aires. No se ve un plan económico y cayó mal la meta fiscal para 2021

La Argentina tiene un claro desbalance de pesos, el Estado gasta más de lo que ingresa y esto se financia con emisión monetaria. Salen más dólares de los que ingresan y el resultado es una caída en las reservas del Banco Central.

Quiero referirme a las recientes medidas anunciadas por el ministro de Economía de la Nación, la mayoría busca un estímulo para que los exportadores - especialmente los productores agropecuarios- aceleren sus liquidaciones y lograr que entren dólares al país que tanta falta nos hacen.

La escalada de la dinámica financiera y política hace que la comparación con Venezuela aparezca cada vez más en las consultas que recibimos.

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