Economía

Un primer efecto del acuerdo de la deuda fue cierta calma en el frente cambiario. Ahora bien, ¿alcanza el "deal" con los acreedores para que se profundice para que se achiquen las brechas, y que haya lugar para relajar el cepo? Varios analistas consultados por Ámbito dan su veredicto.

 

Despejado el camino de la amenaza de un largo y litigioso default, el gobierno de Alberto Fernández tiene todavía la posibilidad de evitar una dinámica de profundización irreversible de la crisis macroeconómica en la que se encuentra la Argentina. Sin embargo, los tiempos de eludirla y generar un cambio de expectativas que permita revertir el pesimismo que reina sobre el futuro se van agotando.

 

El campeonato por la reestructuración de la deuda es largo y siguen partidos. Se viene uno con el referí del lado del gobierno y otro desafío internacional.

 

Se lograron posponerse pagos hasta fines de 2023 por un total de US$38.000 millones y de US$6000 millones en el próximo mandato presidencial

 

Hay quienes creen que la baja utilización de la capacidad instalada de la industria va a permitir una rápida recuperación, porque solo hará falta un poco de capital de trabajo para ponerla en funcionamiento

 

Al momento de escribirse esta nota había fuertes rumores acerca de que finalmente el Gobierno habría alcanzado un acuerdo con los grupos de acreedores grandes respecto de la negociación de la deuda bajo legislación extranjera.

 

Todo indica que finalmente hay humo blanco, solo faltaría la confirmación oficial. El acuerdo con los bonistas costó sangre, sudor y lágrimas, y por momentos hubo más suspenso que en una película de Hitchcock. Pero finalmente parece que se cerró. ¡Una muy buena noticia! Este acuerdo puede ser un punto de inflexión para reencauzar la economía hacia un ciclo de crecimiento de largo plazo.

 

En las últimas semanas se observó un marcado salto del oro y más aun de la plata, esta última, con una performance brutal.

 

Luego de que el Ejecutivo dejó trascender que no hará modificaciones ni estirará los plazos de la oferta presentada el 4 de julio, los líderes de los bonistas dejaron en claro su postura: no aceptarán; el FMI tampoco aceptaría refinanciar la deuda si no se mantiene el diálogo; advertencias de los analistas sobre el efecto que podría tener la falta de acuerdo sobre el dólar y los bonos

 

En el Líbano gran parte de los hogares están recibiendo tres horas de electricidad por día. Entró en default de su deuda de u$s 31.000 millones en marzo y está a la espera de un auxilio por u$s 10.000 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Su moneda se devaluó 80% en el año y la inflación en doce meses, a junio, fue de 90%. Colapsó. Por su difícil situación política, el Hezbollah ejerce un rol importante, se ve al Líbano como la nueva Venezuela.

 

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