Economía

Alberto Fernández está preocupado por despegarse del plan estatizador, del "vamos por todas".... por todas las empresas. En las últimas horas ha dicho: "Soy un hombre que cree en el capitalismo".

La pandemia del Covid-19 y las consecuencias económicas del aislamiento obligatorio parecen haber reforzado la convicción de muchos argentinos de que la solución a todos los problemas pasa por más gasto público y más Estado. Lamentablemente, la clase política en general y este gobierno en particular no tienen dudas de que la respuesta frente a todos los problemas pasa por ahí.

 

La creación récord de dinero por parte del Banco Central de los últimos meses no debe sorprender porque, aunque no se hubiese producido el cuestionable Aislamiento Social, el Gobierno tenía en mente expandir fuertemente la base monetaria

La Argentina se acerca a la hora de la verdad frente a la renegociación de la deuda bajo legislación extranjera.

 

Antes de ponerse a comercializar granos, el gobierno debería ocuparse de tener en condiciones los hospitales que están bajo la órbita nacional, rutas adecuadas, seguridad en la vía pública y combatir el narcotráfico por citar solo algunas de las cosas que hoy hace pésimo

 

La decisión de intervenir y expropiar una empresa privada de las características de Vicentin va a dejar una marca difícil de borrar en el manual de políticas públicas adoptado por Alberto Fernández.

 

No es tan sorprendente que el Gobierno avance sobre la empresa Vicentin. Fernanda Vallejos había anticipado que el kirchnerismo quería quedarse con acciones de empresas privadas que el Estado tuviera que ayudar, en medio de una crisis brutal generada por una cuarentena mal administrada.

 

La estatización de la cerealera Vicentin está en marcha. Un relato patriótico oficial de los acontecimientos justificará este nuevo avance sobre la propiedad privada. La firma exporta alrededor de 3.000 millones de dólares por año.

 

La colección de inconsistencias en la política económica actual se va ampliando. La emisión de pesos en mayo fue casi como la recaudación de impuestos: $ 430.000 millones contra $ 449.000 millones.

 

Apurado por la escasez de reservas internacionales, y en un intento por evitar la depreciación del peso en el mercado oficial, el banco central (BCRA) impuso hace pocos días restricciones kafkianas a los importadores para acceder al mercado de cambios.

 

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