Economía

La contracara de la emisión monetaria a cargo de la Reserva Federal de los Estados Unidos se mide por la expansión de su balance.

 

Aunque siempre en un entorno inestable, los mercados financieros globales -también los locales- muestran mayor optimismo, principalmente por mejores expectativas de la evolución de la pandemia de la COVID-19

Probablemente el mito más grande de los tantos que giran en torno de la deuda sea que la Argentina está endeudada.

 

El gobierno ha planteado la lucha contra el coronavirus como una opción entre la salud y la economía.

 

El Gobierno nacional está una vez más en plena discusión con los acreedores externos, intentando cerrar un acuerdo que nos permita disminuir las amortizaciones de capital y el pago de intereses en los próximos años.

 

Después de todo lo que pasó esta semana, el eslogan oficial "Argentina Unida" corre serios riesgos de resquebrajarse.

 

El desequilibrio monetario/cambiario frente a la incertidumbre en la negociación de la deuda y el financiamiento monetario del déficit fiscal que deja la pandemia continúa presionando sobre las reservas del BCRA y la curva de futuros de ROFEX, a pesar del cepo y el pico de la estacionalidad de la cosecha gruesa.

 

La demora para llegar a un acuerdo por la deuda aceleró la pérdida de reservas en mayo. Las nuevas trabas para acceder al mercado cambiario le darán otro golpe a la producción, como si fuera poco con la cuarentena

 

En los últimos dos meses la emisión monetaria se ha transformado en el mayor auxilio financiero del gobierno de Alberto Fernández, y se estima que las transferencias del Banco Central al Tesoro Nacional podrían incluso superar durante este año a la menguada recaudación fiscal.

 

El sector inmobiliario es uno de los más golpeados por la crisis. En abril, en la ciudad de Buenos Aires se firmaron solamente siete escrituras, porque no se podían operar realmente.

 

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