Economía

Jueves pasado al mediodía. Las discusiones públicas en la Argentina estaban dominadas por el coronavirus, aunque el presidente Alberto Fernández aún no había ordenado la cuarentena total.

 

El Gobierno había supeditado su política económica a un eventual resultado exitoso de la reestructuración de la deuda pública, una estrategia que a partir de la pandemia y la crisis internacional ha perdido validez.

 

La crisis que desató el Covid-19 puso fin al mayor ciclo de crecimiento económico que vivió el planeta en la última década, aunque algunos países no acompañaron como Venezuela, Brasil y la Argentina

 

La crisis derivada de la pandemia exige replantear el exceso de burocracia para optimizar el Presupuesto

Va de los autos a los electrodomésticos y a las motos; del consumo de leche y carne al cemento y a las escrituras. La lista marca caídas históricas.

 

Bancos internacionales creen que PBI local caerá más de 3% y será de los más afectados. El riesgo país subió 11% y los bonos valen 25% de su precio

 

La reacción de los mercados luego de la conferencia on line que brindó el ministro el viernes era esperable. Ahora los inversores ven más cerca que nunca un escenario de default total. El Gobierno insiste en seguir con su oferta de renegociación a pesar de la crisis global.

 

La Argentina, frente a la pandemia del coronavirus, ha tenido la ventaja de poder anticipar medidas sanitarias ya probadas en otros países. Pero en materia económica tenemos varias desventajas.

 

Las cuarentenas golpean la actividad económica. Y la diferente capacidad de respuesta entre desarrollados y emergentes llevará a una recuperación a dos velocidades. En el medio, la Argentina podría necesitar "patear" definiciones de la reestructuración.

 

Las medidas anunciadas son prudentes en lo fiscal y con poco impacto en lo tangible.

 

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