Economía

La menor demanda de materias primas, producto del coronavirus, combinado con una mayor oferta de petróleo por parte de los países productores hace que los precios caigan estrepitosamente, la actividad económica disminuya y la tasa de interés se revuelque por el piso.

 

Cuando se habla de litigiosidad laboral, suele asociarse al peligro que significa sobre todo para las PyMes, ya que un juicio puede ponerlas al borde de la quiebra.

 

Serían partidas especiales de emergencia que el organismo coordinará a nivel global. Además, el virus pone cada vez más interrogantes sobre la realización presencial del road show con el que el ministro Guzmán buscará convencer a los bonistas

 

Una vez más el riesgo país vuelve a ser noticia en Argentina. En los primeros días de marzo superó los 2.800 puntos, el nivel más alto desde el año 2005. Aunque lejos de los 7.200 puntos alcanzados en agosto de 2002.

 

En pleno conflicto entre el gobierno y el campo por las retenciones, la comparación del país con sus competidores en los mercados externos resulta desfavorable para los exportadores locales

 

Estudios privados estiman que la contribución al fiscal apenas representará el 0,5% del total de la esperada recaudación de impuestos

 

El derrumbe del petróleo era lo que faltaba para complicar todavía más a la economía argentina. No habrá inversiones en el sector y por ahora queda archivado el plan para promover las exportaciones de hidrocarburos. Se suma a los efectos del coronavirus y la pelea con el campo.

 

Argentina no puede apelar a medidas de otros países, que han devaluado o recurren al incentivo fiscal. Guzmán "recalcula" su plan económico

 

En diciembre pasado había arrancado una hoja de ruta para estabilizar la economía luego de una no transición excesivamente costosa. El envío al Congreso y aprobación en tiempo récord de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación productiva fue una señal fiscal potente que empezaba a despejar la incertidumbre propia del discurso de campaña de Alberto Fernández.

 

Peronista, pragmático y negociador. Desde un comienzo, empresarios, inversores y actores políticos le atribuyen al presidente Alberto Fernández estas tres cualidades.

 

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