Opinión

“No siempre la patria está lejos del bolsillo”.

                                           Arturo Pérez- Reverte

El Gobierno continúa, con un esfuerzo digno de mejor causa, pegándose tiros en los pies. Cuando tenía en las manos un triunfo político, acotado por la necesidad de negociar para obtenerlo (con claudicaciones ante los sindicatos, los bancos y los gobernadores), con la aprobación en el Senado de la ley de reforma del régimen laboral, alguien – todos juegan al “gran bonete” – introdujo en el texto, entre gallos y medianoche, un artículo irracional que limitaba el salario en los casos de enfermedad. 

En esta vendimia se estima que parte de la uva no se cosechará y se observa ya el abandono de muchas hectáreas de viñas. Lo que hasta ahora no se observa es una política de diversificación y financiamiento a ese proceso.

Durante años, el deterioro educativo argentino se explicó casi exclusivamente en términos económicos: falta de presupuesto, salarios docentes rezagados, crisis recurrentes.

La reciente sanción del proyecto de Modernización Laboral por parte de la cámara alta del Congreso de la Nación admite —cuando menos— dos lecturas diferentes. Por un lado, cabe hacer una interpretación más o menos pormenorizada de lo que ha significado y de los alcances que pueda tener.

Existe una cierta omnipotencia en quienes, amparados por una supuesta “autoridad” intelectual, derraman frases simplistas para describir cuestiones que deberían sufrir análisis de mayor hondura y severidad.

“Cometimos un error que, bueno, nobleza obliga lo vamos a arreglar, es algo que puede pasar en 210 artículos”, dijo en una entrevista la senadora Patricia Bullrich.

Gustavo GonzálezYa se sabe que este es el “Año de la Grandeza Argentina”, como lo decretó el Gobierno y por lo cual todos los documentos oficiales incluyen esa leyenda.

Derecho laboral: no se trata de negar el problema, ni mucho menos de ocultar los abusos que en efecto han existido, pero urge encender alarmas; si no, en unos años nos agarraremos la cabeza cuando la historia, con sus constantes oscilaciones, despierte previsibles revanchas antiempresa.

De la tendencia del argentino medio hacia la ilegalidad trata Un país al margen de la ley, libro publicado en 1992 que a esta altura se destaca entre los clásicos de las ciencias políticas.

 

Cinco novelas distópicas y una conclusión inesperada: leer sobre los peores futuros imaginables puede ser la mejor cura contra el pesimismo.

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