Política

El electorado porteño es el más informado y exigente del país, pero también es el que suele adelantar el ánimo de la sociedad nacional; decidir no ir a votar constituye solo un síntoma de algo más grave: el fastidio social que terminó con Milei en el poder no desapareció 

Adorni fue el ganador indiscutido en una compulsa marcada por una abstención histórica y la primera gran derrota de Pro en elecciones locales 

El PRO no pudo imponer la discusión de la gestión local. LLA le ganó bajando a la ciudad el debate de sus logros nacionales. El "daño" generado por Rodríguez Larreta y un futuro que exige cambios. 

Los argentinos los prefieren estrafalarios. Gran parte de sus presidentes en los últimos 40 años de democracia fue encarnada por personas (Menem, los Kirchner, Alberto Fernández, Milei ahora) que no coincidieron -ni coincide- con el modelo clásico de un jefe de Estado. La política se balanceó en estos años entre la frivolidad y la ambición hegemónica, entre la deshonestidad para administrar los recursos públicos y la propensión a agredir al otro. La normalidad resulta ya una anomalía en el país.

Lo dijo Elisa Carrió esta semana en relación con Milei y su equipo: hay un después, no solo celestial. Más cercano, tangible. Una forma de advertir que ciertas exageraciones del oficialismo luego se pagan. En tribunales, donde ya se iniciaron causas, y también en la calle con adherentes fanáticos que más tarde se olvidan de su propia historia.

La posibilidad de que los acuerdos entre La Libertad Avanza y Pro vuelen por los aires deberían preocupar más a los inversores que un eventual triunfo de Santoro 

La abulia social frente a la campaña contrasta con la relevancia que este domingo tiene para el Gobierno, Pro, el kirchnerismo y la economía 

Este domingo, sin necesidad y por la bagatela de un comicio inesperado, el presidente se probará ante la audiencia porteña como protagonista. Predomina el capricho de voltear la estatua capitalina de Mauricio Macri más que por vencer a un sui generis Leandro Santoro. 

La pelea porteña se convirtió en un test de liderazgo para la hermanísima, mientras el PRO se juega su continuidad y el peronismo su techo histórico. 

Javier Milei apeló al anuncio de rebajas arancelarias a productos electrónicos para desplazar de la agenda pública el rechazo del Senado a ficha limpia y reinstalar una conversación vinculada a la eficacia del programa económico. Junto a la inflación de abril, el tema que contribuyó a dejar atrás las explicaciones con las que se enredó para desmentir que su gobierno estuviese involucrado con el fracaso de una ley que abrazó como propia. Aún sin superar por completo ese estado de sospecha, el oficialismo logró regresar a su zona de confort para esperar que la elección del domingo en la ciudad desate el nudo de su eventual alianza con el Pro en la provincia de Buenos Aires. 

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