Política

La caída del proyecto de ley de Ficha Limpia y ciertos movimientos electorales del Gobierno reafirman una tendencia que ya se ha verificado en el oficialismo en anteriores oportunidades, con suerte dispar. Es evidente que existe un mileísmo desbocado, provocador, agresivo, implacable y autocelebratorio. Pero hay también una dimensión menos visible, más subterránea, donde imperan la negociación, las conveniencias, el pragmatismo. 

En un resultado de características totalmente infrecuentes, el Gobierno cosechó una derrota de la que buena parte de la oposición tiene grandes dudas y que, por el contrario, endilgan a mentores de LLA. Razones que abonan la desconfianza. 

El fracaso de ficha limpia se sumó a un progresivo distanciamiento social del juego político, un proceso que impacta en el clima electoral; esta vez la desconexión también puede salpicar al Presidente 

Finalmente, Javier Milei se equivocó. Y no le debe causar gracia: todavía los medios convencionales de prensa se imponen al mundo de las redes sociales, el agónico periodismo del rumoreo (los ensobrados para el Presidente) persuadió a la población más que los mensajes oficiales y oficiosos vertidos en X o en Facebook, de pobre argumentación y nulidad informativa. Así se confirmó insólitamente “una versión de una versión” (algo así como “me dijo alguien que se encontró con otro que estuvo en una reunión, pero no brinda su nombre”) que en la tapa publicó Clarín y otras expresiones hegemónicas, sin fuentes ni firmas, sobre la existencia de un pacto secreto, quizás espurio, entre el Presidente y Cristina Fernández de Kirchner a través del boyante misionero Carlos Rovira –patrón de los dos senadores clave que bloquearon la eventual norma– para voltear el proyecto de ley de la “Ficha Limpia” el pasado miércoles en la Cámara Alta. 

El Gobierno detonó una crisis donde tenía todo para ganar. La venganza de Macri y los tropiezos del Triángulo de Hierro. Stornelli y el malestar fiscal. La elección de CABA, clave para Karina. Un candidato “tapado” para el PJ, con internas cada 20 años: 1985, 2005, ¿2025?

El expresidente Mauricio Macri cuestionó al presdente ibertario por sus ataques a dirigentes del PRO tras la caída del proyecto de Ficha Limpia.

El final revela que la pelea no es cultural ni por ideas. Sólo por el poder. Y que el presidente prefiere pelearse con Macri y no con la e mandataria, que para él es menos peligrosa que el jefe del PRO que le ha colonizado el gobierno.

El gobierno nacional busca nacionalizar las elecciones locales para instalar que la contradicción fundamental es Milei o Cristina.

La curia local, que moldeó Francisco, lejana al ideario liberal, se sintió aliviada y fortalecida; Milei buscó marcar la cancha en su saludo a León XIV; el fracaso de ficha limpia podría tener impacto en las elecciones porteñas 

La expresidenta del PRO plantea a Macri que deshaga el partido que el mismo fundó. Al mismo tiempo, plantea una limitación junto a la sugerencia: bajo ninguna circunstancia su inscripción de socio debe apoyarse en restricciones, nada de “apoyo, pero”. 

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