Política

Alberto y Cristina disputan poder en medio de la crisis con cartas y audios virales. Se echan la culpa por la derrota.

El 30 de Agosto en un acto en Tecnópolis el presidente Alberto Fernández dijo que no traicionara a Cristina Kirchner, ni a Máximo, ni a Sergio Massa. Casi como una profecía autocumplida, 48 horas después del desastroso resultado de la elección, la Vicepresidenta le ordenaba a su delegado en la casa Rosada cambiar el gabinete y le intervenía de manera violenta la administración. ¿Finalmente quien traicionaría a quién? Alberto lo sabía.

El peronismo de centro cree que la ofensiva de Cristina colocó a la presidencia de Alberto ante una disyuntiva histórica: la oportunidad de independizarse de su vicepresidenta.

El resultado del domingo puso en evidencia las grietas preexistentes en la alianza gobernante; ayer el oficialismo quedó al borde del abismo; Cristina Kirchner presionó para intervenir el equipo del Presidente, que resiste

Más que sacar una bandera blanca, trató de imponer y no negociar. Venía cargada Cristina del domingo, por el pésimo resultado electoral y una vibrante reunión con Alberto, a quien le atribuyó la responsabilidad del fracaso.

El futuro es cada vez más incierto; Cristina y Alberto se exponen al conflicto más grave que registra la democracia desde el colapso del 2001

Distribuir dinero, aunque provenga de una emisión descontrolada de pesos espurios, es el único punto en común que tiene Alberto Fernández con su poderosa vicepresidenta

En tiempos pandémicos, el oficialismo sufrió una pérdida de olfato político al extremo; se desconectó de la realidad del argentino de a pie; la propia conductora del kirchnerismo lo llevó a su crisis

El oficialismo apostaría a repartir más recursos en su intento por revertir el resultado; Juntos por el Cambio deberá adoptar un perfil más intransigente

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