Política

Pese a que soplan vientos de optimismo para el Gobierno, Alberto Fernández se prepara para una nueva pelea con la Ciudad de Buenos Aires por los recursos de coparticipación. La Corte Suprema podría darle la razón al jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, en su recurso de amparo contra la quita de coparticipación que le impuso la Casa Rosada.

Alberto Fernández busca ganar terreno propio con temas extra sanitarios. Pero hay una mala noticia escondida: los jubilados vuelven a perder

El banderazo interpela al Gobierno y a la Corte, a la que los manifestantes ven claudicante ante el cristinismo; pero también interpela a Juntos por el Cambio, que debe enfrentar varios dilemas irresueltos y, quizá, crecientes

Hay un aspecto crucial que está por encima de las internas del oficialismo y de la oposición y es algo que el mundo no entiende y le reprocha a la Argentina: que no haya conciencia de que el timón del barco se salió de madre y que, tal como están las cosas, no existe hoy un lugar de destino posible para tan desvencijado navío.

En el oficialismo tienen la expectativa de que la Argentina salga del aislamiento con los demócratas en la Casa Blanca. La oposición pone la mira en la Corte y hay incertidumbre por el procurador

Al promediar la semana, es cierto que en un país como la Argentina en el que todo es de una levedad insoportable y lo que parece bueno ahora puede no serlo dentro de un puñado de días, hubo por primera vez en once meses caras de optimismo en el Gobierno.

Antes de cometer el desastre del martes último, la Corte Suprema de Justicia era la instancia que le administraba al oscilante país político cierta dosis de racionalidad.

La corrida cambiaria terminó con la ilusión de la emisión sin límites para financiar el clientelismo electoral. Si quiere un acuerdo con el FMI, el presidente deberá recortar el gasto

Macri y Alberto F son desafiados por las dos rebeldes de sus coaliciones.

Mauricio Macri acostumbra a señalar una de las gigantescas fotografías que decoran su despacho, en Olivos, cerca de la quinta en la que vivió cuatro años. "No podemos perder el contacto con la gente y la expectativa que pone en nosotros", suele decir a sus visitantes.

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