Política

Elena Highton, Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda, lograron con sus votos sobre los traslados de los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, lo que se creía imposible. Que nadie quede conforme con lo que dictaminaron. Es muy probable que ni ellos mismos.

Todo fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación es como una muñeca rusa: lleva adentro decisiones y argumentos que exceden la carátula. Es su condición. La Corte siempre resuelve sobre un caso para responder a muchos otros. En la decisión que tomó ayer, esa multiplicidad intrínseca se advierte en su máxima expresión.

Algo se rompió entre el Presidente y la vice después de la carta que la vicepresidenta publicó para recordar los diez años de la muerte de su esposo. Algo que, según el testimonio de dos hombres de confianza que responden a Alberto Fernández, será, por lo menos durante las próximas semanas, muy difícil de arreglar.

Las disputas se centran en la postulación del juez Daniel Rafecas. Las diferencias en la coalición gobernante. En Juntos por el Cambio aún no hay una postura común definida

“La Argentina es ese extraño lugar en donde mueren todas las teorías”, la frase pertenece a Cristina Fernández de Kirchner en su reciente carta cuya exégesis se ha multiplicado como en pocas misivas. Sin embargo, sirve para describir un momento muy particular que vive el país e incluso se podría sumar otra aseveración: “ninguna norma o ley es lo suficientemente contundente para que no pueda ser modificada según los tiempos políticos”.

¿Fue el temor a las represalias de Cristina Kirchner? ¿Fue el producto de una negociación política? ¿O fue, acaso, una negociación por temor a Cristina? En cualquier caso, una mayoría abrumadora de la Corte Suprema (solo existió la disidencia solitaria del presidente del cuerpo, Carlos Rosenkrantz) decidió desdecirse y concluir que los traslados de los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi habían sido temporarios, no definitivos.

La carta de desahucio de Cristina Kirchner a Alberto Fernández puso en marcha anticipadamente la interna opositora. En Juntos por el Cambio creen que por el actual camino el gobierno sufrirá un fuerte voto castigo el año próximo.

Produjo una de las fotos políticas más potentes de la semana; revolucionó la interna de Juntos por el Cambio con el apoyo público a Daniel Rafecas; tomó distancia de Macri y, de paso, le mandó un mensaje a Patricia Bullrich, su rival dentro de universo cambiemita.

Al kirchnerismo le preocupa perder el control de la calle. Un temor expresado en la carta que dio a conocer Cristina Fernández de Kirchner la semana pasada. Pero esa "versión edulcorada de lo que piensa", según quienes la frecuentan, tiene uno de sus puntos débiles en ese ítem. Les atribuye la responsabilidad de la incertidumbre económica a los efectos globales de la pandemia y al gobierno de Mauricio Macri. Una excusa difícil de admitir a casi un año de gestión.

El debate entorno de una figura fundamental, abre grietas entre oficialismo y oposición, así como al interior de ellas. Mayorías y desafíos.

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