Política

El Presidente no apoyará un candidato alternativo a su propuesta enviada al Senado ni tampoco respaldará el proyecto kirchnerista que modifica los votos necesarios para designar al futuro jefe de los fiscales

Sin nada que reprocharse, a poco que se repase cualquier manual de política, voceros del Gobierno se solazaban en las últimas horas con un dato de la realidad sobre el que cuesta disentir.

Cuando Cristina Kirchner lo quiera, el procurador general de la Nación y jefe de los fiscales será la instancia unipersonal más poderosa de la Justicia. Sucederá cuando se ponga en funcionamiento el llamado sistema acusatorio, que consiste en darles a los fiscales el poder de la investigación en el fuero penal federal.

El Gobierno continúa sin mostrar una hoja de ruta clara y aplica medidas cortoplacistas en medio de una situación extremadamente frágil. El ajuste y la negociación con el FMI como telón de fondo del impuesto a la riqueza.

En todos lados se cuecen habas. Mauricio Macri quiere ser la Cristina Kirchner de Rodríguez Larreta.

Comprender las acciones y las narrativas del gobierno de Alberto Fernández, en particular, y del oficialismo, en general, no es tarea sencilla. Demasiado rápido aparecen contradicciones e inconsistencias (reales o aparentes), promesas de dudosa realización y objetivos de complicado alcance que el paso del tiempo va desflecando u obligando a adaptaciones y correcciones.

El Presidente y varios gobernadores quieren suspender las primarias. Pero Cristina duda y el kirchnerismo no se define.

Este viernes comienza a tratarse el proyecto que regula el traspaso de la policía federal y le resta recursos a Larreta. Diputados del Frente de Todos le pidieron a la ministra abrir un diálogo con los bloques chicos.

El informe de la comisión de juristas que designó el presidente Alberto Fernández profundizó la pelea creciente con el Instituto Patria y con la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Top