Política

La tragicomedia que tuvo como protagonista estelar a Lázaro Báez en la inverosímil noche del lunes y que los argentinos siguieron por televisión, minuto a minuto, fue casi una metáfora de muchas anomalías argentinas. También fue la expresión de una situación social demasiado tensa: núcleos importantes de la sociedad están literalmente hartos de la impunidad de la política.

Ante cada escalón que la Argentina sube en el top ten de contagios y muertos por Covid, el Gobierno perfecciona su discurso y le echa la culpa a la sociedad por los estragos de la pandemia. El dúo sanitario bonaerense, Gollán y Kreplak, blanqueó esa narrativa de un modo brutal: a los jóvenes porteños que salen a "tomarse una cervecita" les gusta jugar a la ruleta rusa y son poco menos que asesinos en potencia.

Los medios reproducen escenas de caos creciente. De descontrol social, institucional y político.

La agenda que impulsan los segmentos radicalizados del oficialismo ignora las principales demandas de la ciudadanía, fundamentalmente en términos económicos.

El quiebre opositor facilitó la eternización del chavismo. Por eso, Cambiemos revaloriza la unidad interna.

La inseguridad está ganando un espacio importante en la agenda electoral del kirchnerismo. Es la rectificación más significativa que Cristina Kirchner se propone introducir en la filosofía garantista que impregna al Frente de Todos.

Juntos por el Cambio ofreció un canal de diálogo institucional y consensuar “un plan de desarrollo”, pero no es una posibilidad que consideren en Casa Rosada. La respuesta a Mauricio Macri

Incluido Alberto Fernández, no son pocos en el gobierno nacional los que creen que, con el actual nivel de contagios de Covid-19 que rondan los diez mil por día, estarían dadas las circunstancias sanitarias para volver a una cuarentena estricta.

Fernández recurrió otra vez al traje con el que más cómodo se siente y que lo llevó al sitial más alto de la política nacional, el del hombre capaz de articular un discurso para cada auditorio

Hay quienes dicen en el Gobierno, sin que les falte razón, que ese variopinto conglomerado de ideologías que conviven en el Frente de Todos a veces se convierte más en parte del problema que de la solución.

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