Economía

La Argentina está frente a un nuevo divorcio entre su Presidente y la Vicepresidenta. Nuestro país es rico en este tipo de crisis: Fernando de la Rúa con Chacho Álvarez, la misma Cristina Kirchner con Julio Cobos y rebobinando aún más, Arturo Frondizi con Alejandro Gómez en 1958. En esta ocasión, el tercero en discordia no fue la Banelco, ni el campo ni las petroleras extranjeras sino el FMI. ¿Qué sucederá de ahora en más? 

Aunque algunos datos parecen mostrar que la situación económica mejoró, se manifiesta entre los argentinos una sensación de hastío, que hace prever que nada será mucho mejor durante 2022 

El Gobierno cerró las exportaciones de aceite de harina y de aceite de soja y subirían tres puntos las retenciones, unos US$ 700 millones. Son menos tractores, sembradoras y menos salarios de torneros, ingenieros y camioneros

El campo se prepara para otra batalla con el Gobierno. Se anticipa una suba de retenciones. El ministro Julián Domínguez había desechado esa opción hace 72 horas. También Martín Guzmán lo negó ante el Congreso. Peligro para el ingreso de divisas en medio del acuerdo con el FMI. 

Aumento de la presión impositiva, suba de tarifas a todo trance y recortes en los fondos a provincias, más fernandistas vs. cristinistas. Lo que viene detrás del arreglo con el Fondo. 

El modestísimo programa que negoció Guzmán fue diseñado como si la invasión de Rusia a Ucrania no hubiera cambiado los precios relativos. ¿Qué haremos si esta situación internacional se prolonga? 

En su visita a Rusia del 3 de febrero de este año, el presidente Alberto Fernández le dijo a su par ruso Vladimir Putin: “Tenemos que ver la manera de que Argentina se convierta de algún modo en una puerta de entrada para América Latina”. 

El Congreso aprobó sólo el endeudamiento con el Fondo, pero no el programa negociado por el equipo económico. Alivio de corto plazo para el dólar, pero los inversores ya descuentan que no se cumplirá con la baja del déficit 

Entre economistas se sostiene que la meta fiscal pactada con el FMI será difícil de alcanzar. Pero Francisco Ballester advierte que también la de acumulación de reservas por u$s 5800 millones en todo el año luce complicada. 

Los funcionarios deberían olvidarse del organismo porque el problema es la coyuntura: ya venía complicada antes de la invasión de Rusia a Ucrania y ahora se complicó más 

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