Economía

Los precios seguirán recomponiéndose luego de la distorsión generada por la pandemia. 

Los objetivos económicos del Gobierno resultarán imposibles de alcanzar sin reformas estructurales y sin amplios acuerdos políticos 

Frente a las tensiones en la coalición de Gobierno, el ministro enviará antes del 1 de marzo al Congreso el proyecto de Ley con todos sus anexos 

Empezaron a mejorar las cotizaciones de los activos argentinos. Pero ahora los inversores van a monitorear si el Gobierno está en condiciones de cumplir con el ajuste fiscal y monetario al que se comprometerá 

Ante la falta de un programa creíble para atacar las causas macroeconómicas de la inflación, el Gobierno sigue empeñado en enfrentar sus efectos más visibles con iniciativas disparatadas 

La decisión de Máximo Kirchner de diferenciarse abiertamente del acuerdo que el ministro Martín Guzmán está negociando con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no sólo provocó un tembladeral dentro del Frente de Todos, sino que terminó por confundir a un gabinete que gestiona cada vez más en modo anárquico. En la diaria, los ministros y secretarios funcionan como células, que, por momentos, se repelen. Y que ahora, ante la falta de lineamientos claros, se sobregiran para capturar la atención de algún padrino autorizado. 

El Gobierno confía en que antes del 22 de marzo estará aprobada la ley. Sólo resta discutir la política cambiaria, el ajuste tarifario y las revisiones trimestrales. Para el kirchnerismo, son cuestiones innegociables. 

La creatividad para conseguir financiamiento extra se está poniendo en juego con este acuerdo, que no tiene como objetivo una baja real del gasto público 

Todas las señales que emite el Gobierno indican un aumento de tarifas; más financiamiento interno al gobierno en detrimento del dirigido a las empresa y familias y nulo recorte de partidas presupuestarias 

Hay que reducir los subsidios a la electricidad mayorista y actualizar las tarifas, protegiendo con la tarifa social a los que lo necesiten. 

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