Economía

Alberto Fernández y Martín Guzmán están convencidos que al gobierno no le conviene una declaración formal del default de la deuda con el FMI. Si seguían los consejos del Kirchnerismo de no pagar el vencimiento del viernes pasado, de hecho, entraban en default. Tenían los fondos para hacer el pago y mantener abierta la negociación como para llegar a un acuerdo antes del próximo vencimiento grande del mes de marzo. Pero necesitaban un guiño del Fondo como para justificar ante la Vicepresidenta que no convenía precipitar el default antes de agotar la instancia negociadora. Esto es lo que buscaron y consiguieron sobre la hora

Dejar caer el programa con el FMI en agosto de 2019 fue un claro error. Pero más grotesco fue reestructurar agresivamente la deuda sin enmarcarla en un programa con el Fondo. 

Finalmente hubo humo blanco, se evitó el default y se llagó a un acuerdo preliminar con el FMI. Este tiene elementos muy positivos en tanto busca una reducción gradual del déficit fiscal, un aumento de las reservas de u$s 5000 millones, un límite al financiamiento del Banco Central al Tesoro y pasar a tasas de interés que estén por encima de la inflación. 

Para Martín Guzmán resulta clave que el acuerdo se haya firmado sin compromiso de una devaluación abrupta, que sería disruptiva para la economía 

El ministro Martín Guzmán dejó en claro que el acuerdo con el FMI no exigía una reforma laboral. Para el Gobierno eso es un logro. La realidad muestra que, con las actuales leyes, los asalariados formales son menos de la mitad de los trabajadores y el país hace 10 años que no genera empleo privado. 

El Gobierno finalmente tuvo en entendimiento con el FMI y ahora falta que se acuerden los detalles para llegar a firmar un compromiso. La tensión que había en los mercados se diluyó, subieron las acciones y los bonos argentinos en Nueva York y bajó el riego país. También el dólar paralelo, en todas sus versiones, tuvo una importante retracción en sus valores. ¿Y ahora? 

Al entendimiento se llegó con reservas en niveles alarmantes, brecha cambiaria por encima del 110% e inflación y riesgo país en alza 

Los exigentes desafíos que enfrenta el Gobierno: un fuerte recorte del déficit y frenar la emisión. Son parte de una receta clásica contra los desajustes de la economía. Falta conocer de qué manera se repartirán los costos del ajuste. 

Ya no queda ninguna duda. El Fondo Monetario Internacional (FMI) es peronista. El Gobierno acusa al organismo de haberle dado un préstamo político al gobierno de Mauricio Macri. Dijo que el préstamo fue “destinado a respaldar las posibilidades electorales de la administración en ejercicio.” Pero ese salvavidas, si existió, fue un salvavidas de plomo. 

El entendimiento entre el Gobierno y el FMI nos aleja del default, pero sin conocer la letra chica, ignoramos a qué distancia de ese evento nos lleva 

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