Economía

Por ahora, el “entendimiento” que anunció el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional no pasa de ser una expresión de buenas intenciones 

Incluyeron cambios en el sistema de Capacidad Económica Financiera de la AFIP, lo que frenó a permisos de importación; en el Ejecutivo dijeron que es para cuidar las divisas 

Ayer se cumplieron 33 años del día en el que José Luis Machinea, presidente del BCRA, dejó de vender dólares en el mercado financiero, impuso dos días de feriado cambiario para luego iniciarse una frenética suba del tipo de cambio que terminó con la salida de todo el equipo económico encabezado por Juan Sourrouille y en una hiperinflación. Los veranos no fueron los mismos desde entonces en la plaza financiera local. 

El placer de recibirlos en este espacio, que hoy pretende reflejar que es prudente desconfiar de aquel que se la pasa acusando a los demás de sus dificultades. Es una clara muestra de su debilidad e inoperancia o de su cinismo. 

El entendimiento al que llegaron el Gobierno y el Fondo evita el desastre, pero no reabre el mercado voluntario de capitales y, por lo tanto, no normaliza la macroeconomía 

Hay algunos aspectos ya casi definidos para empezar a vislumbrar qué tipo de nuevo acuerdo se va a firmar para refinanciar los u$s45.000 millones 

La economía argentina entró en tiempo de descuento. Si el Gobierno de Alberto Fernández no logra aprobar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para marzo, no hay plan B. No lo tienen los funcionarios del equipo económico, pero tampoco los burócratas del FMI, quienes como gran parte del establishment de Washington hablan con cierta resignación sobre la Argentina. 

El Gobierno y el FMI han llegado a un "entendimiento" respecto de las metas fiscales, monetarias y de acumulación de reservas que formarían parte del acuerdo entre ambos. Algunos observadores han concluido que el sendero de mejora fiscal es suave y que, en cambio, es más ambiciosa la reducción en el financiamiento monetario del déficit lo cual supone un acceso importante al mercado local de deuda y a dólares adicionales de otros organismos internacionales o de otros países. 

Si no prospera el pacto, crecerá el riesgo de un escenario con más inflación, dólar más alto, menos actividad económica y un empleo más bajo 

El Fondo piensa en el Fondo. Al igual que nosotros, sus autoridades saben que la Argentina no tiene ni capacidad ni voluntad de honrar los compromisos contraídos con la institución en 2018. Kristalina Georgieva piensa en la hoja de balance, y, por consiguiente, en el papelón que significaría enviar a pérdidas el saldo de su principal deudor. Porque con el FMI no se está negociando que nos presten fondos frescos, sino cuándo devolverle lo que ya recibimos

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