Economía

Esta tasa extravagante pone de manifiesto que, para tener un instrumento de deuda pública emitido por el gobierno argentino, los inversores exigen, como mínimo, entre tres o cuatro veces lo que exigen a cualquier país de la región

Empezamos a despedir 2020 y si la vacuna es tan exitosa como marcan las pruebas realizadas, también dejaremos atrás al COVID-19. La pandemia nos dio otra muestra de lo incierto que es el futuro y de la necesidad de mantener carteras diversificadas.

El PBI cayó 10,2% en el tercer trimestre del año, pero la intermediación financiera creció 4,6%. Los motivos detrás de esa expansión: más liquidez, el rol de las fintech y el dólar.

En abril de 2020, la industria se redujo en un 33% en su actividad comparado con los niveles de abril de 2019, según las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).

La reciente carta pública de Cristina Kirchner contra la Corte Suprema y la independencia del Poder Judicial, tal como está consagrada en la Constitución argentina desde el siglo XIX, no hizo más que confirmar que uno de los objetivos centrales del espacio político que conduce la vicepresidenta es precisamente modificar con una profunda reforma esas garantías individuales y colectivas establecidas en la Carta Magna.

La calma financiera actual obedece a situaciones estacionales –como la mayor demanda de pesos- que se revertirán rápidamente con el inicio del nuevo año

Ascendió a USD 333.368 millones. En 2020 la mayor parte fue contraída con el Banco Central, de ahí que en términos netos el aumento fue de USD 8.768 millones, según datos de la Secretaría de Finanzas

 

La cotización de la divisa en pesos, y en particular la brecha con la paridad oficial para el comercio exterior es un signo del grado de confianza de los agentes económicos

La historia es un pésimo predictor del futuro, eso es algo que vengo escuchando desde hace décadas especialmente en finanzas. Sin embargo, la brutalidad de la crisis del coronavirus y las respuestas que la misma generó a nivel monetario y fiscal, especialmente desde Estados Unidos, plantea ciertos paralelos que vale la pena recordar respecto a la crisis Lehman 2008 anterior.

No se puede tener sectores paralizados y cobrarles impuestos, no se pueden necesitar divisas y obstaculizar exportaciones, no se puede gastar más que lo que se tiene, no se puede tener alto desempleo e impuestos al trabajo, no se puede buscar el desarrollo sin educar a los niños.

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