Economía

La carta que el bloque kirchnerista del Senado, con aval y chequeo previo de Cristina de Kirchner, envió el fin de semana al FMI detonó ayer una cadena de reacciones que respondió exactamente a la estrategia que los firmantes y la vicepresidenta se habían fijado. 

La inflación se aceleró un punto porcentual en octubre respecto de setiembre. Es cierto, la inflación núcleo (sin considerar estacionales ni regulados permanentes) se incrementó un poco menos, y pasó de 2,3% a 2,8%. 

El presupuesto para 2021 prevé un déficit fiscal primario de algo más de 8% del PIB en 2020 y de 4,2% del PIB en 2021. Al momento de confeccionarlo, se proyectaba que 40% del déficit del año próximo se financiaría con colocación de deuda en el mercado local, en tanto el resto con emisión monetaria.

Con una moneda que preserva su valor, aún con congelamientos, no hay tarifazos.

Hasta ahora el Gobierno ha seguido el camino de la heterodoxia, no se ha preocupado por los equilibrios fiscal, monetario y cambiario. En las últimas semanas, por el contrario, se observó un intento de cambio rumbo

A Guzmán le quedó el malhumor después del traspié de la semana pasada. Tras el paquete de medidas, no logró sostener el achicamiento de la brecha cambiaria

La inflación en nuestro país es producto de un fuerte y constante desequilibrio macro que se traduce en una variación sostenida y sistemática del nivel general de precios

Así como los barbijos -bien colocados- tapan la mitad del rostro, el relato oficial oculta buena parte de la realidad económica y sus perspectivas a corto y mediano plazo. Por lo general, con señales difusas, confusas y muchas veces contradictorias, propias de un doble comando político que neutraliza anuncios o decisiones.

El costo de evitar hoy la devaluación podría ser mayor por el creciente déficit cuasi fiscal que enfrenta el Banco Central.

La misión del FMI que llegó al país busca acordar un nuevo programa que estabilice el mercado financiero

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