Miércoles, 08 Julio 2020 21:00

Fernando de la Rúa, In Memoriam; A un año de su muerte - Por Humberto Bonanata

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Fernando de la Rúa Bruno nació en Córdoba el 15 de septiembre de 1937, hijo de Antonio de la Rúa y Eleonora Bruno, una familia de clase media ilustrada. Su abuelo paterno fue un emigrante gallego que conquistó un buen pasar económico y su padre ejerció la abogacía en Córdoba, fue Interventor de Jujuy en 1955 y llegó a presidente del Tribunal Supremo de la provincia mediterránea.

 

Estudió el bachillerato en el Liceo Militar General Paz y se doctoró en derecho con medalla de oro a los veintiún años por la Universidad de Córdoba, en la que también obtuvo el doctorado con una tesis sobre el recurso de casación. Ejerció la abogacía en Córdoba y Buenos Aires y fue profesor de derecho procesal en la Universidad de Buenos Aires.

Desde su época universitaria estuvo afiliado a la Unión Cívica Radical (UCR). Se estrenó como asesor jurídico en el Ministerio del Interior (José Palmero) durante la presidencia de Arturo Illia (1963-1966), cuando su aspecto juvenil le valió el apodo de Chupete.

Fue elegido senador federal por Buenos Aires en abril de 1973, y el 23 de septiembre del mismo año figuró como aspirante a la vicepresidencia de la República en la candidatura encabezada por Ricardo Balbín, que resultó derrotada, con el 24,3 % de los votos, por la de Juan Domingo Perón.

Permaneció como senador hasta el golpe de estado que derrocó a la presidenta María Estela Martínez de Perón, el 24 de marzo de 1976, y que estableció una dictadura castrense.

Restablecida la democracia, en 1983 compitió sin éxito a la candidatura presidencial de la UCR, que recayó en Raúl Alfonsín. Sin embargo, de nuevo fue elegido senador. Revalidó su escaño en mayo de 1989, pero tuvo que cederlo en virtud de un acuerdo del Colegio Electoral en favor de las minorías. Diputado (1991-1992), líder del grupo radical en la Cámara y de nuevo senador en 1992, vio cómo su carrera política experimentaba un cambio sustancial cuando el 30 de junio de 1996 fue elegido jefe del gobierno (alcalde) de Buenos Aires con el 39,9 % de los sufragios.

Era la primera vez que los porteños elegían directamente a su gobernador, cargo en cuyo desempeño Fernando de la Rúa adquirió reputación de honradez, meticulosidad, rigor jurídico en el estudio de los problemas y acertada gestión.

Aunque identificado con el sector más conservador del radicalismo, llegó a un acuerdo electoral con el izquierdista Frepaso, con el que constituyó la Alianza por el Trabajo, la Justicia y la Educación (ATJE). El 29 de noviembre de 1998 triunfó en las inéditas elecciones primarias para elegir un candidato a la presidencia de la República, en las que se impuso con el 63,3 % de los votos a la aspirante frentista, la senadora Graciela Fernández Meijide.

En las elecciones presidenciales del 24 de octubre de 1999, la candidatura de la ATJE, integrada por Fernando de la Rúa y Carlos Álvarez, derrotó, con el 48,5 % de los sufragios, a la peronista de Eduardo Duhalde y Ramón Ortega. En las legislativas parciales celebradas el mismo día, la ATJE fue la fuerza más votada (43,6 %), con lo que superaba por primera vez en la Cámara de Diputados, con 124 escaños, al Partido Justicialista, aunque sin obtener la mayoría absoluta. De la Rúa cesó como gobernador de Buenos Aires y tomó posesión como presidente de la República el 10 de diciembre del mismo año.

Su gestión sufrió un temprano deterioro por la continuada y profunda recesión económica y la delicada situación financiera. En agosto de 2000, la crisis llegó a las filas gubernamentales por las graves acusaciones contra el poder ejecutivo sobre sobornos millonarios a senadores peronistas y aliancistas para sacar adelante una polémica reforma del mercado de trabajo.

De la Rúa reajustó su gobierno, pero sin complacer a los partidarios de depurar las responsabilidades políticas hasta sus últimas consecuencias. Dimitieron Rodolfo Terragno, jefe del gabinete presidencial, y Fernando de Santibáñez, banquero miembro de la UCR y amigo personal del jefe del Estado, que dirigía los servicios de inteligencia. El vicepresidente de la República, Carlos Álvarez, abandonó el cargo, aunque negó que eso implicara la ruptura de la ATJE. De la Rúa quedó en una situación desairada.

Crisis profunda

El encono de la crisis económica, en un clima de creciente tensión política, obligó a Fernando de la Rúa a prescindir del ministro de Economía, José Luis Machinea, sustituido por el titular de Defensa, Ricardo López Murphy, el 2 de marzo de 2001. Este último presentó un plan de austeridad y fuertes recortes presupuestarios que fue rechazado por los sindicatos. Ante la amenaza de una huelga general, López Murphy fue destituido tras sólo catorce días en el cargo.

El 20 de marzo, Fernando de la Rúa adoptó una decisión muy controvertida al designar ministro de Economía, con amplios poderes especiales, a Domingo Cavallo, impulsor de la reforma que controló la inflación y estableció la paridad del peso con el dólar durante la primera presidencia del peronista Carlos Menem. Varios dirigentes del Frepaso expresaron su disgusto.

Cavallo logró un acuerdo internacional para renegociar la deuda, pero no resolvió los desafíos más importantes, Por ello, el presidente de la República vio cómo su imagen sufría un nuevo desgaste al negociar en agosto con el FMI otro préstamo multimillonario para evitar la bancarrota, bajo unas condiciones draconianas que acentuaron inmediatamente los conflictos sociales.

A cambio de un crédito de 8.000 millones de dólares, el gobierno argentino se comprometió a aplicar un duro plan de ajuste, que asegurase «un crecimiento sostenible» y el pago de los intereses de la deuda externa, que ascendían a 130.000 millones de dólares, el 45 % del producto interior bruto (PIB) nacional.

Católico practicante, Fernando de la Rúa se casó en 1970 con Inés Pertiné, con la que tuvo tres hijos: Antonio, Agustina y Fernando.

Los observadores argentinos solían subrayar sus aparentes contradicciones: perteneciente al sector derechista de la UCR, promovió la adopción de las leyes contra la discriminación y en favor de los indígenas; miembro del Jockey Club, no vaciló en aliarse con los izquierdistas del Frepaso.

Padeció un golpe cívico-empresarial que posibilitó pesificar asimétricamente los pasivos de empresas de medios de comunicación concursadas comercialmente.

Tras soportar la persecución política-judicial sobre un supuesto “jardinero ñoqui” del ex Concejo Deliberante porteño y de pagos de coimas a senadores peronistas durante su presidencia para la aprobación de la reforma laboral, debió soportar diarias concurrencias a los Tribunales Federales hasta lograr la absolución junto con los demás acusados.

Pero junto con la falsa causa del Senado de la Nación comenzó a desarrollar un cáncer pulmonar, de próstata y de vejiga que hace un año lo llevaron a su muerte.

Tuve el honor de acompañarlo en mi vida política desde 1979 que me recibió en su estudio de Lavalle 1447 2 Piso “do. Cuerpo “F”.

Fernando me dio la posibilidad de representar a la Unión Cívica Radical en el Concejo Deliberante porteño, del que luego fui Presidente de Bloque (1995) y Premio Parlamentario en 1996.

Gracias por todo.

¡¡¡Que en Paz descanses, Honorable Presidente!!!

Humberto Bonanata
www.humbertobonanata.com.ar
Buenos Aires, Julio 9 de 2020

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