Salud

 

A menudo hablamos de «niños con autismo». ¿Qué quiere decir? ¿Es un problema de la infancia? ¿No hay adultos con autismo?

Un estudio realizado en Australia y publicado en 2017 encontró que el autismo era más prevalente entre los muchachos de 5 a 14 años, y un 83 % de las personas que habían recibido un diagnóstico de autismo tenían menos de 25 años. La situación no será muy diferente en nuestro país.

Pero es evidente que los niños con autismo crecen y se convierten en adolescentes, jóvenes y adultos con autismo ¿Por qué la proporción es mayor en niños? Para la gran mayoría de la comunidad científica el autismo es una condición de por vida, por lo que la idea general es que la proporción debe mantenerse estable de la infancia a la vejez.

Veamos cinco factores que pueden explicar la diferente proporción de personas con autismo a diferentes edades:

Un primer factor es que la prevalencia no indica la proporción de personas que realmente tienen autismo, sino que es la proporción de aquellos que han sido diagnosticados o que se identifican a sí mismos como dentro del espectro del autismo. La prevalencia es una aproximación a la realidad, pero no es la realidad.

Un segundo factor es que es evidente que la concienciación y el conocimiento sobre el autismo entre los educadores y los pediatras ha aumentado notablemente. Un factor que he vivido en carne propia en los últimos años es el deseo de saber más que tienen muchos maestros para poder hacer mejor su trabajo y atender con mejores estrategias a los niños que están bajo su cuidado.

El personal sanitario también cada vez está mejor formado, las técnicas de diagnóstico han mejorado y diversos sistemas de cribado, con la colaboración de especialistas, ayudan a detectar a los niños con autismo. Esos sistemas no existían antes: hace pocas décadas muchos niños con autismo no fueron diagnosticados y ahora son adultos que siguen sin diagnosticar. Otros fueron mal diagnosticados o etiquetados como raros.

Desigual apoyo social

Un tercer factor a tener en cuenta es el desigual apoyo social. En la actualidad, al menos en España, las familias de un niño con autismo tienen más claros sus derechos, que incluyen apoyo escolar y económico para los servicios que necesitan. Es posible que eso anime a una parte de las familias a buscar un diagnóstico y servicios de terapia y logopedia, cuando hace unos años una parte habría optado por la resignación, al no poder pagarlo.

Estos cambios deben agradecerse a una serie de padres combativos, madres en la mayoría de los casos, que lucharon por mejorar la perspectiva vital de sus hijos y consiguieron, a través del asociacionismo, lograr apoyos y servicios imprescindibles, algo obligado en una sociedad inclusiva y justa.

El problema es que los apoyos para un adulto que recibe un diagnóstico de autismo son menos claros. En cambio, son más patentes los riesgos de sufrir consecuencias negativas, como el estigma y la discriminación. Eso puede hacer que aunque haya sospechas de autismo en un adulto, no se llegue a hacer un diagnóstico.

Un cuarto factor es que un número de niños se salen del diagnóstico. Es decir, con la edad no cumplen las características típicas que llevaron a incluirles dentro de la población con un trastorno del espectro autista. Debemos recordar que los diagnósticos no son la verdad revelada sino herramientas útiles, pero arbitrarias.

Un grupo de profesionales de primerísimo nivel analiza la situación de un trastorno y deciden que las personas que cumplan un mínimo de condiciones dentro de una lista (siete de las siguientes diez, por ejemplo) tiene ese diagnóstico. Una persona que cumpla una menos, seis en este ejemplo, no tiene ese diagnóstico, aunque comparte muchas características con el que tiene siete. Además, como todas las actividades humanas, el fallo es posible. Un diagnóstico puede estar equivocado.

¿A cuántos afecta esta condición? ¿Cuántos abandonan el diagnóstico?

Un análisis de una encuesta nacional en los Estados Unidos encontró que el 13 % de los niños diagnosticados con autismo (187 de los 1576 cuyos padres respondieron el cuestionario) habían «perdido» su diagnóstico.

La razón más común para ello era «nueva información», como por ejemplo haber sido diagnosticado con otro trastorno del neurodesarrollo o con otra condición de salud mental que afectase a su situación emocional, evolución de aprendizaje y trastorno de ansiedad. Dentro de esa población que había «abandonado» el diagnóstico, el 21 % de los 187 casos que salieron del autismo se debió a «tratamiento o maduración». Solo en el 4 % (ocho niños) un especialista había confirmado que el niño no tenía TEA ni otro trastorno.

Un estudio publicado en el Journal of Child Neurology examinaba los historiales de 569 niños diagnosticados con autismo entre 2003 y 2013 y encontró que el 7 % (38 de los 569) no cumplían ya los criterios diagnósticos. Sin embargo, la mayoría habían sido diagnosticados con otro trastorno. Solo 3 niños de los 569 no tenían un diagnóstico alternativo. Por tanto, la mayoría de las personas con autismo al cumplir los años siguen teniendo autismo y un pequeño grupo recibe otro diagnóstico y un pequeñísimo grupo deja de tener un diagnóstico, aunque esto no debe interpretarse como «curación».

Un quinto factor es que muchos niños con autismo aprenden con los años a camuflar sus síntomas y a actuar como sus compañeros neurotípicos. Parece que es especialmente común en niñas, que aprenden a encajar en el grupo, a ser aceptadas por sus compañeros mediante la adopción de estrategias que en principio no les son propias (mantener contacto visual y evitar las estereotipias) o que imitan la forma de hablar, vestir o actuar de sus compañeras más populares. Ese esfuerzo por pasar desapercibido es agotador tanto física como emocionalmente, y termina por generar distintos problemas como cansancio, ansiedad y depresión, así como una percepción negativa de uno mismo y baja autoestima.

Una idea a erradicar

La idea de que el niño podrá salir del autismo si los padres, los educadores y los profesionales hacen un buen trabajo es errónea, contraproducente, dolorosa para todos los miembros de la familia y peligrosa. Puede evitar que los padres acepten a su hijo como el ser maravilloso que realmente es, que reconozcan sus valores y fortalezas y, por el contrario, llevarles a un camino de expectativas imposibles, búsqueda de falsos culpables y frustración.

Los niños con autismo no se convierten en adultos neurotípicos, se convierten en adultos con autismo que están aislados, estigmatizados y con menos servicios de los que necesitan. Si todos los implicados no asumen esto y si los empleadores, las instituciones educativas, los gobiernos y la sociedad en su conjunto no se implican para mejorar esa situación, estaremos fallando a esa parte de nosotros, las familias con autismo. Necesitamos un esfuerzo en la formación y en la educación y necesitamos más oportunidades de empleo.

¿Es razonable pensar que tu hijo no saldrá del diagnóstico de autismo en su vida?

Nunca es fácil prever el futuro y un grupo amplio y comprometido de científicos trabaja por encontrar estrategias que permitan mejorar la situación de las personas con autismo, pero al día de hoy el único mensaje honesto es que el autismo no se cura.

Las personas que ofrecen curar el autismo, o mejoras milagrosas, son unos estafadores. Sus tratamientos, patrañas y engaños. Vale ya de hacer caja aprovechándose de la desesperación o la esperanza de unas familias, del cariño de unos padres a sus hijos.

 

Fuente: www.grandesmedios.com 

 

Por resolución judicial se dispuso suspender la venta en farmacias del producto MISOP200 (Misoprostol). La medida fue dictada en respuesta a una cautelar presentada por la Asociación Civil Portal de Belén y la Asociación para la Promoción de Derechos Civiles ante la jueza Cecilia Gilardi de Negre, en el Juzgado Contencioso Administrativo Federal Nº 11.

En un comunicado distribuido hoy Portal de Belén estimó que la resolución dictada “propende al cuidado efectivo de las mujeres y niños” y celebró que se limite “la acción ilegal de asociaciones que facilitan y asisten abortos clandestinos con el uso de la droga ahora suspendida”.

Recordemos que desde 1991, esta asociación comenzó a poner en funcionamiento hogares para brindar asistencia integral a mujeres solas en situación de conflicto, a fin de que consoliden la relación con sus hijos. En sus cinco casas se han alojado más de cuatro mil personas y gracias al amparo de la institución han nacido centenares de niños.

A continuación, el comunicado de Portal de Belén que firman los Dres. Rodrigo Agrelo y Ma. Amelia Moscoso, presidente y secretaria, respectivamente, de la entidad:

Que entre los objetivos generales de Portal de Belén, Hogar para la mamá sola, está la protección de los Derechos Humanos, “…la defensa, protección, cuidado, preservación y desarrollo del derecho pleno a la vida, y el respeto a la dignidad de la persona desde el momento mismo de su concepción en su marco social, familiar e individual y en sus dimensiones espiritual, moral, intelectual, cultural, psíquica, comunitaria, laboral, física y económica.”

En cumplimiento de tales objetivos, y en atención a lo previsto por el art. 43, 2° párrafo de la C.N. para la interposición de amparo, se presentó demanda en protección de los derechos de las mujeres y los niños por nacer ante el riesgo que genera a venta de MISOP200 en farmacias.

En este marco reiteramos que el aborto es una acción injusta, que atenta contra la vida de las mujeres y niños y por tanto, sostenemos la necesidad de articular medidas tendientes a la satisfacción de dichos derechos y no a la institucionalización de su menoscabo.

La resolución, hace lugar al pedido de suspensión de venta en farmacias de todo el país en razón de que se trata de un medicamento que “debe ser utilizado únicamente en centros hospitalarios con acceso a cuidados intensivos y cirugía de urgencia” de acuerdo a lo manifestado en su prospecto, pues “el uso del MISOP 200 de modo indebido, tanto en las dosis como en las indicaciones recomendadas, puede ser nocivo para la salud fetal y materna”.

De lo mencionado surge que la resolución dictada propende al cuidado efectivo de las mujeres y niños, lo que celebramos en razón de que ello también limita la acción ilegal de asociaciones que facilitan y asisten abortos clandestinos con el uso de la droga ahora suspendida.

Fuente: www.notivida.org

 

En los últimos años se dio un crecimiento vertiginoso de las técnicas por cateterismo, también llamadas "mínimamente invasivas" porque no requieren grandes incisiones quirúrgicas y la mayoría se realiza sin la necesidad de anestesia general.

Los pacientes suelen ser dados de alta -dependiendo del tipo de intervención- a las 24 horas de realizado el tratamiento o inclusive antes. Así lo subrayaron desde el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI), en el marco del XXIX Congreso Nacional CACI 2019, que concluye hoy en el partido bonaerense de Pilar.

"Sumando los diagnósticos coronarios, las intervenciones terapéuticas coronarias, los extracardíacos (en miembros inferiores y otros territorios) y los implantes valvulares, llegamos a la conclusión de que en el último año en la Argentina se realizaron más de 240 mil procedimientos, lo que en promedio representa una intervención cada dos minutos", graficó el doctor Omar Santaera, médico especialista en Hemodinamia y Cardiología Intervencionista, miembro de la Comisión de Registros del CACI. Esa cifra representa un crecimiento exponencial, ya que en 2000 se llevaban a cabo apenas algo más de 100 mil procedimientos.

Tomando el registro del CACI y otros reportes internos, las 240 mil intervenciones se desglosan en 120 mil procedimientos de diagnóstico coronario (fundamentalmente angiografías, para conocer el estado de las arterias del paciente), 70 mil terapéuticos coronarios (angioplastias que demandaron un total de 100 mil stents, ya que muchas veces se colocan dos, tres o más stents por intervención), 50 mil prácticas extra cardíacas (en miembros inferiores, para resolver obstrucciones arteriales y venosas, aunque también este apartado incluye arterias renales y carótidas, entre otras) y mil reemplazos valvulares cardíacos.

"Contribuyó al aumento de la realización de estos procedimientos mínimamente invasivos una mayor accesibilidad de la población, disminución de los eventos adversos, una mayor seguridad general y una eficacia superior en términos de resultados respecto de las intervenciones quirúrgicas tradicionales. No en vano la expectativa de vida ha aumentado a partir de la intervención con éxito en una enfermedad que involucra casi el 50% de las causas de mortalidad", refirió por su parte el doctor Marcelo Halac, cardioangiólogo intervencionista, también miembro del CACI.

REGISTRO

Desde 2008 el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) lleva a cabo el "Registro Nacional de Procedimientos de la República Argentina", reporte que año a año viene evidenciando un incremento constante tanto de los procedimientos diagnósticos como en los terapéuticos, situación que coincide con registros similares de países de Europa, Asia y el resto de América.

Las técnicas diagnósticas comenzaron a difundirse en el mundo y también en la Argentina desde mediados de la década del 60, época en la que fundamentalmente se utilizaban para evaluar enfermedades congénitas. Inmediatamente, llegó la "angiografía o cinecoronariografía", que es un procedimiento mínimamente invasivo que permite conocer con un cierto grado de certeza y predictibilidad la presencia de obstrucciones en el flujo sanguíneo de las arterias coronarias: hasta ese momento el diagnóstico era básicamente clínico.

Hacia fines de los años 70, llegó el tratamiento mediante el bypass coronario, técnica que reconoció al doctor René Favaloro como su fundador y precursor. Mientras que a partir de 1980, la Argentina fue uno de los primeros países en sumarse a la corriente europea de tratar las obstrucciones coronarias mediante angioplastias.

Los adelantos y el éxito obtenido en terapéutica endovascular de las arterias coronarias provocaron que esta técnica se comenzara a utilizar, con muy buenos resultados, para tratar obstrucciones de otros territorios vasculares. Es así que su uso para oclusiones de arterias renales y arterias de miembros inferiores fueron indicaciones iniciales más allá de las obstrucciones coronarias.

A fines de los 80, comenzaron a tratarse las obstrucciones de arterias carótidas, época en la que ya se contaba con la ayuda de los stents, pequeños tubos de malla metálica que se colocan en la pared de las arterias obstruidas durante la angioplastia para lograr que la arteria permanezca abierta y que fluya la sangre normalmente.

Los stents permitieron realizar procedimientos más complejos y sobre todo ampliar esta técnica hacia los otros territorios. Estas patologías, al igual que las obstrucciones coronarias, previamente se trataban en forma quirúrgica, con cirugía vascular "a cielo abierto".

El aporte de la farmacología tampoco ha sido menor. Los procedimientos requieren de un tratamiento medicamentoso que cada vez es más preciso y hecho a la medida de cada paciente. Conocer cuál es la terapia óptima para cada individuo significa elegir el tratamiento intervencionista más adecuado, lo cual incluye identificar cuál es el stent más propicio y a la vez, seleccionar el fármaco o la combinación de ellos que garantice la mejor cobertura antiagregante con menor chance de sangrado.

"Actualmente, entre otras, las técnicas endovasculares incluyen indicaciones para cardiopatías congénitas, con procedimientos que se realizan en etapa intrauterina o en niños prematuros de muy bajo peso, hasta en adultos no diagnosticados en su niñez o adolescencia.

También para cardiopatías estructurales adquiridas, como estenosis de válvulas cardíacas, aneurismas de aorta torácica o abdominal, o para reemplazo de válvulas cardíacas, como el reemplazo valvular aórtico percutáneo (TAVI por sus sigla en inglés), técnica revolucionaria que está beneficiando a miles de pacientes que por su alta edad o avanzada patología son de alto riesgo para recibir tratamiento quirúrgico", explicó el doctor Aníbal Damonte, presidente del CACI.


 

Un equipo de investigadores, nutricionistas y médicos detallan en el libro "Yogur superalimento" las principales cualidades de este producto que han podido ser probadas por distintos estudios científicos.

El yogur, y más ampliamente las leches fermentadas, han sido parte de la dieta humana durante miles de años. La palabra yogur proviene del turco "yogurt" y significa espesar, coagular o cuajar y existen registros de su existencia que datan de 6.000 años a.C. Así lo indica el libro "Yogur superalimento", presentado en Buenos Aires el martes último.

"Un estudiante de medicina, el búlgaro Stamen Grigorov, a principios del siglo XX atribuyó los beneficios de este producto a las bacterias lácticas y, años más tarde, el microbiólogo ucraniano Elie Metchnikoff, discípulo de Louis Pasteur, padre de la microbiología y descubridor de las bacterias lácticas, publicó en 1907 su trabajo "La Prolongación de la Vida: Estudios Optimistas", donde hipotetizaba que la longevidad y la salud intestinal de los pastores nómades del Cáucaso se debían a la alta tasa de consumo de leches fermentadas tipo yogur", señalan los doctores Gabriel Vinderola y Mónica Katz, dos de los autores del libro en el que también participaron los nutricionistas Sergio Britos, Florencia Flax Marcó, Jacqueline Schuldberg y las doctoras María Elena Torresani y Andrea González.

El trabajo detalla que el origen de las leches fermentadas tuvo lugar en forma bastante simultánea en numerosos lugares geográficos, adoptando nombres particulares, según la zona, tales como kéfir, koumiss, tŠfil, filmjölk, tŠetmjolk, lŒngofil viili, dahi, eyran, busa, kissel, naja, urgotnic, leban, zabady, mast, dough, roba, mazun y katyk. "Hay registros que permiten estimar que existieron más de 400 tipos de leches fermentadas alrededor del mundo.

Con la llegada de la vida moderna y urbana, las leches fermentadas artesanales ancestrales le fueron cediendo lugar paulatinamente al yogur comercial, producto de la fermentación de la leche con dos bacterias lácticas: Streptococcus thermophilus y Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus", detallan.

En concreto, el Código Alimentario Argentino (CAA) define las leches fermentadas como los productos, adicionados o no de otras sustancias alimenticias, obtenidos por coagulación y disminución del pH de la leche o leche reconstituida, adicionada o no de otros productos lácteos, por fermentación láctica mediante la acción de cultivos de microorganismos específicos. Estos microorganismos específicos deben ser viables, activos y abundantes en el producto final durante su período de validez.

"En particular, el CAA define al yogur como el producto cuya fermentación se realiza exclusivamente con cultivos de Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus y Streptococcus thermophilus (llamados fermentos o cultivos iniciadores)", precisan los autores, quienes recopilan en el libro evidencia científica sobre las características singulares y beneficios del yogur para la salud. A continuación, algunos de los datos más destacados:

1. Una porción de 170 g de yogur de leche descremada natural, suministra, 5% de valor porcentual diario (VD) de calorías, 30% VD de calcio, 25% VD de fósforo, 10% VD de potasio y zinc, y 5% VD de magnesio. Dada la proporción favorable de nutrientes/calorías, se puede definir al yogur como un alimento rico en nutrientes, de alta densidad nutricional.

2. Debido a los procedimientos de fabricación específicos del yogur y al proceso de fermentación, se trata de un producto que posee significativas ventajas en relación con otros productos lácteos, como la leche.

3. La contribución del yogur a la ingesta de nutrientes como calcio y proteína es sustancial e influye favorablemente en la ingesta diaria total de estos nutrientes.

4. Los consumidores de yogur se caracterizan por ser más saludables en sus hábitos dietéticos. El perfil de comportamientos no nutricionales entre los consumidores de yogur, puede -en parte- explicar también su menor probabilidad de sobrepeso y enfermedades del metabolismo.

5. En cuanto al contenido nutricional, los consumidores de yogur ingieren más cantidad de nutrientes esenciales, como minerales (calcio, potasio, magnesio, zinc), vitaminas (B2, B12, D) y proteínas, así como menor cantidad de grasas.

6. Respecto de la ingesta de alimentos, los niños que consumen frecuentemente yogur presentan una dieta más saludable. Concretamente, consumen más frutas, cereales integrales y leche, lo que indica un mejor perfil nutricional.

7. En relación con los hábitos alimenticios, los consumidores de yogur suelen comer menos alimentos fritos, carnes procesadas y rojas, pizzas, refrescos o alcohol.

8. El yogur es una matriz versátil que permite combinar y sumar el efecto beneficioso de otros alimentos. La fruta y el yogur se han identificado individualmente como indicadores de patrones alimentarios saludables. Las frutas tienen una densidad de energía relativamente baja y son una excelente fuente de antioxidantes y fibras prebióticas y polifenoles, que pueden promover la salud digestiva. El yogur es un alimento rico en nutrientes que son una buena fuente de proteína láctea, calcio, magnesio, vitamina B12, ácido linoleico conjugado y otros ácidos grasos clave. Además, contiene cultivos bacterianos beneficiosos, por lo que frecuentemente está adicionado con probióticos.

9. La combinación de la ingesta de yogur y fruta podría proporcionar probióticos, prebióticos, proteína de alta calidad, ácidos grasos importantes y una mezcla de vitaminas y minerales que tienen el potencial de ejercer efectos sinérgicos en salud. El consumo de yogur se ha asociado también con la reducción del peso corporal y una menor incidencia de diabetes tipo 2, mientras que las frutas tienen efectos establecidos en la reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular.

INTOLERANCIA

10. El 10 de octubre 2010, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) hizo púbica su opinión reconociendo la capacidad de los cultivos del yogur (Streptococcus thermophilus y Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus) para mejorar los síntomas de intolerancia a la lactosa cuando están presentes en cantidades suficientes.

11. El yogur se consume tradicionalmente en todo el mundo entre las poblaciones que aparentemente son incapaces de digerir la lactosa. La lactosa en el yogur se digiere de manera más eficiente que en otras fuentes lácteas con lactosa porque las bacterias inherentes al yogur ayudan con su digestión.

12. El yogur es quizás el más complejo y biológicamente activo de todos los alimentos en el mercado. Sus activos, costos y valores están relacionados con su naturaleza biológica. Tanto para entender sus beneficios potenciales como para asegurar su eficiencia, debe reconocerse la compleja biología subyacente a lo que es, a primera vista, un simple yogur.

DIABETES TIPO 2

13. Existe suficiente evidencia científica que respalda los beneficios del consumo de yogur en el control de la glucosa en sangre. Estudios individuales y meta-análisis han evaluado la asociación entre el consumo de yogur y el menor riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2. En todos los estudios prospectivos se observó una asociación inversa o neutra, no habiéndose documentado hasta la fecha una relación perjudicial.

14. Un patrón dietético saludable que incorpore un alto consumo de productos lácteos y en particular el yogur, puede proteger contra la diabetes tipo 2 en adultos mayores con alto riesgo cardiovascular.

COMO SE HACE

15. Para la elaboración de un yogur es necesario partir de una leche de buena calidad; esto significa una carga microbiana total moderada (la cual será reducida a niveles inocuos mediante un tratamiento térmico) y la ausencia de antibióticos, que podrían provenir de la producción primaria de la leche.

16. El hecho de que las bacterias del fermento puedan crecer en la leche para transformarla en yogur es la mejor garantía de la ausencia de antibióticos en el producto, ya que la presencia de los mismos impediría la fermentación, al inhibir a las bacterias del fermento.

17. La leche de buena calidad es entonces parcial o totalmente descremada, adicionada con sólidos lácteos (leche descremada en polvo, por ejemplo), para elevar el contenido de sólidos totales hasta 10-15% (p/v), y algo de azúcares, edulcorantes y colorantes, seguido de un tratamiento térmico para la inactivación de microorganismos patógenos y deteriorantes.

18. Al proceso térmico le sigue otro de homogeneización, por el cual se logra reducir el tamaño de los glóbulos grasos de la leche y permite obtener un producto con una textura más suave y homogénea. Llegado este punto, la leche será inoculada en condiciones de extrema asepsia con las bacterias del fermento y, si se tratara de un yogur firme, con los probióticos, ya que en este tipo de yogures la fermentación de la leche tendrá lugar dentro del mismo contenedor o pote que llegará al consumidor, y no dentro de un tanque fermentador.

19. En el caso de los yogures batidos o bebibles, la fermentación se lleva a cabo en grandes fermentadores de acero inoxidable, y el producto coagulado resultante sufre un proceso de quiebre de la cuajada y fluidificación mediante el paso por bombas especializadas, que -dependiendo de la intensidad de este tratamiento- conducirá a la obtención de un producto más o menos bebible (agitación suave o vigorosa). Los probióticos pueden ser entonces agregados en esta instancia, una vez que el producto ha sido parcialmente enfriado.

20. Una preocupación recurrente entre los consumidores es lo que podría suceder cuando un yogur sufre una interrupción de la cadena de frío por períodos relativamente cortos, como puede ser una jornada fuera de la heladera mantenido a temperatura ambiente. La profunda transformación bioquímica de la leche en yogur, principalmente la generación de ácido láctico que lleva al pH del yogur a un valor cercano o menor a 4,5 es la principal responsable de la seguridad microbiológica del producto en relación a la posible proliferación de patógenos alimentarios.

Se ha reportado que patógenos alimentarios como Salmonella y Shigella son rápidamente inactivados en yogur, lo mismo ocurre para Escherichia coli y Listeria monocytogenes y Brucella. Incluso la inactivación de E. coli en yogures es más rápida a temperatura ambiente que a temperatura de refrigeración. En este contexto, si el producto se ha mantenido cerrado, es poco probable pensar en la proliferación de patógenos, los cuales ya habrían sido inactivados en las etapas previas (pasteurización, fermentación).

21. La sola presencia de microorganismos en una matriz láctea es suficiente para la inducción de efectos benéficos para la salud, como por ejemplo una mejora en la función de la mucosa intestinal como barrera, en pacientes con síndrome de colon irritable que presentan diarrea.

22. Numerosos efectos benéficos para la salud le han sido adjudicados al yogur, como un alimento complejo desde el punto de vista de los múltiples ingredientes potencialmente bioactivos presentes.

Entre esos efectos benéficos, se destacan la actividad antitumoral (asociada a la pared celular de las bacterias lácticas), la prevención de infecciones gastrointestinales, la reducción de los niveles de colesterol sérico y actividad antimutagénica, efectos en obesidad, en salud ósea, o antiinflamatorios, entre otros.

Agustina Sucri

 

El consumo elevado de sodio durante largos períodos de tiempo se asocia a mayores posibilidades de desarrollar hipertensión a largo plazo.

De hecho, tres de cada 10 casos de hipertensión (30%) se explican por esta causa. Asimismo, un estudio arrojó que seis de cada 10 personas que redujeron considerablemente su ingesta de sodio, disminuyeron un 20% sus niveles de presión arterial.

La Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial, en la sección de su sitio web destinada a la comunidad, que se denomina "Rincón del Hipertenso", remarca que es importante reducir el consumo de sal. Se puede aumentar el sabor de las comidas con pimienta, hierbas aromáticas, ajo fresco, limón y aceites como el de oliva. Recomienda además elegir sales con bajo contenido de sodio y usar poca sal al cocinar, no más de una pizca.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir menos de cinco gramos de sal por día. Sin embargo, en nuestro país ingerimos un promedio de 12 gramos. La reducción del consumo de sal es una de las medidas más costoefectivas que pueden llevarse adelante para mejorar la salud de la población: si se consumiera la cantidad recomendada, se salvarían 2.500 millones de vidas al año a nivel mundial.

La hipertensión es la principal causa de muerte prematura y la segunda causa de discapacidad por enfermedades no transmisibles, como el infarto, ACV o enfermedades renales. En nuestro país, más de uno de cada tres adultos tiene hipertensión. Asimismo, se estima que si se disminuyera la ingesta de sal diaria en nuestro país en tres gramos, se evitarían unas 6.000 muertes por enfermedad cardiovascular y ACV y aproximadamente 60.000 eventos cada año.

Para entender mejor de qué se habla cuando se habla de sodio, la doctora Victoria Ferretti, especialista en Clínica Médica, explicó las diferencias entre la sal de mesa, marina y potásica, que son distintas alternativas al alcance de la población para condimentar sus comidas.

"La sal común -o cloruro de sodio- es obtenida industrialmente. Es la sal que se vende comúnmente en forma de sal fina o gruesa, que se utiliza para sazonar los alimentos. Se le suele añadir otros elementos como flúor o yodo. En el mercado, los productos con más contenido de cloruro de sodio son los panificados, las salsas, los caldos, los productos untables, las carnes, los quesos, los snacks y las comidas rápidas", describió la doctora Ferretti, quien además es presidente de la Asociación de Hipertensión Arterial de Rosario.

Respecto de la "sal potásica", la especialista describió que "ésta, en lugar de ser cloruro de sodio, es cloruro de potasio. La dosis recomendada de cloruro de potasio es de entre cuatro y cinco gramos por día, lo que equivale a una cucharadita de café pequeña. Uno de los principales problemas de este tipo de sal es que no sazona tanto los alimentos como la común. Por lo tanto, los usuarios tienden a agregar más cantidad de sal que la debida para alcanzar el gusto deseado, pero difícilmente se logra".

"Existen otras alternativas, como la sal marina, del Himalaya o la flor de sal. Más allá de las características de cada una, es importante destacar que tienen la misma cantidad de sodio que la común, por lo que deberían ser consumidas con igual precaución", aseguró Ferretti, vocal de la Comisión Directiva 2019-2021 de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial.


 

El término prediabetes significa que el nivel de la glucosa sanguínea está más elevado de lo normal, pero no tanto como para considerarlo diabetes. Es una señal de advertencia respecto a que si no se toman medidas, la afección quizás termine convirtiéndose en diabetes.

Sin embargo, esas medidas no incluyen tomar medicamentos, sino más bien hacer cambios en el estilo de vida, como alimentarse mejor, perder peso y hacer ejercicio con regularidad, porque todo esto puede reducir la glucosa sanguínea a un nivel saludable.

La diabetes se presenta cuando hay demasiada glucosa (azúcar) en la sangre. La glucosa proviene de la alimentación, pero durante la fase de ayuno, el hígado la libera a la circulación a fin de mantener constante el nivel. La hormona insulina, que es producida por el páncreas, ingresa al torrente sanguíneo de forma continua, pero aumenta considerablemente después de comer.

La insulina se desplaza a través de la sangre y funciona como una llave que permite a la glucosa ingresar a las células desde la sangre y, a medida que la glucosa ingresa en las células, la cantidad que queda en la sangre disminuye. Además, le "pone freno" al hígado para evitar que libere demasiada glucosa durante el ayuno y después de las comidas. Cuando alguien es diabético, este proceso no funciona como debería, sino que la glucosa se acumula en la sangre.

Existen varios tipos de diabetes, pero el más común es la diabetes tipo 2. Este tipo de diabetes se presenta cuando el cuerpo no puede producir suficiente cantidad de insulina para mantener la glucosa sanguínea en un nivel saludable, o cuando las células corporales se vuelven resistentes a la insulina.

DIAGNOSTICO

El médico puede diagnosticar diabetes mediante varios análisis diferentes. Uno de los más frecuentes es el análisis de la glucosa sanguínea en ayunas, en el que se toma una muestra de sangre después de no haber comido durante mínimo ocho horas.

El examen analiza cuánta glucosa está presente en la sangre. Un rango normal para la glucosa es entre 70 y 100 miligramos por decilitro o mg/dl. Se dice que la persona tiene diabetes cuando la glucosa está constantemente por encima de 126 mg/dl y se habla de prediabetes cuando la glucosa sanguínea en ayunas está entre 101 y 125 mg/dl.

Encontrarse en el rango de prediabetes indica que hay más riesgo de presentar diabetes si no se cambia algo. No se sabe la causa exacta, pero el exceso de grasa -especialmente de grasa abdominal- y la inactividad parecen ser factores importantes en la aparición de la prediabetes.

Además, el riesgo de diabetes aumenta a medida que se avanza en edad, sobre todo después de los 45 años. Si bien nada se puede hacer respecto a la edad, hay otros cambios que sí se pueden hacer para reducir el riesgo. Los estudios muestran que la alimentación y el ejercicio son los tratamientos más eficaces para combatir la prediabetes y evitar que avance a diabetes.

BUENOS CONSEJOS

Ser sedentario aumenta el riesgo de diabetes, aunque la persona no tenga exceso de peso. Por lo tanto, se debe convertir el ejercicio en una prioridad. No tiene que ser una sesión extenuante de ejercicio, sino una caminata rápida, una vuelta en bicicleta, una tarde de trabajo en el jardín... todo aquello que obligue a moverse sirve.

Es importante tener como objetivo hacer ejercicio moderado durante 30 minutos diarios. Se puede hacer todo a la vez o intentar con sesiones de 10 minutos, distribuidas a lo largo del día. Si se elige una actividad que se disfruta, mayor será la probabilidad de continuar con ella.

La disponibilidad de contadores de pasos, hasta los de los teléfonos inteligentes, puede ayudar a llevar la cuenta de la actividad. El objetivo sería alrededor de 10.000 pasos diarios.

En cuanto a la alimentación, se deben comer productos con bajo contenido de grasa y calorías, pero mucha fibra. Hay que comer frutas, verduras y cereales integrales. Quienes no saben cómo modificar su alimentación deberían consultar a una nutricionista que ayudará a hacer los cambios necesarios.

Por último, es importante controlar la glucosa sanguínea por lo menos una vez al año para saber si va por buen camino. El médico también informará sobre la frecuencia con la que necesita cada paciente revisarse la glucosa. Muchos casos de prediabetes pueden controlarse muy bien sin medicamentos.

Dr. Adrián Vella

Especialista en Endocrinología de Mayo Clinic en Rochester, Estados Unidos.

 

 

Si bien bajó la mortalidad coronaria, aumentaron los decesos por factores de riesgo como diabetes, obesidad y sedentarismo. La alimentación poco saludable es una cuestión central: casi la mitad de la población no controla la sal, el azúcar o la grasa que ingiere en sus comidas.

El avance en los tratamientos médicos -es decir, mediante medicamentos e intervenciones terapéuticas-, sumado al control de algunos factores de riesgo, han contribuido a una reducción en la mortalidad cardiovascular de origen coronario de los argentinos. Sin embargo, otras condiciones predictoras de enfermedad coronaria como la diabetes, la obesidad y el sedentarismo son responsables de contrarrestar, en parte, el beneficio observado.

La afirmación fue realizada por los autores del estudio IMPACT1, un modelo epidemiológico que, incorporando las modificaciones en los principales factores de riesgo poblacionales y el avance de los tratamientos médicos y quirúrgicos con eficacia demostrada, analizó el comportamiento de la mortalidad cardiovascular de origen coronario de los argentinos con 15 años de diferencia (en 1995 y 2010).

Las conclusiones del IMPACT son una de las mayores novedades presentadas en el 45º Congreso Argentino de Cardiología, que concluyó ayer.

Entre los principales resultados, se destaca el hecho de que las tasas ajustadas de mortalidad cardiovascular por causa coronaria descendieron un 29,8%, disminución que la investigación atribuyó en un 49,9% a las mejoras en los tratamientos médicos y en un 32,9% a un mayor control de factores de riesgo como la hipertensión arterial, el colesterol elevado y el tabaquismo, mientras que el 17,2% restante no pudo ser explicado por el modelo.

Sin embargo, frente a esa alentadora disminución, se encontró como contrapartida un incremento de muertes debido al aumento de otras condiciones como la diabetes, la obesidad y el sedentarismo. El programa asignó a estos factores una contribución en la mortalidad de un 9,4% para la diabetes, un 6,9% para la obesidad y un 5% al sedentarismo.

"La mejora en los niveles de diagnóstico de la enfermedad cardiovascular, la introducción de nuevos fármacos y el desarrollo de mejores procedimientos quirúrgicos, sin lugar a dudas han contribuido a la reducción de una de cada dos muertes esperables. Sin embargo, el IMPACT nos muestra la medida en que aquellos factores de riesgo cuyo incremento no logramos controlar, como la diabetes, la obesidad y el sedentarismo, contribuyeron a compensar en gran parte ese beneficio y a incrementar la mortalidad coronaria", destacó el doctor Walter Masson, médico cardiólogo y co-autor del estudio IMPACT, publicado en la revista de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba.

COMO SE HIZO

El IMPACT es un modelo epidemiológico de medición de mortalidad por enfermedad coronaria que analiza dos puntos en el tiempo, considerando la mayor cantidad de información estadística disponible. En sus resultados, muestra la diferencia de la mortalidad real versus la "esperada" y determina los elementos responsables de esas diferencias.

La variable de resultado fue el número de muertes prevenidas o pospuestas (MPP) por enfermedad coronaria entre los años 1995 y 2010. El cálculo se realizó a partir de las tasas de mortalidad por enfermedad coronaria obtenidas de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS).

Se calcularon las muertes por enfermedad coronaria esperadas para 2010, estratificadas por edad y sexo, si las tasas de mortalidad del 1995 se hubieran mantenido sin cambios.

Luego, se les restó el número de muertes observadas en 2010, obteniendo el número de MPP. El modelo explica esta diferencia en la mortalidad.

Participaron en su diseño y en la carga de datos especialistas del Hospital Italiano de Buenos Aires, de la Sociedad Argentina de Cardiología, de la Universidad de Liverpool (Reino Unido) y del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación.

En opinión del doctor Martín O"Flaherty, profesor de la Universidad de Liverpool y co-autor del estudio, "afortunadamente, otros factores que incrementan el riesgo se han podido reducir en los últimos años, entre ellos, los valores de tensión arterial sistólica en la población, lo que representa un avance en el abordaje de este factor de riesgo, lo mismo que el tratamiento del colesterol elevado, a partir de la introducción de las drogas de la familia de las estatinas en el período analizado".

"También contribuyeron a la reducción de la mortalidad coronaria los niveles de cesación tabáquica, aunque consideramos que su aporte en la reducción de la mortalidad coronaria podría ser mayor, por lo que hay mucho para trabajar", agregó.

Si bien el modelo no explica los motivos de los cambios en los factores de riesgo, sino que expone la diferencia en la mortalidad, abre un abanico de nuevas preguntas. Teniendo en cuenta que los modelos de generación de la enfermedad y de modificación de los factores de riesgo son multicausales, los autores del trabajo extrapolan como ejemplo lo que sucedió con el tabaquismo.

"La mejora encontrada podría deberse a que la investigación analiza dos momentos en el tiempo: 1995 y 2010, viendo la pendiente en descenso de la epidemia de tabaco, que es similar en todo el mundo. En los últimos años, el tabaco dejó de ser socialmente aceptado y esta tendencia fue acompañada por leyes que regulan su consumo", sostienen los autores del trabajo.

LLAMADO A LA ACCION

Por su parte la doctora Jimena Vicens, epidemióloga, también co-autora del Estudio IMPACT y encargada de compartir los resultados con sus colegas en una sesión especial durante el Congreso, señaló que "este estudio aporta información de utilidad en diferentes niveles: a nivel asistencial refuerza la importancia de la práctica clínica en cuanto a la concientización de las personas respecto de su salud contribuyendo en la pesquisa de los factores de riesgo y en cuanto a la optimización de los recursos terapéuticos disponibles para mejorar la evolución de los pacientes con enfermedad coronaria".

A nivel de las políticas de salud, el valor aportado por el IMPACT -según indicó Vicens- se da en el contexto de la generación de políticas para la promoción de la salud, brindando información local y nacional para la toma de decisiones. Asimismo, éstas impactan en otro nivel, el de la sociedad, ofreciendo oportunidades de autonomía en el cuidado de la salud, afirmó.

"Los resultados arrojados nos cuestionan la efectividad de las medidas que estamos llevando a cabo en prevención de la obesidad y la diabetes, principalmente en el modelo nutricional y en intervenciones alimentarias a nivel poblacional. Son valores concordantes con el alarmante incremento del sobrepeso que muestra la última Encuesta Nacional de Factores de Riego, e invitan a la reflexión urgente tanto de la Red en Epidemiología Cardiovascular, como de los demás actores de la sociedad", agregó la epidemióloga Silvana Figar, otra de las integrantes de la investigación.

Entre 1995 y 2010, la tasa de mortalidad por cardiopatía isquémica en mayores de 25 años (ajustada por edad y sexo a la población argentina de 2010) descendió de 121 a 85 en 100.000 habitantes. Dicho hallazgo representó un descenso del 29,8%.

En valores absolutos, en 1995 hubo 20.642 muertes por enfermedad coronaria sobre un total de 18.514.406 habitantes mayores de 25 años, mientras que en el año 2010 se registró un total de 19.498 muertes en 23.052.563 habitantes. Esto significó una reducción de 8.500 muertes prevenidas o pospuestas (MPP) que según las conclusiones del IMPACT se distribuyen de la siguiente manera: 49,9% se debió al cambio en los tratamientos, 32,9% a modificaciones en los factores de riesgo (descontando el efecto debido a los tratamientos) y 17,2% no pudo ser explicado por el modelo.

La mejora en la presión arterial sistólica (34,6%), el colesterol (12,8%) y el tabaquismo (6,8%) explican el 54,2% de las MPP. Sin embargo, el aumento de las prevalencias de otros factores de riesgo como diabetes, obesidad y sedentarismo representó un exceso de 1.814 muertes (-21,3%), sobre las que se hubiesen esperado de no incrementarse estas condiciones. Por lo tanto, al tener en cuenta la totalidad del conjunto de factores de riesgo, el modelo asigna solo 2.794 MPP, lo que da 32,9%.

"Lo que este estudio evidencia es que el mejor control de algunos factores de riesgo aportó a la disminución de la mortalidad coronaria y eso nos muestra que vamos por un buen camino, aunque deberíamos mejorar aún más. Como contrapartida, otros factores de riesgo que están empeorando nos hacen reflexionar sobre lo mucho que tenemos por trabajar para revertir la tendencia", reflexionó el doctor Masson.

PRACTICAS DE ALIMENTACION

Que aún queda mucho por hacer también quedó confirmado a partir de los resultados de otra investigación dada a conocer la semana última. El estudio, realizado por la Fundación Uade y Voices! en el marco de las actividades del Centro de Investigaciones Sociales (CIS), reveló que casi la mitad de la población no controla la sal, el azúcar o la grasa que ingiere en sus comidas.

El trabajo se realizó tomando como base una encuesta realizada en todo el país a 1.002 personas de 16 años y más.

Los resultados de la encuesta mostraron que el 83% de la población afirma que consume con frecuencia frutas y verduras, a la vez que el 73% declara preferir los alimentos frescos, orgánicos o poco procesados. La incorporación de las semillas en la dieta es un hábito menos común, presente solo en el 44% de los argentinos.

Asimismo, dos de cada diez argentinos no leen los vencimientos de los productos antes de comprarlos o consumirlos, deficiencia que es más alta entre los hombres que en las mujeres.

El 43% de la población no controla la sal que ingiere en sus comidas, el 47% no controla el azúcar y el 49% la grasa. El hábito de control es menos frecuente entre los hombres y los jóvenes.

 

Más de la mitad de la población (54%) no controla su colesterol con frecuencia, afirmación que es más común entre los hombres (59%) y entre los más jóvenes (77%).

La mayoría de estos hábitos se han afianzado a lo largo de los últimos cinco años, especialmente el consumo de productos orgánicos que asciende del 26% al 46%.

Al analizar los resultados de la encuesta, Andrés Cuesta, secretario académico de Uade, señaló que "resulta relevante destacar que casi la mitad de los argentinos reconoce que no controla la sal, el azúcar ni las grasas que ingiere en sus comidas, porcentaje que se incrementa notoriamente al considerar únicamente a los hombres y a los más jóvenes".

"Si bien evitar este tipo de consumos es normalmente más necesario a medida que se avanza en edad, sin dudas la toma de conciencia temprana sobre la conveniencia de cuidarse en la ingesta de sal, azúcar y grasas permitiría que se incrementen los comportamientos preventivos que son sumamente relevantes para la salud", añadió Cuesta.

En tal sentido, el secretario académico de Uade hizo hincapié en que es necesario que desde el Estado y la sociedad civil se desarrollen campañas orientadas a la generación de conciencia sobre las ventajas que a largo plazo trae aparejadas una alimentación saludable sobre el bienestar y calidad de vida futura.

 

El huevo es un alimento de elevado valor nutritivo habitual en nuestra dieta. Es considerado un alimento estructural por su contenido de proteínas, necesarias para formar, mantener o reparar los diferentes tejidos del cuerpo. Un huevo aporta más de 6 gramos de proteína, lo que representa alrededor del 10% de la recomendación diaria de un adulto y el 30% de la de un niño en edad escolar.

Las partes comestibles del huevo son la clara y la yema. La primera constituida principalmente por proteínas y agua, la segunda por grasas, proteínas y la mayoría de sus vitaminas y minerales. El perfil de grasas del huevo es saludable, predominan las insaturadas (monoinsaturadas y poliinsaturadas) y un pequeño porcentaje de saturadas, no contiene grasas trans.

El huevo es fuente de vitamina B12, que interviene en la formación de glóbulos rojos y de células nerviosas. Una unidad aporta el 85% de la ingesta recomendada para un adulto. También aporta vitaminas A, D, E, otras del complejo B (como el ácido fólico) y minerales como hierro, fósforo y zinc. Contiene sustancias carotenoides que actúan como antioxidantes y benefician la función visual.

Una unidad aporta aproximadamente 190 mg de colesterol. Antes existía la recomendación de limitar la cantidad diaria a 300 mg, pero en la actualidad varias guías internacionales eliminaron la restricción. Se demostró que el colesterol proveniente de la dieta se absorbe en un pequeño porcentaje y que el impacto en los niveles en sangre es bajo. En este sentido, las Guías Alimentarias para la Población Argentina recomiendan incluir hasta un huevo por día.

Según el Código Alimentario Argentino, un huevo se considera fresco cuando no ha sido sometido a temperaturas inferiores a los 8ºC o bien cuando mantenido a temperatura ambiente no supera los 30 días de la fecha de postura. Al sumergir el huevo crudo en una solución de agua con 10% de sal, este debería hundirse. Si el huevo flota en el agua significa que no es tan fresco o que las condiciones de conservación no fueron adecuadas.

Al cascar el huevo, la yema debería quedar centrada y suspendida en la clara. A medida que pasa el tiempo, la clara pierde consistencia y eso hace que se desparrame en el plato. Si al romper el huevo la yema se rompe, significa que es menos fresco.

Una vez cocido, se puede determinar el estado de frescura del huevo por el tamaño de la cámara de aire existente entre la clara y la yema: si esta es pequeña significa que el huevo es fresco.

En el hogar, se recomienda evitar dejar los huevos a temperatura ambiente o expuestos a la luz solar o a fuentes de calor. Se deben conservar en la heladera y retirarlos al momento de la preparación. Es importante que no entren en contacto con otros alimentos que puedan contaminarlos, como las carnes frescas, y desechar los que tengan moho en sus cáscaras.

Debido a sus propiedades físico-químicas, el huevo es un ingrediente básico de varias recetas, sirve como espumante, emulsionante, colorante, aglutinante y coagulante. Sin embargo, algunas preparaciones que lo utilizan crudo pueden resultar peligrosas, como la mayonesa casera, que se ha asociado a brotes de salmonelosis. Para evitar este riesgo se recomienda cocinar siempre hasta que la yema y la clara estén firmes, alrededor de 75ºC.

Durante este mes las Estaciones Saludables y Mercados de la Ciudad ofrecerán de manera libre y gratuita diversas actividades y charlas sobre la importancia del huevo en la alimentación, a cargo de nutricionistas. Para conocer los días y horarios de las charlas, ingresar en: buenosaires.gob.ar/desarrollo-saludable/charlas-saludables.


 

Fuertes campañas sobre los supuestos peligros de la ingesta de este alimento generan desconfianza. El fenómeno está acompañado por la moda del veganismo y la creciente oferta de las mal llamadas "leches" de soja o almendras. La palabra de una experta y las últimas evidencias científicas.

En los últimos tiempos se han viralizado mensajes alarmando sobre los posibles efectos perjudiciales de la leche vacuna para la salud, lo que generó que muchas personas ahora opten por sustitutos y exista una especie de paranoia frente a los lácteos.

"La leche ha ganado mala fama y ha pasado de ser una buena fuente de calcio y vitaminas, a una fuente de polémica", confirmó en una entrevista con La Prensa la doctora en Nutrición María Elena Torresani, directora de la carrera de Especialistas en Nutrición Clínica de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Según la experta, detrás de esta polémica confluyen una serie de motivaciones: existen cada vez más alternativas, mal llamadas "leche" de soja o de almendras -a pesar de que el Código Alimentario Argentino define como leche al producto del ordeñe de una glándula mamaria-, también ha crecido el reparo a ingerir leche de vaca por motivos de salud, tales como la reducción de la capacidad de digerir la lactosa que ocurre con la edad (intolerancia a la lactosa) y el aumento de la población alérgica a la proteína de leche de vaca.

"Eso sin contar la expansión del veganismo, que promueve el consumo de productos que no sean de origen animal, y los mitos relacionados con la salud y las modas alimentarias", agregó.

- ¿Existen fundamentos científicos que justifiquen el evitar la leche de vaca?

- Una reciente investigación, publicada este año en el International Journal of Food Sciences and Nutrition, realizó una revisión de diferentes metaanálisis que incluyeron estudios observacionales para intentar resumir la información disponible sobre lácteos y su relación con la salud humana. Así, se evaluaron lácteos en general y productos lácteos individuales, encontrándose resultados similares entre estos.

Las conclusiones principales señalan una relación significativa entre el consumo de lácteos (leche, yogures y quesos) y menor riesgo de cáncer colorrectal, hipertensión y enfermedad cardiovascular. Asimismo, se encontró una relación probable entre el consumo de lácteos y mayor riesgo de sufrir Parkinson para todos los productos evaluados.

También se halló una asociación probable entre el consumo de diferentes productos lácteos y menor riesgo de desarrollar un accidente cerebrovascular, síndrome metabólico, diabetes tipo 2 y cáncer de mama, todo lo cual lleva a concluir que la evidencia hasta el momento sugiere efectos beneficiosos del consumo de lácteos, principalmente para la salud cardiovascular y metabólica.

La relación con mayor riesgo de Parkinson debe confirmarse con estudios de mayor relevancia y no se debe olvidar que esto fue una revisión de estudios observacionales, es decir, que no indican causalidad.

- ¿Qué cuestiones debería tener en cuenta -desde el punto de vista nutricional- una persona que decide excluir por completo los lácteos de su dieta?

- Las personas que llevan a cabo una alimentación vegana, en la que excluyen por completo el aporte de alimentos de origen animal, necesitarían una suplementación de calcio, ya que su absorción no es igual si consumimos alimentos con calcio de origen vegetal que si lo recibimos a través de los lácteos. Además, el problema de las dietas veganas suele provenir de la falta de vitamina B12, que solo se encuentra en los alimentos de origen animal (incluida la leche) y cuya falta puede provocar problemas neurológicos.

Por otra parte, para que el calcio sea asimilado a nivel intestinal, necesita de la vitamina D, que está presente en la leche, pero que no lo está en las bebidas de origen vegetal. Por eso, resulta fundamental dosar el estado de las reservas plasmáticas (mediante un análisis de sangre) tanto de vitamina B12 como de homocisteína y vitamina D y suplementar en relación a los valores hallados.

MINERAL INDISPENSABLE

- ¿Cuál es la importancia del calcio en las distintas etapas de la vida?

- El calcio es el mineral más abundante que se encuentra en el cuerpo humano. Los dientes y los huesos son los que contienen la mayor cantidad. Los tejidos corporales, las neuronas, la sangre y otros líquidos del cuerpo contienen el resto del calcio. Ayuda a formar y mantener dientes y huesos sanos.

Es importante que los niños y adolescentes tengan el aporte ideal de calcio ya que sus huesos se están formando, pero también lo es en otros grupos como embarazadas, mujeres que se encuentren en la menopausia, deportistas y personas mayores para prevenir fracturas óseas.

- ¿Con qué enfermedades se asocia el déficit de calcio?

- La falta de calcio es más común de lo que habitualmente podemos pensar. Su déficit puede suponer distintos síntomas referidos a problemas para la salud. La deficiencia de este mineral suele ocasionar un debilitamiento en el sistema óseo, dientes débiles, calambres musculares, insomnio, presión arterial alta, dolores menstruales, dificultad para perder peso.

También puede causar osteoporosis, una enfermedad sistémica esquelética que se caracteriza por una disminución de la masa ósea y más deterioro de la microarquitectura de los huesos en el cuerpo, lo que supone un aumento de la fragilidad de los huesos y del riesgo de sufrir fracturas. Un nivel apropiado de calcio en el cuerpo durante toda una vida puede ayudar a prevenir la osteoporosis.

- ¿Cuáles son las fuentes alternativas de calcio? ¿Logran sustituir realmente el rol de los lácteos?

- Muchos alimentos contienen calcio, pero los productos lácteos son la mejor fuente. La leche y sus derivados tales como el yogur, el queso y el suero de leche contienen una forma de calcio que el cuerpo puede absorber fácilmente. Si bien hay alimentos vegetales que aportan calcio, como son los frutos secos, semillas, legumbres y algunas hortalizas de hojas verdes, el porcentaje de absorción y biodisponibilidad de los mismos es significativamente menor, ya que aportan otras sustancias como oxalatos y fitatos, que interfieren en la absorción del calcio.

De acuerdo a nuestro modelo alimentario, la exclusión de los lácteos impide alcanzar las ingestas de referencia para todos los grupos de edad. Para alcanzar la cantidad de calcio que tomamos en un vaso de leche tendríamos que consumir entre 7 y 8 raciones de cereales y 6 y 7 de verduras o legumbre. Esto resulta imposible de vehiculizar en la práctica. En consecuencia, los alimentos portadores de calcio de origen vegetal, son útiles para complementar la ingesta de calcio lácteo contribuyendo a cubrir la ingesta diaria recomendada, pero no para reemplazarlos.

ALERGIA E INTOLERANCIA

- ¿Qué diferencia hay entre la alergia a la proteína de la leche de vaca y la intolerancia a la lactosa?

- La intolerancia a la lactosa y la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) son dos trastornos diferentes pero a menudo tienden a confundirse. La APLV es una enfermedad caracterizada por una respuesta exagerada del sistema inmunitario (defensas) a las proteínas de la leche, principalmente a la betalactoglobulina y caseína.

Estas proteínas se pueden transmitir a través de la leche materna si la madre ha consumido productos lácteos. La leche de vaca, huevo, trigo y soja son los alimentos que más alergia desencadenan en niños pequeños. De hecho, es la alergia alimentaria más común entre los niños y la más frecuente en los primeros meses de vida. La prevalencia está en crecimiento y varía entre 2 al 5%.

Suele aparecer desde el nacimiento por el paso de las proteínas de la leche de vaca ingeridas por la madre a través de la lactancia materna o al sustituir la lactancia materna por una fórmula artificial. En el caso de la aparición en niños amamantados, las directrices clínicas recomiendan que se continúe con la lactancia materna debido a sus efectos beneficiosos y que la madre trate de eliminar la proteína de la leche de vaca de su alimentación.

Los síntomas provocados por la APLV son diversos y pueden afectar varios sistemas orgánicos, como la piel, el aparato digestivo o el respiratorio, lo que puede dar lugar a erupciones cutáneas, eccemas, vómitos, diarrea, cólicos, reflujo o llantos excesivos.

El único tratamiento alimentario y dietético existente para una alergia alimentaria, como es el de la alergia a la proteína de la vaca, es la exclusión en la dieta del alérgeno responsable de la reacción alérgica. Sin embargo, los niños pierden la alergia a lo largo de los tres primeros años de vida en el 85% de los casos, por lo cual se puede reintroducir progresivamente la leche de vaca (casi siempre a partir de los cuatro años de edad), siendo muy excepcional esta enfermedad en los adultos.

- ¿Y la intolerancia a la lactosa?

- No es una enfermedad, sino una condición fisiológica que se da en algunos individuos ya sea por su incapacidad de producir la enzima lactasa capaz de digerir adecuadamente a la lactosa o azúcar de la leche; o por tenerla disminuida en su concentración. Afecta tanto a niños como adultos, siendo del 65 al 70% de la población mundial intolerante a la lactosa.

Es un cuadro clínico caracterizado por un conjunto de síntomas que se dan después de la ingesta de lactosa, tales como dolor abdominal, náusea, distensión abdominal o diarreas. Los síntomas aparecen de 30 minutos a varias horas después de ingerir alimentos con contenido de lactosa.

La aparición de estos síntomas depende de la cantidad de lactosa que se ingiera, de la concentración de lactasa que exista en la mucosa intestinal y de la sensibilidad individual que tenga la persona.

La intolerancia congénita (no hay lactasa en el momento del nacimiento) obliga a eliminar la ingesta de lactosa de forma estricta, en cambio la intolerancia primaria, la más común, permite pequeñas cantidades que vienen definidas para cada persona.

La intolerancia primaria se debe a un descenso paulatino en la actividad de la lactasa una vez concluida la lactancia; descenso que nos afectará a todos a medida que vayamos entrando en edades avanzadas.

Existe un umbral de tolerancia a la lactosa que se encuentra en alrededor de 10 gramos, lo que equivale a un vaso de leche diario, fraccionado a intervalos amplios. También se puede consumir queso, que después de los primeros días de maduración presenta contenidos muy bajos de lactosa, y leches fermentadas, porque condicionan un tránsito intestinal más lento que facilita la digestión y cuyos microorganismos vivos proporcionan lactasa que colabora, junto a la del propio individuo, en el proceso de la digestión de la lactosa.

INSUSTITUIBLES

- ¿Qué lugar deben ocupar los lácteos en la alimentación?

- Los lácteos (leche, yogur y queso) son los alimentos más completos para el ser humano y, por sus incomparables características nutricionales, son insustituibles en la alimentación diaria. Debido a su aporte en cantidad y calidad de proteínas, calcio, vitamina D y fósforo, son indispensables para el crecimiento y desarrollo, y la formación y mantenimiento del sistema óseo y muscular. Las guías alimentarias, basadas en la evidencia científica, son un instrumento educativo que proporciona mensajes prácticos para ayudar a la población en la selección y el consumo de alimentos saludables. Las actuales guías de los diferentes países recomiendan dos a tres porciones de lácteos por día, incluyendo leche, quesos y yogures.

- ¿Cuáles son más convenientes: enteros o descremados?

- Recientes investigaciones demostraron que los lácteos enteros no sólo no son tan malos como se refería en los últimos tiempos, sino que pueden llegar a ser beneficiosos para la salud. No se encontró ninguna relación entre el consumo de grasas lácteas y las enfermedades cardiovasculares o el riesgo de sufrir un ataque cerebrovascular. De hecho, algunas de estas grasas lácteas podrían incluso proteger de sufrir un ataque grave.

Hasta ahora, la opinión generalizada era que la ingesta de lácteos enteros era desaconsejable para las personas que sufrían enfermedades cardiovasculares, pero una investigación liderada por la Universidad McMaster, en Canadá, aporta una nueva postura al respecto.

Los resultados del trabajo, publicados en la revista "The Lancet", indican que el grupo de personas que consumen tres dosis de lácteos enteros (no descremados) al día tiene tasas más bajas de mortalidad y enfermedad cardiovascular, en comparación con el grupo de quienes consumen menos de media porción diaria.

Los efectos potencialmente nocivos de los ácidos grasos saturados sobre la salud cardiometabólica parecen no ser tales cuando se consumen como parte de alimentos con matrices alimentarias ricas en otros nutrientes como son aminoácidos específicos, grasas insaturadas, vitaminas K1 y K2, calcio, magnesio, potasio y probióticos, presentes en la leche, el yogur, el queso u otros productos lácteos.

Estudios epidemiológicos de grandes cohortes poblacionales seguidas a largo plazo muestran que el consumo de productos lácteos, especialmente de yogur, no se asocia con un aumento del riesgo cardiovascular. Por tanto, no existen suficientes evidencias científicas para recomendar a la población general el consumo de productos lácteos bajos en grasa o descremados de forma preferente, en lugar de su versión entera.

Agustina Sucri


 

A menudo, las personas que consultan por cefaleas hacen referencia al dolor de cabeza. Pero éste es un síntoma, no un diagnóstico, advierten desde la Sociedad Neurológica Argentina (SNA), que indica que siete de cada diez consultas a un profesional de la especialidad son por cefaleas.

Se estima que el 53% de los argentinos adultos presentó algún tipo de cefalea en el último año, según el Primer Estudio de Prevalencia sobre Migraña realizado en el país por esta sociedad científica

En todo el mundo, sólo una minoría de las personas que las sufren reciben un diagnóstico apropiado ya que para el abordaje de la patología existen diferentes barreras que impiden un correcto diagnóstico y tratamiento; entre ellas la dificultad en el acceso a la consulta especializada, la educación en salud y la expectativa del paciente.

"La migraña es una patología prevalente que afecta a un gran número de personas de nuestra sociedad. Por suerte hoy se conocen mucho más los mecanismos que producen los distintos tipos de cefaleas, entre las cuales está la migraña, y este conocimiento sirve para que se creen nuevas terapias que ayuden a mejorar la calidad de vida de los pacientes", precisó el doctor Marcelo Rugiero, presidente de la SNA y jefe del servicio de Neurología del Hospital Italiano de Buenos Aires.

"Por eso es muy importante que los médicos estén alertas a este síntoma y que los pacientes entiendan la importancia de la consulta con un neurólogo especialista en cefaleas para obtener el tratamiento adecuado", agregó.

El especialista detalló que las cefaleas se dividen en dos tipos:

* Primaria: el dolor de cabeza es el principal síntoma de la enfermedad. A este grupo pertenecen la cefalea tipo tensión (es la más frecuente), en racimos y la migraña.

* Secundaria: el dolor de cabeza está asociado a otra enfermedad.

GRAN IMPACTO

Los datos obtenidos del estudio realizado por la SNA revelan que el 40% de los migrañosos afirma que el episodio de migraña está desencadenado por el estrés. En menor medida, un 11% lo asocia con dificultades o con la modificación de su sueño habitual, y un 10% menciona la relación de los dolores de cabeza con la menstruación o cambios hormonales.

Respecto de la duración promedio de los episodios de migraña, la investigación indica que para el 67% los dolores suelen durar entre 2 y 72 horas, sin tomar analgésicos. Un 13% manifestó que sus dolores tienen una duración mayor a 72 horas, tendencia que se incrementa entre quienes tienen 30 a 49 años (19%).

A través de la encuesta efectuada por la SNA también se evaluó el nivel de intensidad de los dolores que registran los migrañosos. Más de la mitad califican su dolor de cabeza como "severo", mientras que 3 de cada 10 lo califican como "moderado".

La mitad de la población de migrañosos refiere tener sus actividades físicas e intelectuales afectadas durante los ataques.

"Estas cifras dan una idea del impacto personal, social y económico de la migraña", resaltan desde la SNA.

Uno de los principales hallazgos de la investigación es que el 62% de los migrañosos consultó en alguna oportunidad a un médico o a personal de salud por los dolores de cabeza, pero sólo un 37% consultó con un médico especialista en neurología o en dolor. Únicamente el 32% afirma haber sido diagnosticado por un profesional.

La investigación también indaga sobre las medidas adoptadas frente al dolor de cabeza. Los resultados indican que 6 de cada 10 migrañosos decide automedicarse para combatir el dolor y sólo un 12% toma analgésicos o antimigrañosos que fueron recetados por el médico.

En lo que respecta específicamente a la migraña, enfermedad neurológica compleja e incapacitante, se estima que afecta aproximadamente al 10% de la población mundial. Sin embargo, el 44% de quienes la padecen no cuentan con el diagnóstico adecuado. Esta patología, caracterizada por ataques recurrentes de dolor de cabeza de gran intensidad, posee síntomas asociados como vómitos, náuseas, mayor sensibilidad a la luz y al sonido, es tres veces más común en mujeres que en hombres y afecta con mayor frecuencia a personas de entre 15 y 50 años.

Los síntomas varían entre los pacientes y en ocasiones entre las distintas crisis migrañosas de un mismo paciente. Los ataques de migraña pueden durar desde horas hasta dos o tres días. La mayoría de las personas no puede desenvolverse normalmente durante un ataque ya que queda seriamente afectado. Durante las crisis, quienes la padecen se ven limitados para realizar actividades laborales, familiares, académicas o sociales. Es por ello que la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica en el sexto lugar del ranking de discapacidad a los ataques de migraña severa y determina que es una enfermedad comparable a la demencia, la cuadriplejia y la psicosis.

Por definición, la migraña puede ser con o sin aura. Asimismo, existen de tipo episódica o crónica, dependiendo de la cantidad de ataques que se haya tenido en los últimos tres meses. La crónica se diferencia por ser la que presenta más de 15 días de cefalea al mes, donde al menos ocho episodios tienen características de migraña. Otras categorías son la asociada al ciclo menstrual y la menstrual pura, donde los factores hormonales forman parte del riesgo de desencadenar un ataque.

Los ataques de migraña pueden presentar cuatro etapas claras:

1. PRODROMO. Un 30 a 40% de los migrañosos presenta síntomas premonitorios (pródromo), que se anticipan al dolor en hasta 72 horas. Se registran cambios de humor, en el apetito, fatiga, o dolor muscular.

2. AURA. Se estima que el 25% de las personas con migraña presenta síntomas sensitivos característicos como visión de luces intermitentes o la presencia de líneas en zigzag en el campo visual llamados aura. También pueden presentarse alteraciones sensoriales o motoras, como dificultad para hablar.

3. DURANTE EL ATAQUE. La mayoría de las personas presenta cefaleas con una duración de entre 4 y hasta 72 horas. Suele comenzar con síntomas leves e ir aumentando hasta ser de gran intensidad. Las personas suelen interrumpir sus actividades hasta que ceda el dolor, que se caracteriza por ser pulsátil unilateral, puede afectar la región del rostro o cuello, su intensidad aumenta con los movimientos, y no suele mejorar con analgésicos comunes. Puede asociarse a náuseas, vómitos, sensibilidad exagerada a la luz, olores y al sonido.

4. POSDROMO. El 70% de los pacientes presenta una fase de posdromo que puede durar unas horas o días. Se caracteriza por falta de apetito, dolor muscular, confusión, fatiga.

"Es importante detectar cuáles son los factores que desencadenan los ataques. Para evitarlos, en la medida de lo posible, se deben tener en cuenta las recomendaciones asociadas al estilo de vida", expresaron desde la SNA, al tiempo que detallaron que los principales consejos son:

* Consultar al médico: el profesional sabrá si es recomendable un tratamiento preventivo o no, y qué medicación utilizar. Por ello se recomienda su visita en casos de cefaleas recientes; si hay un dolor nuevo sumado al anterior; si la cefalea previa cambia de frecuencia o intensidad; si se siente como el peor dolor de la vida, si a la cefalea se agregan uno o más síntomas (problemas en la visión, la fuerza muscular, la sensibilidad, dificultad para hablar, vértigo, etc.); frente a la necesidad de ingesta de más de cuatro analgésicos en el mes para controlar el dolor de cabeza y si el dolor es desencadenado por esfuerzos (actividad física, sexual, tos, etc.).

* Actividad física: es un desencadenante de cefalea en algunas personas con migraña. Sin embargo, en otros casos puede representar un beneficio. Llevar una rutina siempre es recomendable.

* Manejo del estrés: distintas técnicas de relajación practicadas diariamente como respiración diafragmática, relajación muscular progresiva, biofeedback, mindfulness entre otras han demostrado disminuir los días o la gravedad de la migraña.

* Llevar un registro de las cefaleas: controlar las características de los ataques, su evolución, la respuesta al tratamiento y los desencadenantes es recomendable. Existen varias aplicaciones que facilitan el registro. Una de ellas es "Migrainebuddy" que permite registrar tiempo, frecuencia, intensidad y desencadenantes de la migraña.

* Regularización del sueño: se recomiendan períodos regulares de sueño. El exceso o privarse de sueño por periodos prolongados puede ser desencadenante de cefaleas.

* Llevar un buen control de enfermedades asociadas: la depresión, la ansiedad y la obesidad pueden asociarse a un empeoramiento de la migraña, tratarlas adecuadamente disminuye la recurrencia de las crisis.

* Alimentación: es importante evitar los ayunos prolongados, comer cada tres o cuatro horas durante la actividad y mantener una hidratación adecuada. Hay que tener en cuenta si el episodio de migraña se asoció a algún alimento, alcohol, cafeína se debe suspender su ingesta en otras oportunidades.

* Abuso de medicación: el uso excesivo de analgésicos se asocia a las crisis de migraña. Se define de esta manera cuando se toman analgésicos simples más de 15 días al mes de forma continua o más de 10 días de ergotaminas, triptanes o fármacos analgésicos combinados, en ambos casos por tres meses o más, existiendo una relación directa entre el uso excesivo de medicación y el empeoramiento del dolor.

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