Miércoles, 11 Junio 2025 08:28

Informaciones tendenciosas - Por Carlos Berro Madero

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La información divulgada hoy día por las huestes “K” y el PJ, donde se mezclan censuras con libertades sospechosas, no contribuye a desarrollar un pensamiento crítico con bases sólidas para vastos sectores de una sociedad sumergida en la incultura, la irracionalidad y el vandalismo consiguiente.

Vemos así a algunos supuestos “intelectuales” (¿) de dicha información, que pretenden agitar la conciencia de multitudes edificando una maraña de interpretaciones faltas de verdad, sin dar tiempo a nadie para lograr desmenuzarlas, habida cuenta de la proximidad de las elecciones de este año. 

De lo que no cabe duda alguna es que la diferencia entre lo posible y lo imposible, depende de la decisión racional de una sociedad que ha demostrado a través de los años que se inclina a creer en todo lo que satisfaga sus expectativas personales, despojándose del respeto que debería rendir siempre a la veracidad y la honradez.

En ese escenario se mueve hoy una política enferma de parcialidad y cortedad de miras, movilizada por una suerte de totalitarismo cultural practicado por quienes pretenden tomar el monopolio de la opinión pública, desparramándola de acuerdo con sus intereses personales.

Al hallarnos ante la inminencia de un fallo de la Suprema Corte de Justicia, que parece estar a punto de concluir el capítulo novelesco de la corrupción instaurada por los Kirchner, comienzan a alzarse las mismas voces de quienes piensan en su futuro político personal, por temor a ser desterrados al ostracismo en un dos por tres.

¿Qué objetivo tiene fingir otra cosa? ¿Cómo tienen la osadía de agregar que el fallo largamente esperado sería “un atentado a la democracia”? ¿Con qué argumentos de peso?

Solo la persistencia infantil de querer ocultar la verdad “verdadera”, alimenta la avanzada de un conglomerado variopinto compuesto por dirigentes tan corruptos como la apasionada consumidora de productos Vuitton, Rapanui, Loboutin y Perrier, que han dedicado su vida a engañarnos y enriquecerse a su lado, ignorando cínicamente -como algo natural-, las fortunas colosales atesoradas por jardineros y secretarios privados de una pareja diabólica: el matrimonio Kirchner.

Las investigaciones exhaustivas y minuciosas, y el hallazgo de pruebas irrefutables han dado cuenta de un capítulo de “indignidad nacional” inédita, encarnado hoy por la jefa del clan: Cristina Fernández; quien comienza a victimizarse como si formara parte de la materia activa de un volcán en plena erupción.

Con la ayuda de un puñado de cómplices, más la imbecilidad y falta de cultura elemental de un sector de la sociedad que no entiende lo que lee, ni razona como es debido frente a las evidencias acumuladas, el plato fuerte está servido, para que haya quienes aseguren que ciertas fuerzas ocultas del imperialismo antidemocrático buscan una depuración amañada, para sacarse de encima a la campeona de la “igualdad con matriz diversificada” (sic).

Solo se trata de una fábula que pretende reconfigurar la figura de una Juana de Arco posmoderna en la piel de la “abogada exitosa” y “arquitecta egipcia” (Cristina dixit).

Ante esta avalancha (ojalá sea la última), parodiamos aquí al desaparecido periodista Bernardo Neustadt, diciendo: “estamos hartos de estar hartos”. Y nos resultan indigeribles las pretensiones de quienes siguen luchando para ahogar aspectos de una corruptela vergonzosa ejercida por más de una década, por no poder asumirla mediante argumento de peso alguno.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero

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