Opinión

Lo que estamos viendo con palpable claridad en estos días es la construcción de una nueva hegemonía bajo el mandato de un líder absoluto. Santiago Caputo le propone a Milei ser el emperador de una nueva Roma de la cual él se ofrece como arquitecto de su gestación y su hermana Karina le propone ser el jefe único del partido único de la revolución, como hiciera Perón en 1946 apenas asumió su primera presidencia.

Los jueces anuncian que van a desobedecer a la Corte Suprema y el Presidente echa a una funcionaria por la opinión de su padre.

Resulta verdaderamente obsceno el afán de Cristina Fernández por ocultar sus estrictas conveniencias personales entre bambalinas, poniendo en evidencia su rasgo psicológico más repudiable: “yo no fui”.

Entre el quiebre santafesino y el de la votación en Diputados por la suspensión de las PASO, el peronismo es una fuerza que deberá transitar largas sesiones de traumatología y kinesiología.

Hay efectos que se producen con retardo. Consecuencias que no aparecen de inmediato sino que tardan en verse.

El conurbano bonaerense se está convirtiendo en lo que fue hasta hace poco Rosario, la violenta ciudad de Santa Fe sometida a los carteles de la droga.

El kirchnerismo, el radicalismo y el PRO, fragmentados, enfrentan crisis internas que solo fortalecen al mileísmo.

De cómo Javier Milei se apoya en su hermana Karina quien, a partir del cariño absoluto profesado entre ambos, busca proveerle toda la sensatez necesaria para su tan trascendente misión.

“Nadie ha tenido a los dioses tan a su favor como para poder prometerse a sí mismo un seguro mañana”.

Séneca 

El gobierno inicia el año 2025 manteniendo la iniciativa política, una condición decisiva para asegurar la gobernabilidad. En estos días se aprobaron en la Cámara de Diputados leyes promovidas por el oficialismo: suspensión de las Paso y las leyes de reiterancia y ausencia.

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