Opinión
Empleo, desigualdad y autoritarismo: las dudas que el modelo de Milei no logra despejar tras un año de gestión - Por Vicente Palermo
Vicente Palermo
El Presidente tiene cuatro logros en su haber: la reducción de la inflación, el restablecimiento del orden público, la permanencia de la oposición en el mismo lugar y la reconstrucción de la autoridad presidencial. Pero aún hay muchas cuentas pendientes.
El presidente Javier Milei viaja a Estados Unidos para presenciar la ceremonia de asunción de Donald Trump. No solo a "presenciar" viaja el mandatario argentino. Llega a Estados Unidos el sábado y a partir de allí se sucederá una maratón de ceremonias con entregas de premios. Acerca de los premios no se conocen muy bien los motivos, pero los títulos parecen escritos para honor y gloria de Milei: "Titán", "Campeón", "Héroe". Narciso satisfecho.
Hoy se cumplen 42 años del fallecimiento de don Arturo Humberto Illia, un señor presidente de un país que ya no existe y de una Argentina que a partir de su mandato se ha ido consumiendo en la vieja nostalgia del haber sido y del dolor de ya no ser.
Pese a que los titulares más ruidosos los haya copado el conflicto entre Milei y Macri por las eventualidades electorales para este año, ha empezado a crujir la relación del gobierno con el motor económico de la Argentina. Por más que el oficialismo piense que ahora tiene otras dos “pampas húmedas” con el rendimiento de Vaca Muerta y la minería –que también existen gracias al cielo- la conformación de la Argentina histórica es otra y abre toda una discusión estratégica y de modelo de país.
El próximo lunes Donald Trump asumirá la presidencia de los Estados Unidos. Javier Milei estará entre los invitados y seguramente, aunque sólo le cabe un rol de reparto, los medios lo destacarán como un personaje importante. Ya está ocurriendo ese fenómeno en Davos, adonde el libertario viajará desde Washington para repetir su performance del año pasado en el World Economic Forum. Son semanas de actuación en el escenario internacional.
En la provincia de BsAs la inseguridad la votan los bonaerenses - Por Carlos Mira
Escrito por Carlos Mira
La inflación por lejos era la principal preocupación de los argentinos hasta hace muy poco. Si bien la gente se quejaba del aumento de los precios, nunca terminó de comprender bien la lógica detrás del problema que la abrumaba: por un lado que la inflación no es el aumento de los precios sino la pérdida del valor de los billetes que tenía en el bolsillo y, por el otro, que muchas de las cosas que exigía (desde que el Estado se hiciera cargo de todo hasta que el país estuviera blindado a toda competencia comercial extranjera) no hacían más que fogonear aquello de lo que luego se quejaba.
La idea populista de la democracia, que puede ser de izquierda o de derecha, no se da solo en países con una historia débil de vinculación con el Estado de Derecho. Los ejemplos de Trump y Milei.
Se ha puesto de moda pensar que “lo que importa son los hechos y no las palabras”. El presidente Trump –en su mandato anterior– nos mostró cómo podían separarse ambos conceptos. Así, nos dijo que había reducido el déficit con China, cuando en la realidad lo había aumentado; nos aseguró que había solucionado el conflicto con Corea del Norte, cuando lo dejó en su peor momento; convenció a Netanyahu de que su política había sido tan exitosa que podía olvidarse de la solución de los dos Estados (y miren lo que pasó). Y los ejemplos pueden multiplicarse. Llegó a decir que su presidencia era la mejor de la historia norteamericana (es difícil omitir a Washington, Lincoln, Roosevelt o Reagan)…
Macri versus Bullrich, la guerra entre el consiglieri y la soldado militante - Por Carlos Salvador La Rosa
Carlos Salvador La Rosa
Mauricio Macri y Patricia Bullrich siguen siendo dos protagonistas principales de la vida pública argentina en la era Milei. Pero ninguno de los dos están actuando como líderes políticos pese a que uno fue presidente y la otra casi lo logra.
¿Por qué una parte de la Argentina no logra superar el populismo? - Por Roberto Cachanosky
Roberto Cachanosky
Reflexionar sobre los valores institucionales y económicos del país es clave para evitar un nuevo ciclo de políticas destructivas.
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El formidable espaldarazo que viene de darle Kristalina Giorgieva, la mandamás del Fondo Monetario Internacional, al gobierno libertario no ha sido uno de esos típicos comunicados del organismo en cuestión a la hora de quedar bien con los países deudores. La funcionaria de origen búlgaro midió bien sus palabras antes de pronunciarlas. Por lo tanto, es conveniente tomarlas como lo que son: el reconocimiento más enfático que el FMI ha expresado respecto de un programa económico argentino en décadas. A la vez, les ha abierto la puerta a Javier Milei y a Luis Caputo para darle la puntada final a un nuevo acuerdo -lo que puede significar un antes y un después en punto a las negociaciones iniciadas con el Fondo a poco de iniciar su gestión el actual gobierno libertario.
Muchos movimientos políticos de derecha tienen un ala complementaria –puede ser de centro o incluso de izquierda, puede ser radicalizada o moderada– que lo ayuda a llegar al poder e inmediatamente, salvo que se someta de modo incondicional, se convierte en un incordio. Ese apéndice siempre es eliminado. Pasó con los niveladores y los cavadores en la Revolución Inglesa de Cromwell en el siglo XVII; pasó con los enragés en la Revolución Francesa en el siglo XVIII; pasó con Ernst Röhm y la organización paramilitar Sturmabteilung (las SA) en 1934, cuando Hitler los fulminó en la Noche de los Cuchillos Largos; y pasó, salvando las distancias, con los montoneros imberbes a partir de la masacre de Ezeiza de 1973.
Evidencia para cualquier análisis, los partidos están partidos. Partidos en dos, en tres, en cuatro. No en forma explícita, pero en muchos casos con líderes de predicamento recortado, impotentes para conciliar las facciones.
Elecciones desdobladas: los gobernadores atienden su juego - Por Rogelio Alaniz
Escrito por Rogelio Alaniz
La complejidad de la puja política, y una crisis que incluye intereses económicos provinciales y regionales.

