Opinión

El presidente Javier Milei quiere estimular la polarización electoral en 2025 con la fuerza que encarna Cristina Kirchner, y de ser posible, con ella misma como candidata principal. Está convencido de que ese ordenamiento lo beneficia en varios sentidos: el rechazo que según las encuestas despierta la señora da réditos a quien tenga en frente; de paso, la presencia de ella a la cabeza del justicialismo bloquea los procesos de renovación, con los que el peronismo suele cambiar periódicamente su piel y revitalizarse.

Fueron designaciones que hizo Andrés Vázquez a poco de asumir al frente del organismo; estuvieron con él en la Regional Sur Metropolitana, desde donde maniobraron para proteger a los empresarios.

Si se deja encendida una brasa, por muy débil que sea, siempre se corre el peligro de que desencadene un incendio. Los restos de un enemigo pueden también volver a cobrar vida, como una fogata. Allá por el siglo III antes de Cristo, el filósofo indio Kautilya enunciaba una impiadosa máxima: “Al enemigo debe exterminárselo por completo. Nunca se debe ignorar a un enemigo creyéndolo débil. Puede tornarse peligroso en cualquier momento, como una chispa en una parva de heno”.

“Todo lo que siempre quisiste está al otro lado del miedo”. 
- George Addair

Lo que ocurrió el viernes 10E en Venezuela fue el gran fracaso internacional del pusilánime intento conciliador de Lula con respecto a la dictadura de Maduro. Acompañado por uno de los silencios más ruidosos y atronadores de todos los tiempos: el de Cristina Kirchner frente al fraude y el golpismo. Y, a su vez, la confirmación de la actitud férrea de Milei de que con los tiranos no se puede conciliar ni negociar.

Como Raúl Alfonsín reconoció de sí mismo, tampoco Mauricio Macri supo, pudo o quiso aprovechar la enorme oportunidad que se presentaba con el renovado fracaso del kirchnerismo.

El tiempo cuando el debate entre liberales era a través de ideas y no de insultos. John Rawls, Robert Nozick, Von Mises, Hayek, Raymond Aron. Caballeros y académicos respetuosos aún en los disensos. Diferencias cruciales entre liberalismo y libertarismo. O entre liberalismo y nueva derecha.

Si nos tomáramos el trabajo de repasar los diarios, nos detuviéramos en los medios radiales y televisivos y, por supuesto, pusiéramos la lupa en los programas de streaming con el propósito de averiguar cuáles son a comienzo del nuevo año los temas que tienen mayor cobertura y a los que se le presta una atención preferencial, a la conclusión a que llegaríamos es que la eliminación de las PASO, el nombramiento por decreto de los dos candidatos del gobierno para sentarse como ministros de la Corte Suprema de Justicia, la estrategia libertaria de elegir en calidad de enemigo electoral a Cristina Fernández y las riñas de Javier Milei con Victoria Villarruel encabezarían la lista.

Entre las nuevas opciones que votan los argentinos, más allá de las consideraciones económicas, debería despreciarse a los “nuevos monstruos” (como Nicolás Márquez) que todo cambio aluvional trae consigo como el agua trae al barro, e inspirarse éticamente para la renovación y la transformación en los “nuevos héroes”, como lo es Esteban Bullrich, no por su enfermedad sino por la forma valiente, solidaria y generosa con que la ha asumido. Al que precisamente por eso atacan los nuevos monstruos.

“Se te conoce no por tu capacidad como funcionario sino por tu enfermedad, que ojalá puedas superar”, posteó en su cuenta de X el escritor Nicolás Márquez, conocido como el biógrafo del presidente Javier Milei y una de las espadas intelectuales donde abrevan los libertarios.

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