Política

La política puede entender de estrategias electorales, pero la sociedad está muy lejos de esas permutas entre políticos aparentemente tan distintos 

Al asumir Javier Milei optó por una estrategia económica de shock y una estrategia política gradualista. El éxito de la primera aceleró la segunda. 

Hace falta revisar hoy la frase más punzante de Milei sobre Cristina Kirchner, aunque sólo ha pasado un mes y medio desde que la dijo. “Me encantaría meterle el último clavo al cajón del kirchnerismo con Cristina adentro”. Es una frase violenta, hostil, impropia de una democracia y, en la medida en que alude a la muerte de quien efectivamente tuvo delante de sus narices hace poco más de dos años a un sujeto que le gatilló un arma, es una frase de pésimo gusto. 

El oficialismo rechaza los reclamos de la oposición y de sus socios para armar el temario de extraordinarias. Y sus voceros dejan trascender solo los proyectos de su interés. El punto es que sus iniciativas demandan acuerdos políticos contrapuestos para ser aprobadas 

Los gobernadores que ayudaron en el Congreso se vieron beneficiados. Las diferencias por colores políticos y las sorpresas.

La sucesión de escenas pugilísticas y danzantes configura un espectáculo que padecen por igual el resto de los actores políticos, pero que no parece alterar a una mayoría social 

En el de los mercados, la estabilidad no sufrió el impacto de las turbulencias externas y en el corporativo, vapuleó a la UIA. En el político, por mal manejo, quedó pegado a Cristina Kirchner 

El fracaso del debate de la Ficha Limpia dejó a oficialistas y opositores en estado de deliberación. La eliminación de las PASO suma adeptos mientras que el Gobierno se encamina a un verano bisagra.

La aritmética judicial, que no es nunca una ciencia exacta, le indica a Cristina Kirchner que con un poco más de presión al Gobierno podría conseguir una teórica mayoría en la Corte Suprema de Justicia. Si lograra cambiar el nombre del prestigioso académico Manuel García-Mansilla, propuesto ya por Javier Milei, por el de la fanática cristinista María de los Ángeles Sacnun, una exsenadora santafesina que perdió la banca en 2021 podría sumar a esta los nombres de Ricardo Lorenzetti y eventualmente el de Ariel Lijo. Tres contra dos en el tribunal más decisivo del país, que está integrado por cinco jueces. Habrá que ver después qué harán Lorenzetti y Lijo, si este llegara a una de las poltronas más empinadas de la Justicia. 

Uno queda en falta cuando llega tarde a una cita y debe justificar el retraso. Ni hablar del daño en contra cuando trata de aclarar razones por un pecado. Pero la Iglesia perdona. Al revés de las mujeres, la Justicia o la opinión pública, jamás olvidan.

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