Política

La firma de la senadora Corpacci, leal a Cristina Kirchner, confirma la negociación entre Milei y la expresidenta por la candidatura del juez federal a la Corte 

Victoria Villarruel quiere conseguir un trofeo que ningún vicepresidente constitucional argentino logró desde que Justo José de Urquiza y Salvador María del Carril inauguraron el sistema presidencial: suceder al presidente mediante el voto popular.

Javier Milei y Cristina Kirchner arrancaron de manera casi simultánea la campaña electoral de 2025 con jugadas para despejar sus respectivos espacios políticos. La expresidenta anonadó cualquier amago de oposición interna dejando fuera de combate a Ricardo Quintela sin siquiera competir. 

El oficialismo celebró la caída de la sesión de Diputados contra el decreto de canje de deuda. Fue decisiva una señal negociadora hacia los gobernadores, aunque no hay final asegurado. Quedó expuesta la posición de fuerza de Olivos y también los límites de sus jugadas 

Vale la pena recurrir a Nietzsche: decía que la forma es lo que limita y contiene; por eso que es esencial para que el fondo logre su expresión más acabada.

El diputado radical Rodrigo de Loredo -que forma parte de los 'radicales con peluca' que apoyan al Gobierno de Javier Milei- salió con los tapones de punta contra La Libertad Avanza por no dar quorum para que se trate la reforma sindical en el Congreso. "El Gobierno pactó con la CGT", lanzó.

Las encuestas le sonríen al Presidente; bajar la inflación, la mejor política social; la tentación y el riesgo del dólar barato; Cristina y el ajedrez de Lijo; la lucha por el calendario electoral.

Lealtad, confiabilidad y compromiso son los atributos con que se premia o se castiga desde la Casa Rosada; Milei aprovechó los días de bonanza para marcar líneas más duras y le tocó el turno a Villarruel 

Después de soportar durante meses los gestos de autonomía de Victoria Villarruel, le aplicó un sosegate para demostrar quién es el que manda. El aislamiento político de la vice fue total. 

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