Política

Cierra con bailecito la mejor semana de su breve historia presidencial. Ni él puede creer su coronación en Mar-a-Lago bendecido por Donald Trump, aunque jura que “habrá más semanas exitosas”. Si los números económicos atestiguan una mejora notable en diversos rubros, encabezados por la inflación, el déficit y el riesgo país, también sorprende el ejercicio de un amateur en política como Javier Milei contra avezados profesionales de la oposición: cruzó la ciénaga de la queja universitaria, el trance de Aerolíneas Argentinas, impuso la rigidez del veto y bloqueo los límites que deseaban imponerles a sus DNU. Siempre en minoría absoluta. Todavía le falta el Presupuesto.

La expresidenta condenada vuelve a ser la protagonista excluyente, a título individual, de todo lo que está más allá de la fuerza de atracción del oficialismo 

Difícil pensar que opte por una alternativa que la prive de la libertad en poco más de dos semanas. Menos con la incertidumbre de la duración del encierro hasta que, quizás, lo repare un tribunal externo o la propia Corte Suprema. 

Javier Milei pudo haber presentido lo que finalmente no ocurrió: que el esfuerzo por mostrarse junto a Donald Trump sea comparado con el realizado cuatro años antes por Alberto Fernández para aparecer al lado de Joe Biden. Es decir, que hayan coincidido en la urgencia de ver al presidente electo en los Estados Unidos. Uno en 2020 y el otro en 2024. Milei lo resolvió con éxito más rápido. Se reunió ayer con Trump en la residencia particular que tiene en Mar a Lago, Miami. 

Javier Milei se encuentra en el estado de Florida; participa en la residencia de Donald Trump de una selecta reunión mundial de la CPAC (Conferencia de Acción Política Conservadora), un club internacional de políticos de la llamada “derecha alternativa” que ha adoptado al presidente argentino como inopinada estrella. 

En el Gobierno creen que es la hora del modelo Silicon Valley, donde prosperan este tipo de startups tech. 

Distorsionar la historia era hasta hace poco un pertinaz hábito kirchnerista basado en carencias propias. Pero ahora cualquiera acomoda el pasado según conveniencia, apuro y gustos. El uso político de la historia, claro, existe desde tiempos inmemoriales, lo que se expandió es la precariedad, la liviandad de las revisiones. O las invenciones. 

La ex presidenta colocó su caso como parte de un fenómeno que incluye al mandatario electo de Estados Unidos. Lo hizo en la previa al nuevo fallo sobre la causa Vialidad. Y en su primera entrega como jefa partidaria, alineó al PJ en el discurso sobre el intento de “proscripción” 

Hoy, el futuro es una moneda que está en el aire. Una de las caras representa al Gobierno y la economía; la otra, a los políticos y el Congreso. Una de las dos caerá boca arriba el año próximo y lo que prevalece es la incertidumbre, aunque en los últimos meses el Gobierno parece transitar un camino que se va despejando de manera progresiva. 

El triunfo de Trump y los auspiciosos indicadores económicos aceleran los planes electorales del Gobierno, que busca desplazar definitivamente a Pro como opción; la antagonía con Cristina 

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