Política

Tan inexplicable como reivindicar a Isabel Perón es que la dirigencia política se haya entusiasmado con las elecciones legislativas que sucederán dentro de un año. La experiencia no enseña nada. Hace justo un año, en el balotaje del 19 de noviembre de 2023, Javier Milei se imponía como presidente de la Nación. Hasta dos meses antes, la política presentía que el eventual futuro jefe del Estado sería Patricia Bullrich o Sergio Massa. Bullrich es ahora una disciplinada subordinada de Milei, y Massa pierde el tiempo participando en marchas estudiantiles. El poder, en síntesis, está en manos de quien la política no imaginaba en la Casa de Gobierno. 

En la Casa Rosada hay fuerte preocupación por la embestida opositora para cambiar el mecanismo de ratificación de los DNU; también por las advertencias sobre un clima social más exasperado en los próximos meses; el poder de Milei ante las lecciones del Nobel de Economía 

Sinónimo de “unidad, unidad, unidad” en el peronismo: tragarse sapos. Es una reconocida traducción histórica. Axel Kicillof recomendó esa conveniencia gastronómica y partidaria hace 48 horas, aplicada a sí mismo en varias oportunidades, luego de sus últimas y caldeadas entrevistas con Cristina de Kirchner.

El avance del PRO sobre el gabinete es la recompensa por su apoyo para sostener los vetos a las leyes de movilidad jubilatoria y de financiamiento de las universidades.

La decisión del Gobierno apunta a mantener al kirchnerismo en escena, pero debilitado, y evitar que asome algún rival novedoso; el riesgo es que se cumpla la máxima nietzchiana y que los ataques lo fortalezcan 

Macri cobró fuerte su apoyo al veto universitario: Energía, Cancillería y va por YPF y el Banco Nación. 

El Presidente salió a reprender y tildar al diputado de “ignorante” en cuanto medio esté a su alcance. Más discreto, Francisco le ha confesado su hartazgo a quienes lo han visitado en Roma: las declaraciones públicas de Pichetto sobre la Iglesia le provocaron cierto malestar. 

Habrá que reconocerle a Jorge Capitanich su audacia. Fue el único que se atrevió a avalar en simultáneo las listas de Cristina Fernández y Ricardo Quintela. La fórmula de los caudillos provinciales para evitar inmiscuirse en el conflicto que atraviesa el peronismo bonaerense, pero que no todos se animan a aplicar. La disputa entre Cristina y Axel Kicillof es la única por el poder real, que se libra con la excusa de renovar autoridades en el PJ nacional. Si pudieran, la osadía de Capitanich sería replicada por los intendentes alineados con Kicillof. 

La discusión política hoy gira en torno a Milei.
Y hasta los pronósticos electorales se explican por el apoyo o rechazo al Presidente. 

El discurso del gobernador en el acto por el Día de la Lealtad podría marcar el rumbo de la pelea por el liderazgo del peronismo; Milei y el misterio chino.

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