Política

Infinito espectáculo la Argentina. Casi sin necesidad de pasar por la boletería. Parecían insuperables las travesuras del Homo eroticus presidencial, Alberto Fernández, duraderas inclusive en la consideración de la colmena local. Pero al gobierno Milei lo asisten Fuerzas del Cielo imprevistas para ocultar eventuales crisis por falta de dólares o aspiraciones para conseguir mayorías legislativas.

La capacidad de sorpresa nunca se agota; a sus ya habituales singularidades, la Argentina mileísta le acaba de sumar una semana de tensión extrema 

La ministra de Seguridad lo logró, podría decir el slogan no iniciado de la propaganda. El presidente ni siquiera transmite consuelo oral a los jubilados. Pero busca controlar su propia ansiedad alimentaria. 

El libertario alimenta la teoría de intervenir la AFA mientras “Chiqui” apura su reelección. Una reunión en Casa Rosada con empresarios del fútbol y la charla con la Brujita Verón en Miami. Los roles de Mauricio Macri, Gianni Infantino y los “socios” políticos de Tapia. 

La Argentina es un país tan particular en muchos sentidos que, cuando se inicia un mes, suele decirse que será clave. Y así mes a mes. Por razones políticas o económicas se ingresa en esa dinámica donde lo que viene a corto plazo asoma como decisivo para el futuro de mucho tiempo. Y, a la vuelta de la esquina, nos damos cuente que nada cambia con tanta profundidad -lamentablemente en muchos casos- como para efectivamente aseverar que ahora sí, el próximo será el mes clave. 

Las señales negativas de Karina Milei, Santiago Caputo, Guillermo Francos y los Menem impiden que se forme un interbloque con La Libertad Avanza.

Javier Milei pasó de las agresiones a los periodistas a restringir una importante conquista de la sociedad argentina; no hay remedio: el secretismo y la oscuridad informativa del kirchnerismo son contagiosos 

El Gobierno avanza con lentitud en el saneamiento de la economía en gran medida porque se encuentra con una fuerza equivalente y contraria para preservar el aumento del gasto público y la consiguiente inflación. Así, su principal problema no es dar con la política acertada para superar una herencia macro catastrófica, sino gambetear las piedras que le pone en el camino una dirigencia con tendencias inflacionistas congénitas. 

La Casa Rosada admite los problemas para conducir a sus legisladores nacionales. Cúneo quedó en la cuerda floja y Cancillería es el mascarón de proa de la batalla cultural. 

LPO anticipó que el ministro de Economía pulseaba por quedarse con el régimen en una alianza con los grandes estudios. Junto a su primo Santiago definirá quien recibe los multimillonarios beneficios.

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