Política

El discurso del peronismo olvidó a Fabiola Yañez como víctima e insiste en la victimización de Cristina Fernández de Kirchner y la protección del movimiento. 

El escándalo por la violencia de género en Olivos tendrá un efecto político inevitable: el debilitamiento del peronismo, la fuerza más claramente opositora al gobierno y la única que puede poner en peligro su subsistencia. Los votantes y la dirigencia que rechazan a Javier Milei y preden velas a su fracaso corren por lo tanto el riesgo cierto de perder las próximas elecciones por el bochorno de las golpizas a la primera dama. 

Los temores a nuevas revelaciones escandalosas tienen en vilo a la dirigencia perokirchnerista, donde surgen voces que promueven una reconstrucción renovadora, a la vez que una improbable autocrítica de Cristina 

El expresidente albergaba esperanzas de que la historia lo redimiera. Habiendo cruzado un límite inédito ya nada puede rescatarlo y ni siquiera tendrá su busto en la Rosada, pues nadie lo reclamará. Como Isabel. El gobierno celebra el derrumbe de la anterior gestión: todo suma para Milei. 

Los problemas financieros del gobierno quedan en segundo plano ante el espectáculo de una oposición carente de líderes y de credibilidad. El costo de la violencia de Alberto lo pagará CFK 

Nunca imaginó que sería presidente de la Nación, pero menos imaginó que su vida pública terminaría reducida a pobres escombros de la historia. Alberto Fernández enfrenta un destino de cárcel o encierro después de que se conocieran no solo los chats de María Cantero, la exsecretaria privada del expresidente, sino también una parte pequeña, aunque suficiente, de las imágenes que Fabiola Yáñez compartió sobre durísimas golpizas recibidas de mano de quien fue jefe del Estado.

Se agrega esta noche un capítulo más al exitoso folletín de la pareja Alberto Fernández-Fabiola Yáñez: ella, gratuitamente se supone o, aceitada por un contrato para mejorar el rating y la magra dieta que a su compañero le corresponde brindarle, expondrá las miserias y golpizas que padeció durante cuatro años y que ya trascendieron a la opinión pública.

En horas oscuras abundan la susceptibilidad y el temor; el impacto de las denuncias contra Alberto Fernández en el peronismo y la reacción del Gobierno; el macrismo, en alerta 

Al principio, Fabiola se niega a denunciar esas pruebas y, luego de una reflexión, se decide a contratar un abogado e ir a Tribunales. Alberto, quien se dice derruido, hoy sostiene que se trata de una cuestión de plata. 

“Amo ser el topo dentro del Estado, yo soy el que destruye el Estado desde adentro”, sostuvo Javier Milei en una entrevista para un medio extranjero el 6 de junio pasado. Con ironía, sectores de la política argentina se preguntan, desde hace meses, si el ex presidente Alberto Fernández no terminó siendo un “topo” que con sus acciones llevó al kirchnerismo a la derrota electoral y con ella al comienzo de su desaparición como sector político dominante. 

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