Política

El plan de estabilización de Milei entra en semanas críticas: ajuste sin red política, bajo la sombra del FMI. 

Los dos necesitan ganar tiempo, por distintas razones. El Presidente busca mantener la expectativa ante el delicado cuadro económico. Y CFK, evitar fisuras en su frente interno. Los cruces por el 24 de marzo expusieron la versión extrema, pero el juego sigue y es más amplio 

El Gobierno instala en el centro del poder una estrategia política de división de tareas, que carga de un sentido específico a la dupla presidencial 

La polémica en torno a si las víctimas de la represión ilegal del terrorismo fueron o no 30 mil vuelve una y otra vez convertida en otro ejemplo de la eterna repetición de lo mismo en que se ha convertido la historia argentina de los últimos 80 años. Una historia circular e irresuelta, responsable de una decadencia tan abrumadora como difícil de explicar y en la que el discurso populista poco a poco se ha convertido en el relato dominante, en un instrumento para proteger su ideología de las amenazas de la realidad. 

Montado en datos duros como la desaceleración de la inflación, la estabilidad del tipo de cambio y la baja del riesgo país, el presidente Javier Milei parece más optimista que nunca. De hecho, se dio el gusto, horas después de que Victoria Villarruel lo denominara "pobre jamoncito" y poco antes de la conmemoración del Día de la Memoria y la Justicia, de asistir al Gran Rex para ver a un imitador de Sandro, y cantar junto a parte del público "Dame Fuego". 

Quiere comprar gobernabilidad con Lijo, pero libera a la Corte actual para que lo acribille. Se juega a que la sociedad digiera un año de ajuste brutal y apunta a 2025. Villarruel vs Bullrich, la prematura disputa por la sucesión. 

Con la drástica y veloz reducción del déficit como objetivo innegociable, el presidente deja flancos que involucran otras áreas y en las que se muestra irreductible. Los efectos de la aparición de una vicepresidenta con pensamiento propio. 

La decisión de Milei sobre la Corte Suprema lo colocó en una esfera muy lejana del cambio y la renovación que el Presidente dice promover 

Como si fuera el comandante tropical, Javier Milei mandó parar: ordenó suspender el conflicto público con su segunda, Victoria Villarruel, quien –ofendida por sentirse postergada en el Gobierno– provocó una tensión inesperada con dolidas declaraciones televisivas.

Pocos representan mejor que Ariel Lijo al establishment judicial, cuya nominación sacudió a miembros del Gobierno, de la oposición y los tribunales: un nuevo triunfo inicial para el libertario 

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