Política

Un posteo en X amenazante contra el Presidente fue condenado e investigado. La reacción anti redes de la administración que se jacta de sus "tanques en las redes". 

Buenos Aires, Santa Fe, Tierra del Fuego, Chubut, Río Negro y Santa Cruz dicen que se complica el acuerdo: no aceptan las condiciones de Milei 

Políticos y expertos en opinión pública admiten con tanta renuencia como sorpresa un hecho contrario a lo que prescriben todos los manuales de su oficio: a pesar del duro ajuste económico que aplica desde hace más de tres meses, el gobierno de Javier Milei mantiene la aprobación de por lo menos la mitad de la población. 

No dar vuelta la página, arrancarla de cuajo y sin miramientos. En la era Milei no hay lugar para tibios ni para gradualistas empáticos. Las ordenes están para cumplirse, su ejército de políticos recién entrenados verá cómo. 

Contra todos los pronósticos de los analistas clásicos, incluido el del delirante de Pepe Albistur quien, pochoclo en mano, pareció apostar a la caída del gobierno, los números de adhesión a Javier Milei, en el medio de la Semana Santa, siguen muy altos. Demasiado, teniendo en cuenta el inédito ajuste que impulsa desde que asumió. 

Al presidente de Colombia lo llamó “asesino terrorista”. Al de México lo tildó de “ignorante”. 

El gobierno sorteó el riesgo de corrida cambiaria, pero ahora enfrenta nuevos desafíos: una baja más rápida de la inflación y un rebote de la actividad que empiece a sentirse en la calle 

El presidente se entusiasma con una reducción del déficit más drástica que lo que podría haber pensado el economista más ortodoxo. Eso es a fuerza de un sinfín de recortes, pero sin afectar aún la imagen presidencial. Inversores y el Fondo reconocen, pero piden señales de gobernabilidad. 

Jamás el Presidente podría alcanzar la aprobación del Senado para sus candidatos a la Corte si no sucediera antes un pacto con la exvicepresidenta 

Bajo el remanido apotegma de “es la economía, estúpido”, Joe Biden supone que logrará la reelección en noviembre. A pesar de lo que dicen las encuestas en su contra, hay un dato objetivo a favor del presidente-candidato: se considera que los norteamericanos pocas veces, han vivido mejor económicamente que en la actual Administración (poco desempleo, dominio de la inflación, mayor consumo, prosperidad). Ese estado de ánimo, la vigencia del dicho justifica la decisión demócrata de intentar una repetición con Biden. 

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