Política

Cuando comenzaba a perder la batalla en Tribunales, Cristina Kirchner lanzó una furiosa contraofensiva que le permitió alinear al PJ y llenar la plaza para presionar a la Justicia. 

Con la llegada de Néstor Kirchner al gobierno se instaló una política que convirtió al adversario en un enemigo; la descalificación del otro fue una construcción constante durante casi 20 años de protagonismo 

Estalló un asombroso fenómeno desde que el fiscal Luciani alegó contra la corrupción de Cristina Fernández: se aceleró el proceso político de la Argentina hacia 2023. Casi una anticipación. Y se empezaron a borronear alternativas: adelantamiento electoral, eventual suspensión de las primarias (PASO). Pocos días después, ese cambiante escenario se trastornó con exagerada velocidad por el intento criminal contra la vicepresidenta, desatando un vértigo violento: la viuda de Kirchner pasó de culpable judicial a víctima de un magnicidio, estrella única de los titulares.

Lo ocurrido anoche no solo cambia el curso de los acontecimientos, sino que implica un salto de escala; y nada explica lo ocurrido. 

El atentado contra la vicepresidenta cambió de manera dramática el escenario político. Mientras oficialismo y oposición reparten culpas, Argentina se asomó a una crisis irreversible 

El intento de homicidio contra la vicepresidenta no puede ser esgrimido para silenciar las voces críticas ni para limitar a la Justicia en las causas por corrupción pública 

La Argentina vivió uno de esos hechos desgraciados de la historia, que puede marcar un punto de inflexión en la agenda política. Mientras se busca aclarar el hecho, el Gobierno dispuso un feriado nacional y distintas organizaciones del PJ llamaron a marchar a Plaza de Mayo. 

Juntos por el Cambio está necesitando, casi de manera urgente, un liderazgo y un discurso común que termine con los librepensadores 

El lenguaje sindical utiliza expresiones que de tanto repetirse acostumbran al oído y se vuelven familiares. Es el caso del “estado de alerta y movilización”, un resorte que en los sindicatos suele estar tan a mano como el botiquín de primeros auxilios en un aserradero. La expresión tiene, tal vez, una resonancia animal. Significa ponerse en guardia frente a un ataque, prepararse para la defensa, amedrentar al agresor para que tema y se repliegue. 

El oficialismo se mueve con impulso del kirchnerismo duro. La ex presidente mantiene la ofensiva en el frente judicial y apuesta a la grieta. Su juego tiene impacto en el interior de JxC. Todo, mientras la economía sigue encabezando la lista de preocupaciones de la sociedad 

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