Política

Los juegos de corto plazo entrañan demasiados riesgos, sobre todo si para la política la sociedad sigue resultando “opaca” y no advierte ni se reparan las muchas precariedades que la habitan 

El mundo Macri se volvió efervescente, pero un punto sobresale con nitidez: la reunión de Torello con la Vicepresidente. 

Con el oficialismo cohesionado detrás de Cristina Kirchner y confiado en los resultados de Massa, las internas de Juntos por el Cambio son las que concitan la atención. El recuerdo de la interna Menem-Cafiero. 

Como aquel acuerdo de 1994, la oferta oficial para retomar el diálogo surge en tiempos extremos y suena imposible. Intentan llegar a Macri para evitar el avance de las causas contra la Vice

El grosero uso político del ataque contra la vicepresidenta está ocultando, quizás, problemas más profundos de un país fracturado, desengañado y harto 

Sergio Massa regresó de su gira por Estados Unidos como si hubiera ganado el mundial de Qatar. Exultante y autopercibido como más fortalecido de lo que estaba antes de irse, que era bastante. Es probable que, hacia adentro del Frente de Todos, así sea: hace rato que el eje de poder interno se ha desplazado hacia el ministro de Economía, en término de gestión, y hacia Cristina Kirchner en relación al liderazgo político. Todo esto, claro, en desmedro de la autoridad del presidente Alberto Fernández. 

La vicepresidenta es controversial y divisiva. La economía es penosa e impide alimentar el “relato”. Pero ella ya supo cómo reconstruirse como una candidata exitosa. La pregunta precisamente es si el mismo truco le saldrá de nuevo. 

La elección del domingo en Marcos Juárez enseñó, en primer lugar, que la grieta entre peronismo y oposición se amplía; que un acuerdo entre dirigentes para continuar con el modelo que llevó a la presente crisis es inviable y que los responsables del desastre económico difícilmente puedan revertirlo. Un pacto con el peronismo sólo beneficiaría al peronismo que se ve fuera del poder el año próximo. 

El diálogo político choca tanto con desconfianzas y rencores acumulados como con los proyectos electorales de cada uno 

El relato del “discurso del odio” funciona a esta altura como paraguas ante una eventual condena por corrupción de la Vicepresidenta. 

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