Política

La frágil paz del último mes fue la excepción, no la regla. Aparecieron discusiones en torno al acto del 17 de octubre, confrontaciones entre el Ministro de Desarrollo Social y La Cámpora y cruces entre miembros del gabinete económico y la vicepresidenta. 

El problema adicional para una administración peronista es que la política amenaza con disparar esa carrera y que algunos dirigentes que lideran las protestas no hablan su idioma ni comparten intereses y soluciones posibles 

Si el domingo Lula se consagra en Brasil, habrá fiesta doble. En Olivos y en la Recoleta, cada barrio por su cuenta. Alberto en un lado, Cristina en otro. 

Extorsión en la puerta de las fábricas; violencia mapuche en la Patagonia; escuelas tomadas en la Ciudad. La anarquía le gana la pulseada a la ley y el Presidente sigue con su gestión cero 

Desde hace un tiempo importante, una pregunta sobrevuela distintos ámbitos: ¿Cuándo explota esta situación compleja que vive la Argentina? Quizá sea tiempo de dejar atrás el interrogante y pensar que esto ya ocurrió de una manera distinta a la que conocimos como la principal crisis desatada desde diciembre de 2001.

 

El peculado se penaba con el destierro o el trabajo forzado en minas. Otros tiempos.  

Se insinúa nueva grieta: mientras el kirchnerismo pide un alineamiento con el reclamo sindical, Massa adopta un discurso duro y abre la importación

La Argentina arroja postales de país invivible, caótico, en algún punto sublevado. Cualquier zapping devuelve una cierta sensación de orfandad de algo. 

La larga disputa colocó otra vez en el foco al ministro de Trabajo. La intervención de Massa apunta a presionar por los efectos en el sector automotriz. Y lo convierte en un desafío también político. Las disputas en el sindicalismo agregan pinceladas al cuadro interno del oficialismo 

El oficialismo traza paralelismos entre el brasileño y la situación de Cristina Kirchner 

Top