Política

“Solamente hay que tenerle miedo a Dios y a mí también un poquito”, dijo Cristina Kirchner.

 

El kirchnerismo ha muerto en el Gobierno. Y el peronismo también. Lo único que sobrevive, poderoso y autoritario, es el cristinismo, la corriente interna del oficialismo que lidera Cristina Kirchner.

Alberto F y Rosenkrantz deben explicar a todos que son ellos los presidentes.

Una sucesión de anuncios oficiales viene ocupando la agenda pública. No es un ejemplo virtuoso de hiperactividad, sino la medida de la urgencia y de la ineficacia de muchas acciones. Señales de que el problema es otro (y mayor). La crisis cambiaria ofrece un fiel reflejo de ese complejo escenario, que se pretende empezar a revertir con las medidas y la escenificación elegidas este jueves para anunciarlas.

Las medidas de Martín Guzmán apuntan a recuperar los dólares del campo, la gran bestia negra del kirchnerismo en 2008.

El Gobierno fantasea con un 17 de octubre, la fecha mágica del viejo peronismo. Supone que en menos de tres semanas ocurrirá un relanzamiento, cambiará el clima y se definirá un rumbo.

La monumental crisis económica, la parálisis de la actividad por la cuarentena, la suba del dólar y de la pobreza llevaron ayer al presidente Alberto Fernández a dar un fuerte golpe de timón.

La reciente derrota del oficialismo ante la decisión de la Corte Suprema de Justicia de admitir el per saltum presentado por los tres jueces removidos de sus cargos por el Senado de la Nación y las reacciones de algunos voceros del gobierno de Alberto Fernández frente al fallo hacen temer una batalla de mayor intensidad si el máximo tribunal finalmente dispone que los magistrados en cuestión permanecerán en los tribunales donde fueron trasladados durante la gestión de Mauricio Macri.

La idea de Cristina de correrse de la candidatura presidencial para evitar la derrota en segunda vuelta fue brillante, si se analiza de acuerdo con el resultado de las últimas elecciones.

Los voceros del Gobierno que salieron a cuestionar el fallo de la Corte tienen su propia historia de operaciones judiciales.

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