Política

Alberto Fernández ha intentado ensayar en los últimos días una nueva retórica para acercarse a empresarios e inversores, pero sin la convicción que estos esperan. Para ellos, se acabó el tiempo de las palabras. Hacen falta hechos.

Mauricio Macri reapareció y, aunque no está claro su futuro, vuelve a intentar captar un electorado que a Juntos por el Cambio se "le escapó" en 2019. Las dudas que genera Alberto Fernández para generar confianza.

El ex presidente busca consolidar el voto duro de la oposición y construir sin el ala política

Esta no es una frase del Papa, pero perfectamente podría serla, teniendo en cuenta el sin fin de rumores que giran alrededor del primer mandatario. Desde cambios de gabinete hasta su reemplazo institucional, pasando por un estado de ánimo personal desgastado.

Nodio es una conjunción de "No Odio". De superponer esas dos palabras surge el logo y el nombre del observatorio estatal de "desinformación y violencia simbólica en medios y plataformas digitales".

Alberto Fernández declara mucho, todo el tiempo, sobre todos los temas, por cualquier medio, ante todo tipo de interlocutor o auditorio. Es muy positivo que sea comunicativo. Y siempre parece hablar con la misma espontaneidad, dirán unos; improvisación, dirán otros. ¿Ahora, alguien le ayuda a preparar lo que va a decir en instancias más formales o el presidente se va así nomás a poncho?

¿Quién tendrá el pueblómetro para saber quién es pueblo, quién es gente y quién es un paria en este país? La respuesta es importante porque el Gobierno señaló que los numerosos manifestantes del lunes "no son la gente, no son el pueblo, no son la Argentina".

De nuevo, la “calle” golpeó al gobierno, algo con lo que el peronismo evidentemente se siente incómodo, con el agravante de que el 12O se trató de una marcha verdaderamente multitudinaria.

Raúl Alfonsín demostró que era capaz de refutar desde un atril de iglesia la falsedad de un sermón objetable. No hubiese admitido sin queja el relato de una mentira. Vale la advertencia para el recuerdo que sigue: una tarde de 1973, el todavía presidente Héctor Cámpora lo visitó en el departamento que Alfonsín tenía en la avenida Santa Fe, en la Capital Federal. Mientras compartían un café, Cámpora le deslizó un comentario: “Al poder político lo tiene Perón”.

La protesta volvió a ser masiva y puso en evidencia a un peronismo que luce desorientado.

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