Política

En medio de tantos frentes abiertos, demasiados para el paladar de algunos hombres que frecuentan a diario los despachos oficiales, durante la semana que termina en los aposentos presidenciales se identificaron claramente las tres principales “batallas” -que así las denominan- que debe afrontar el Gobierno. Serían, aunque no necesariamente en ese orden de importancia, el tema de la presencialidad de las clases, las idas y vueltas entorno a la necesidad de contar con las dosis adecuadas de vacunas contra el coronavirus, y situación en la provincia de Formosa.

Sabe que le tocó conducir el gobierno de una coalición heterogénea. Están desde Cristina Kirchner hasta Sergio Massa. La lideresa de la izquierda y el referente de la derecha kirchnerista. Nunca todos estarán conformes. Se acostumbró a convivir con la impaciencia de los otros.

Estaría en el peor momento desde que comenzó su gobierno. La economía, sobre todo el índice de precios juega un papel crucial. Declina la expectativa popular sobre las promesas de llegadas masivas de vacunas y un plan rápido y eficaz para inmunizar a la población.

Curiosidades de la diplomacia local que trabaja afuera para cumplir con la agenda interna. Novedades con una nueva hidrovía con nebulosos ganadores y perdedores. Sigue el minué por las PASO. Fuego sobre el ministro massista. Zumban los oídos por los radicales en campaña interna.

CFK hizo propio el triunfo de la vacuna, pero la economía y la interna peronista no lucen bien.

El oficialismo teme al momento en que se abran las urnas, por eso intentaría postergar las primarias e incluso las elecciones generales hasta fin de año.

Los hechos lo demuestran casi a diario. La eficacia del kirchnerismo radica en su aptitud y decisión (o ausencia de inhibiciones) para buscar y encontrar un atajo que le permita eludir cada obstáculo formal (o legal) que se interpone a sus objetivos. No importa el territorio en el que se encuentren las dificultades ni las consecuencias futuras. Manda el resultado inmediato.

Con una respuesta escéptica por parte de los agentes económicos, el Gobierno convocó a trabajadores y empresarios a una negociación que, de acuerdo con la abundante historia inflacionaria argentina y la experiencia internacional, requiere para funcionar un programa macroeconómico sistemático, consistente y fundamentalmente creíble que influya en las expectativas y cuente con un sólido respaldo político.

Según fuentes oficiales, la vicepresidenta pidió aplazar un proyecto en Chubut que había avalado el Presidente para no comprometer la elección de senadores de esa provincia.

Un aire denso de verano invade al gobierno de Alberto Fernández. Decidió convocar para el miércoles próximo a los empresarios y a los sindicatos para comenzar a negociar un acuerdo de precios y salarios con subas de sueldos acotadas.

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